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  • el impacto en los mercados

La consulta en Grecia provoca pánico en Europa

El riesgo de Italia, Francia y Bélgica alcanza máximos - España llega a 384 puntos, cerca del récord de agosto - Las Bolsas se desploman arrastradas por la banca
Desató el pánico, la vispera de iniciarse la Cumbre del G-20 el anuncio de Referendo en Grecia
Luis Doncel

Madrid La (mala) suerte quiso que los líderes europeos aprobaran la última ayuda a Grecia el 27 de octubre, en la víspera de que el país mediterráneo conmemore el día de 1940 en el que el dictador Ioanis Metaxas impidió la entrada de las tropas italianas de Mussolini al inicio de la II Guerra Mundial. La fiesta que se ha convertido en una reivindicación de la independencia helena se celebró tras conocer un acuerdo que implica ceder más soberanía a Europa tras meses en los que las decisiones cruciales sobre Grecia se han tomado más en Berlín que en Atenas.

Pero el intento del primer ministro, Yorgos Papandreu, de neutralizar la indignación popular con un referéndum por ahora solo ha conseguido poner a su Gobierno contra las cuerdas y llevar a la eurozona a una situación límite, con las Bolsas derrumbándose y la prima de riesgo de varios países a punto de reventar.

Hasta el lunes, los mercados habían seguido al dictado el guión que ya marcaron tras otras grandes decisiones europeas. Después del anuncio de medidas de apoyo al euro, surgía un ligero optimismo con fuertes subidas. Pero la resaca siempre dejaba dudas que perjudicaban a la deuda soberana y a las Bolsas. La semana pasada volvió a ocurrir: importantes alzas el jueves -tan solo unas horas después de que se anunciara la quita del 50% en la deuda griega y el aumento del fondo de rescate europeo a un billón de euros- y empeoramiento el viernes y lunes.

Pero lo de ayer superó todas las previsiones. El discurso de Papandreu, que pronunció en el Parlamento de Atenas cuando los mercados ya habían cerrado, se extendió por las Bolsas europeas, que ayer cerraron con caídas en torno al 5%. Las más castigadas fueron la de Atenas (-6,9) y la de Milán (-6,8), pero el golpe fue demoledor para todas. Al otro lado del Atlántico, la Bolsa de Estados Unidos también ha cerrado con pérdidas importantes: el Dow Jones se ha dejado un 2,48%.

Como ya es habitual, los más damnificados fueron los bancos, sobre todo los franceses, los que más deuda griega tienen, y los italianos. Société Générale, Intesa Sanpaolo, ING, BNP Paribas y Unicredit cedieron entre el 12% y el 16%. Durante la sesión algunas Bolsas llegaron a perder hasta un 7%, pero una declaración conjunta de la canciller alemana y del presidente francés logró taponar la sangría. Tras mantener una conversación telefónica, Angela Merkel y Nicolas Sarkozy salieron en defensa del plan de rescate para Grecia. "La aplicación de las decisiones adoptadas en la pasada cumbre de la eurozona es más necesaria que nunca", señalaron.

Las Bolsas sufrieron, pero el gran protagonista fue el mercado de deuda soberana, donde países como Italia, Francia y Bélgica contemplaron asustados cómo su prima de riesgo se disparaba hasta cotas desconocidas desde el nacimiento del euro. El desconcierto reina en todas las cancillerías europeas, pero es en Italia donde el pánico campa a sus anchas. El Tesoro romano está obligado a ofrecer un rendimiento en sus bonos a 10 años del 6,12%, cuando a Alemania (el país considerado más seguro) le basta con un 1,76%. En otras palabras, la prima de riesgo -el diferencial que paga un país por financiarse respecto a Alemania- alcanzó ayer el máximo histórico de 455 puntos básicos (4,55 puntos porcentuales).

