UCR despliega plan de construcciones con estrictas normas ambientales

El respeto a la normativa ambiental y las medidas de reducción de impacto constituyen un componente esencial del  plan de 14 construcciones simultáneas que ha iniciado la Universidad de Costa Rica (UCR) este año para poder cumplir con sus planes de desarrollo.

Escuela de Salud Pública de la UCR utiliza agua de lluvia para el lavado de servicios sanitarios.

Personal interdisciplinario de la Oficina Ejecutora del Programa de Inversiones (OEPI) y de la Unidad de Gestión Ambiental (UGA) han combinado sus esfuerzos para minimizar el impacto ambiental de estos proyectos, tanto en sus fases constructivas como de operación, explicaron funcionarios de la UCR.

“Estas obras son necesarias para el desarrollo universitario, pero se busca que su construcción produzca el menor impacto ambiental posible. Esto implica pensar en la parte física del ambiente -como el suelo y el agua-, pero también en la parte social; es decir, en la apropiación de estos espacios por parte de las personas”, explicó Kathia Elizondo, coordinadora a.i. de la UGA.

Además de cumplir con la normativa vigente, la UCR garantiza su sometimiento a procesos de vigilancia por parte de las instituciones indicadas, como la Secretaría Técnica Nacional Ambiental (SETENA). De haber deficiencias, se compromete a notificar de inmediato a las empresas constructoras para que rectifiquen cualquier error, señaló Gayner Alfaro, gestor ambiental de la OEPI.

La incorporación de luz y ventilación naturales, el uso de lámparas que ahorran energía y de grifos que consumen menos agua son parte de las medidas de mitigación.

Algunas unidades han hecho solicitudes de tanques de agua pluvial, que permiten la recolección de lluvia, su filtración y posterior reutilización en servicios sanitarios. Tal es el caso del recién concluido edificio de la Escuela de Salud Pública, que incorpora este diseño.

Además, laboratorios en sedes regionales han incursionado en el uso de inodoros secos, los cuales también generan un ahorro considerable de agua.

Por otra parte, se calcula que al culminar todos los proyectos previstos para los próximos dos años, se habrá sembrado alrededor de 1500 árboles en la sede Rodrigo Facio y sus alrededores.