Preocupa desenganche entre crecimiento económico y empleo

La economía costarricense ha venido experimentando una importante transformación en el sistema productivo. Cada vez adquiere una mayor importancia relativa el sector terciario de la economía (sector servicios), un sector que si bien genera un mayor valor agregado, principalmente el de servicios de alta tecnología, no es capaz de absorber a la población desempleada en el país (el 68% de las personas desempleadas no han terminado secundaria).

El sector de servicios es el menos intensivo en mano de obra.

Asimismo, las actividades más dinámicas han sido precisamente las de servicios y las de manufactura de alta tecnología, las cuales son más intensivas en capital que en mano de obra, por lo que para producir un mayor volumen no requieren de un gran número de nuevos trabajadores; de ahí que la economía crezca pero no así la cantidad de ocupados. Por su parte, las actividades más intensivas en mano de obra, han mostrado poco dinamismo que incluso se ha traducido en pérdida de gran número de empleos. Esta situación se evidencia con los siguientes datos.

Al analizar el comportamiento del PIB de los últimos trimestres, se observa que a pesar de que la economía crece a tasas cercanas al 4%, dicho crecimiento no ha sido acompañado de una mayor cantidad de personas ocupadas, por el contrario, en los últimos cuatro trimestres, la cantidad de personas ocupadas se ha venido reduciendo. En el segundo trimestre 2016 el PIB encadenado creció, con respecto al segundo trimestre 2015, un 4,21%, mientras que la cantidad de ocupados se redujo un 6,35% en el mismo periodo (132 mil personas menos ocupadas).

Al realizar el análisis por sectores, se obtiene que las tres actividades más dinámicas (con mayor crecimiento interanual) son Actividades financieras y de seguros (+11,97%; con 1.492 personas menos ocupadas); Actividades profesionales, científicas, técnicas, administrativas y servicios de apoyo (+8.33%; con 2.208 personas menos ocupadas) y; Transporte y almacenamiento (+9,51%, con 7.959 personas más ocupadas). Por su parte, una actividad importante en generación de empleo de mediana y baja calificación, como lo es Construcción, más bien ha decrecido (-13,51%), al igual que la cantidad de ocupados (-9.477 puestos de trabajo).

Con respecto a la actividad manufacturera, si bien en el último año ha crecido un 6,31%, la cantidad de ocupados se redujo en 38.802 personas. Lo mismo sucede con el sector agropecuario, que creció un 3,8% pero perdió 24.892 empleos.

En síntesis, estos datos ponen de manifiesto que, actualmente, no existe una clara correspondencia entre el crecimiento de las actividades económicas y el crecimiento de la cantidad de personas ocupadas, lo cual es una señal de que la senda de crecimiento que está siguiendo nuestro país no necesariamente está ofreciendo oportunidades para todos los costarricenses, lo que nos puede conducir a una profundización mayor de la desigualdad social y económica.

Otro aspecto que preocupa es que en el sector público hay una tendencia clara hacia la baja en la cantidad de ocupados, en los últimos tres años se han perdido casi 50 mil empleos, y el sector privado no es capaz, en las condiciones actuales, de absorber más mano de obra desempleada.

¿Y por qué sucede este desenganche?

Entre las principales razones se encuentra la transformación en la estructura productiva del país que ha provocado un desplazamiento sectorial de la demanda de trabajo hacia actividades que requieren conocimientos especializados y que generan pocos empleos indirectos. Además, una economía más especializada requiere mayor nivel de cualificación de la mano de obra, pero la mayoría de la que se encuentra desempleada no cuenta con las capacidades suficientes para acceder a los nuevos puestos de trabajo; de hecho, algunos sectores podrían desarrollarse más pero encuentran la limitante de no contar con la mano de obra que requieren.

Por otra parte, la economía tradicional enfrenta serios problemas de productividad y competitividad, con bajos encadenamientos con las actividades más dinámicas internas, lo que hace que su dinamismo no sea suficiente para generar una mayor cantidad de puestos de trabajo. En otras palabras, un crecimiento concentrado en actividades con baja capacidad de arrastre, no permite un desarrollo generalizado en el país y por tanto la creación de puestos de trabajo se ve limitada.

Como resultado de los problemas estructurales en el mercado laboral, la pobreza y la desigualdad no ceden. En el último año la pobreza se redujo 1.2 puntos porcentuales, no obstante, dicha reducción es resultado de una mayor efectividad de las políticas sociales (Programa Puente al Desarrollo), de una baja inflación, de una reducción en el número de miembros por hogar y de la relación de dependencia económica de los primeros dos quintiles y, solo en menor medida, de un aumento de los ingresos familiares provenientes del empleo.

Como conclusión, podríamos decir que el país experimenta cambios estructurales y, a su vez, problemas estructurales en el mercado laboral; por lo que para poder reenganchar el crecimiento y el empleo se requiere de políticas públicas también estructurales, las cuales, en gran medida deberían dirigirse a una transformación del sistema educativo costarricense, a la generación de mayores encadenamientos productivos y, a una mayor y mejor articulación entre el Estado, el sector privado y las familias; de lo contrario, será muy difícil mejorar permanentemente las condiciones de vida de la población.

* Observatorio de la Coyuntura Económica y Social, Universidad Nacional (UNA).