La torre es un símbolo del poder.  En este caso, un símbolo del poder fálico; es decir del patriarcado.  Evidentemente, a la princesa la secuestraban para que no anduviera por ahí retozando, poniendo en riesgo el futuro del reino con muchachos de su edad, jóvenes, fuertes, lozanos y rozagantes. ¿Se imaginan lo que hubiere sido la repartición de las herencias entre unos diez, doce o más descendientes hijos de una princesa y de diferentes padres?  La princesa debía mantenerse casta y pura porque de lo contrario no se cotizaba a un buen precio en el mercado de las vírgenes.

Esa parte de la historia no nos la contaban.  La cotización de las princesas vírgenes en el mercado de la honra.  Eso era parte del secreto de Estado.  El rey hacía subastas y los príncipes ofrecían; el mejor postor se la llevaba.  El rescate en la torre era para que la princesa creyera realmente que había un salvador que  caía enamorado con solo verla.  La pantomima y la escenografía del poder siempre han existido.

Y, bueno, eso del rescate es una metáfora del poder que sigue  en boga.  Como que el patriarcado, capitalista, neoliberal, mafioso y corrupto se lava las manos, la cara, y demás cochinadas bursátiles con el RESCATE. 

Abundan las princesas que el Príncipe sale a rescatar.  Pero para que el príncipe pueda llegar a rescatarlas, tienen que ser secuestradas primero.  ¿Quién las secuestra?  Pues los y las mismas de siempre, porque las reinas casi siempre fueron cómplices de sus maridos.  ¿Cuándo se enteraron de un cuento en el que la madre antepusiera el amor filial al poder? 

Pues, ahora, hay patriarcas que  usan enaguas pero son tan despiadadas como los reyes.  Hubo una Margaret que abrió una escuela en Inglaterra para educar mujeres con el fin de que fueran crueles y duras para sacrificar pueblos enteros.

Pero, estábamos con los secuestros que anticipan  y preparan el rescate.   Abundan las princesas rescatadas, empecemos por las vecinas. La princesa argentina lo ha sido varias veces.  La secuestran y el príncipe moderno siempre ha llegado a tiempo. Si creen que mi cuento de amor entre princesas secuestradas y príncipes no tiene nada que ver con lo que sucede actualmente, vean este titular: Argentina y el FMI: una historia de amor y odio[1].  La telenovela empezó en 1957, durante un gobierno militar.  En 1976, en plena dictadura, Argentina, secuestrada por la Seguridad Nacional, cuyo asesor estrella fue Henry Kissinger, accedió al rescate, es decir a los préstamos, pero después subieron las tasas de interés, -se llama especulación financiera-  y no pudo pagarlos, lo que provocó una crisis de endeudamiento. En 1991, hubo un intenso melodrama protagonizado por el corrupto Carlos Menem.  En una página tan neutral como Wikipedia se contabilizan 64 entidades públicas privatizadas o concesionadas; es decir, el Estado se redujo a su mínima expresión. En 1985, el rescatador FMI estaba detrás del Plan Austral de Alfonsín, antecesor del plan de convertibilidad de 1990 que terminó con un proceso hiperinflacionario.[2]

La princesa se negó a ser rescatada en el 2006, el gobierno de Néstor Kirchner canceló la deuda con el FMI y lo sacó de las decisiones económicas.  Eso no le gustó nada al eterno rescatador, pues dejó de recibir 842 millones de dólares en intereses.  En 2016, Macri fue el primer presidente argentino en asumir siendo procesado por la Justicia; como gobernador de Buenos Aires había acumulado 214 causas judiciales; en 2016 aparece en los Papeles de Panamá como director de dos empresas con ventajas fiscales sospechosas de lavado de dinero; en ese mismo año,  Macri  aceptó las revisiones anuales del FMI, suspendidas en el 2006.

