• El general Villas Boas rechazó la candidatura del líder del PT

El jefe del Ejército, en campaña contra Lula da Silva

Por Dario Pignotti. “Es muy grave que un comandante con altas responsabilidades se arrogue interferir en el proceso electoral”, planteó el Partido de los Trabajadores. El episodio sumó otra complicación a los comicios más imprevisibles desde el 89. 

Fernando Haddad (3ro), compañero de fórmula de Lula, durante un evento de campaña en Sao Bernardo do Campo. Imagen: EFE

Brasilia. El Partido de los Trabajadores (PT) repudió al jefe del Ejército, general Eduardo Villas Boas, por sus declaraciones “de cuño autoritario” contra la  candidatura de Luiz Inácio Lula da Silva, formuladas a menos de un mes de las elecciones. El episodio sumó otra complicación a los comicios más imprevisibles desde 1989 cuando los brasileños votaron por primera vez desde el fin del régimen de facto.

“Es muy grave que un comandante con altas responsabilidades se arrogue interferir directamente en el proceso electoral, algo que las Fuerzas Armadas no hacían desde los sombríos años de la dictadura”, planteó el PT.

Los dichos del general Villas Boas publicados ayer en el diario Estado de San Pablo fueron “manifestaciones de carácter político de quien pretende tutelar a las instituciones republicanas”, señaló el partido.

En el reportaje Villas Boas declaró, sin mayores rodeos, que rechaza una eventual aprobación de la candidatura de Lula en la justicia, tema cuya definición ocurrirá mañana.

A lo que añadió un posible veto castrense ante una victoria del líder petista a quien todas las encuestas le atribuyen entre un 38 a 41 por ciento de intenciones de voto contra un 20 por ciento del segundo, Jair Bolsonaro.

Lula está arrestado desde el 7 de abril en la Superintendencia de la Policía Federal donde de cumple una condena de doce años y un mes en la causa Lava Jato, conducida por el juez Sergio Moro.

El fallo de Moro, elegido por los empresarios norteamericanos como la personalidad del año, es polémico por la profusión de comentarios políticos y carencia de pruebas.

El Comité de Derechos Humanos de la ONU aceptó una denuncia contra los atropellos de Moro y hace un mes recomendó al Estado brasileño que autorice a Lula ser candidato.

La propuesta de la ONU fue “un intento de invasión de nuestra soberanía nacional y depende de nosotros que esa invasión se confirme o no”, declaró el general Villas Boas en el reportaje con Estado, que tuvo importante repercusión en los medios políticos y los cuarteles de campaña.

La Mesa Ejecutiva del PT elaboró un comunicado de doce párrafos para rebatir al general y, junto con ello, divulgar un manifiesto político sobre una coyuntura desbocada.  

La “insubordinación” del comandante del Ejército se da de bruces con la “democracia que se sustenta en la soberanía del voto popular”, observó el PT.

El gobierno del presidente Michel Temer no se había pronunciado hasta ayer por la noche sobre las expresiones de Villas Boas.

Esta conducta omisa ocurre porque éste es un “gobierno nacido de un golpe, decadente, repudiado por casi toda población, al que no le resta autoridad para imponer el orden”, sostuvo el PT en su manifiesto divulgado en la tarde de ayer, al finalizar un fin de semana nervioso.

Las turbulencias habían comenzado el jueves pasado cuando el candidato Jair Bolsonaro fue apuñalado durante un acto de campaña en la ciudad de Juiz de Fora, interior del Estado de Minas Gerais.

El capitán retirado del Ejército fue noticia excluyente a partir de entonces.

El jueves por la noche los medios realizaron coberturas en tiempo real desde el hospital Santa Casa de Misericordia de Juiz de Fora mientras el paciente, con heridas en una arteria e intestinos, era sometido a una terapia intensiva.

El viernes, feriado nacional, comenzó informativamente con Bolsonaro embarcando en un avión ambulancia en un aeropuerto de Juiz de Fora. Y una hora después desembarcando en San Pablo donde, con un escenográfico séquito de seguridad, fue trasladado al hospital Israelita Albert Einstein.

Luego hubo una seguidilla de declaraciones de los hijos del paciente entre las que se destacó la Flavio Bolsonaro, quien dijo que la cuchillada iba a catapultar a su padre a una victoria en la primera vuelta del 7 de octubre.

El evidente oportunismo de Flavio Bolsonaro hizo que modificara sus dichos durante un acto proselitista en Río de Janeiro realizado ayer junto al general Hamilton Mourao, candidado a vice de Jair Bolsonaro. En es mítin se aseguró que la puñalada del jueves fue parte de complot “político” y se atacó a los “caraduras” de la prensa que pusieron en duda la autenticidad del ataque.

Hoy se conocerá una encuesta de Datafolha que medirá el impacto electoral de las noticias del atentado y la internación de Bolsonaro.

Ayer trascendió que el candidato ultraderechista pudo haber subido algunos puntos gracias a los videos desde la sala de terapia intensiva, que lograron volver más digerible su perfil en el electorado femenino, donde tiene un alto rechazo por sus posiciones misóginas y el proceso en la Corte por incitación al estupro.