Es este un nivel insoportable por varias razones. Primero, porque somete a las finanzas públicas italianas a una presión difícil de mantener en el tiempo. Un derroche de dinero público que convierte en inútiles todas las medidas de ajuste que un Gobierno pueda adoptar. Pero es que además los 450 puntos recuerdan preocupantemente el camino por el que ya transitaron países como Grecia, Irlanda y Portugal, los tres países que se han visto obligados a recurrir a una intervención conjunta de la Comisión Europea y del Fondo Monetario Internacional.

Los Estados tienen que aportar garantías complementarias a partir de ese nivel, porque así lo establece LCH.Clearnet, la principal cámara de contrapartida europea. La consecuencia de todo esto puede ser el cierre del mercado, lo que supondría aún mayores dificultades para acceder a la financiación externa.

¿Está Italia al borde de una intervención? "El BCE deberá aumentar la compra de deuda italiana. Pero es evidente que eso no es una solución a largo plazo. Si Grecia finalmente celebra el referéndum y si, como es muy probable, sale el no, las consecuencias son imprevisibles. Si finalmente no hay consulta, esto puede ser una tormenta en un vaso de agua", responde el catedrático de Economía de la Universidad de Valencia Javier Andrés.

No era el de ayer un buen día para estrenarse al frente del Banco Central Europeo (BCE). Más aun siendo italiano. Pero es lo que le pasó a Mario Draghi. Ante la presión máxima en los mercados de deuda, el organismo se vio obligado a intervenir a medio día. Es cierto que lleva comprando deuda italiana y española desde la tormenta financiera de este verano, pero ayer el BCE lo hizo de forma masiva. Esta decisión del organismo que encabeza Draghi permitió que los diferenciales se relajasen al final de la jornada. La prima de riesgo de Roma terminó en 442 puntos; y la de Madrid, que había alcanzado los 384 -el nivel más alto desde los máximos históricos del pasado agosto- cayó más tarde a 375.

La crisis del euro se ha extendido hasta tal punto que ya no solo sufren lo tres peores alumnos -los intervenidos Grecia, Irlanda y Portugal-, ni los dos que se suelen apuntar como siguientes en la lista -Italia y España-.

El contagio ha llegado a Estados del mismo corazón de la UE, como Francia y Bélgica, ambos en niveles récord desde el nacimiento del euro. El riesgo belga ronda los 265 puntos básicos; y el francés, los 120. En todos estos casos, el repunte de los diferenciales obedece más a la mejoría del rendimiento del bono alemán -que pese a estar en mínimos, ayer cayó 26 puntos-, que a los mayores intereses que tienen que ofrecer los países con problemas. Una vez más, el dinero huye de las sorpresas y se refugia en lo seguro. Y a Alemania en seguridad no les gana nadie.

"Siempre se ha considerado a la deuda como un valor seguro, pero es evidente que ya no es así. Europa se dotó la semana pasada de un mecanismo de un billón de euros para sembrar confianza, pero si un país como Grecia se puede rebelar sin previo aviso, los mercados pensarán que mañana otro puede hacer lo mismo y encontrarse con que la deuda no se puede financiar. Papandreu ha sembrado el caos no solo en casa, sino por toda Europa", añade el catedrático Javier Andrés.

Jean-Claude Juncker, el presidente del Eurogrupo, oficializó ayer lo que todo el mundo sabía: que un no en el plebiscito griego podría suponer la quiebra definitiva de Grecia. El presidente del Banco Mundial, Robert Zoellick, añadió que la decisión de Papandreu equivale a "un lanzamiento de dados", y que un hipotético rechazo provocaría un "lío". "Si se aprueba, sería una señal positiva para la gente.

Pero si fracasa, será un lío", afirmó Zoellick en una conferencia de prensa telefónica antes de partir para Francia, donde participará en la reunión del G-20. Una de sus preocupaciones es que, hasta que se celebre el referéndum, se "elevan los niveles de incertidumbre" en un momento ya "bastante difícil" para la economía mundial. Javier Andrés da una nota de optimismo y asegura que, si finalmente no se convoca el plebiscito, algo bueno puede salir de todo esto. "Será un síntoma de que Europa refuerza su autoridad, aunque sea costa de torcer el brazo a un Gobierno democráticamente elegido", concluye.