Como nos dice el historiador Rapoport: No conozco ninguna intervención del FMI que haya sido buena en base a los estudios comparados que analizan los diferentes casos de México, Brasil o Grecia. (…) Esas condiciones siempre fueron negativas para el país, porque han producido devaluaciones y crisis hiperinflacionarias.[3]

  Ahora, la princesa “más democrática” de Centroamérica”, que siempre se creyó de origen exclusivamente europeo, está en apuros y quieren que venga a rescatarla.  ¿Cómo empezaron los apuros?  O sea, cómo empezó el secuestro.  Bueno,  hace treinta años empezaron por saquearla.  Exactamente con el gobierno del Partido de la Corrupción Nacional, cuando drenaron el Fondo Nacional de Emergencias.  Abreviemos un poco para no aburrir demasiado.  Destruyeron vía ajustes estructurales y acuerdos de libre comercio las instituciones de bienestar social, trasladando las rentas estatales a la empresa privada mediante subsidios, exoneración de impuestos y aranceles,  robos y desfalcos de los y las corruptas. Eso se llama proceso de  acumulación originaria de capital, se sirvieron de los bienes públicos para hacer negocios privados. ¿Se acuerdan de La Trocha y el fallido Cementazo?  

También crearon las condiciones para la elusión y la evasión fiscal.  Con eso edifican los grandes déficits fiscales. ¿En qué administración se disparó el déficit fiscal?  En la segunda de Óscar Arias S., la cual fue calificada por el filósofo Arnoldo Mora como una administración inconstitucional, pues recordemos que secuestró a la Sala IV para que revocara su primera votación en contra de la reelección.   El secuestrador –pacifista de ropaje- habló de torcer brazos y majar talones, pero en la práctica fue un secuestro del régimen constitucional.

Hagamos un poquito de memoria y veamos cómo el Estado (secuestrado por los neoliberales) ha destinado millones y millones a la empresa privada, publicaba el Semanario Universidad:

… “el Banco Central de Costa Rica no dispone de la información de cuántas empresas recibieron el beneficio, fecha de finalización del programa y montos anuales de los Certificados de Abono Tributario”. Sin embargo, comunicó que, según sus registros, entre 1991 y 2013, el monto emitido en CAT fue de C 181.147.842.894,57. Esto indica que hasta el 2013, inclusive,  el Estado costarricense seguía subsidiando exportaciones con CAT.  Por otro lado, un reporte oficial del BCCR del año 1997, al que tuvo acceso la periodista Yanancy Noguera, de La Nación, registraba los nombres de las empresas exportadoras receptora de CAT que habían sido calificados como confidenciales “en los últimos años” por las autoridades de Comercio Exterior.[4]

En 24 años, el Estado les subsidió esa suma astronómica y encima de todo el COMEX establece prohibición de saber qué empresas recibieron. ¿Por qué secuestran información?, para que creamos el cuento chino del rescate.   El 24 de noviembre de 1997, La Nación informaba que la empresa que recibió más dinero fue, nada más ni nada menos, PINDECO.[5]

Sumen además, los robos por corrupción, la evasión y la elusión fiscal.   Es una resta de escuela primaria: el déficit es de 6.2% del PIB y la evasión es de 8% del PIB. 

¿Dónde está el problema?

En el secuestro de las conciencias vía Memorando del Miedo, baile electoral de las promesas;   amenazas cotidianas de todo tipo, sobre todo de criminalización de la protesta social.

Debemos trabajar por una Reforma fiscal justa y solidaria como lo dijo Alfredo Gonzáles F. hace un siglo:

Que los ricos paguen como ricos y los pobres como pobres.

Martes 13 de noviembre, 5.30 pm Auditorio de la ANDE, Foro Alfredo González F., asista y colabore por una Costa Rica con capacidad de decidir democráticamente su destino.

Isabel Ducca D.

 


[1] En: https://mundo.sputniknews.com/economia/201805091078520219-argentina-fmi-...

[2] En: https://mundo.sputniknews.com/economia/201805101078587333-argentina-econ...

[3] Idem.

[4] En: https://semanariouniversidad.com/investigacion/borda-azul-s-la-fuga-los-...

 

[5] En: https://www.nacion.com/archivo/c-62-930-millones-en-cat/U7QHWKASFJFQJC5J...