Carlos y Fabricio arrancan parejos la segunda ronda: CIEP

El Semanario Universidad publicó este miércoles los detalles de la primera encuesta realizada por el Centro de Estudios Políticos (CIEP) de la Universidad de Costa Rica, según la cual los dos candidatos para la segunda ronda, Carlos Alvarado y Fabricio Alvarado, arrancan técnicamente parejos para laselecciones de seguna ronda. Fabricio con un 45% y Alvardo con un 42%, una diferencia de tres puntos que cabe en el magen del error de la encuesta, que es de 3,6%.

Por su obvio interés público, Informa-tico.com comparte el análisis publicado en el Semanario Universidad bajo la firma del periodista Alvaro Murillo.

"Fabricio Alvarado y Carlos Alvarado compiten por la Presidencia de la República en la segunda ronda del 1º de abril, en un ambiente casi idéntico en fricción, suspenso y vulnerabilidad al que primó antes del 4 de febrero.

Contrario al ambiente electoral posterior a la segunda ronda del 2014, cuando la preferencia popular por Luis Guillermo Solís sobre Johnny Araya era aplastante, en esta ocasión la moneda del triunfo sigue en el aire y obliga a los candidatos a medir cuidadosamente cada paso.

Los candidatos del Partido Restauración Nacional (PRN) y el oficialista del Partido Acción Ciudadana (PAC) comienzan una nueva carrera sin ventajas considerables. Ambos con posibilidades de atraer a distintas poblaciones o simpatizantes de los candidatos derrotados en la 1ª vuelta, pues entre los dos captaron el apoyo de solo el 28% del padrón.

El diputado y predicador evangélico inicia la contienda con la certeza de su ventaja en las zonas menos desarrolladas del país (provincias costeras o periferias de los cantones) y entre personas con menos educación formal.

Mientras, el exministro de Trabajo parte con el apoyo predominante de la población con estudios universitarios, de zonas centrales y de quienes tienen una mejor opinión del gobierno de Luis Guillermo Solís.

Estos perfiles se obtienen del estudio más reciente del Centro de Investigación y Estudios Políticos (CIEP) de la Universidad de Costa Rica (UCR), realizado a partir de 723 entrevistas. Fueron encuestas hechas mediante teléfono celular entre el martes 6 de febrero y el jueves 8, después de la jornada electoral en la que los costarricenses dejaron por fuera a los partidos históricos y al mediático Juan Diego Castro.

A 50 días de la elección en 2ª ronda, el exdiputado evangélico, quien renunció este lunes a la curul, obtiene respaldo de un 45% de las personas decididas a votar; mientras que al exministro de Trabajo lo apoya un 42%, según indica la última medición del CIEP para Semanario UNIVERSIDAD y las Radios de la UCR. Sin embargo, el margen de error (3,6 puntos hacia arriba o abajo) podría poner al primero hasta con un 41,5% y al segundo con un 45,5%. Por eso se habla de empate estadístico.

Estas entrevistas son parte del seguimiento sobre la posición electoral de un grupo de 723 personas que han sido encuestadas desde octubre del 2017, con la técnica de “panel”. Esto explicaría en parte por qué los indecisos representan únicamente un 13% y los probables abstencionistas son solo un 20% de la muestra.

El estudio de “panel” implica hacer una llamada mensual a las mismas 723 personas, lo que supone un probable estímulo adicional para que el entrevistado declare su intención de votar o el nombre de su candidato favorito.

“Sabemos que el abstencionismo podría ser mucho mayor”, advierte el coordinador de la investigación, Ronald Alfaro, sobre un rubro que alcanzó 43,4% en la segunda ronda de 2014 y un 34,4% este 4 de febrero.

Lo que sí queda confirmado es el enorme peso que ha tenido, y probablemente siga teniendo, el factor religioso. El 54% de los votantes de Fabricio Alvarado dijo que la principal razón para apoyarlo fue “la defensa de los valores tradicionales de Costa Rica”, aunque el porcentaje podría ser mayor porque ese elemento podría incluirse también en “gusto por las ideas del candidato”.

AFLUENTES ELECTORALES

Fabricio Alvarado y Carlos Alvarado clasificaron a la segunda ronda tras obtener un 24,9% y 21,7% respectivamente, gracias al respaldo que le otorgaron los indecisos y, en menor medida, a los apoyos que provinieron de otros partidos en las últimas semanas, indica el estudio del CIEP.

Los candidatos Antonio Álvarez Desanti (Partido Liberación Nacional, PLN) y Rodolfo Piza (Unidad Social Cristiana, PUSC) llegaron al 4 de febrero con un grupo fiel pero sin crecer más allá. Mientras, Juan Diego Castro (Partido Integración Nacional, PIN) se desplomó en enero porque muchos de sus seguidores volvieron a ser indecisos y se fugaron después a otras fuerzas.

La cosecha principal de Fabricio Alvarado proviene de las provincias costeras o fronterizas: Alajuela, Guanacaste, Puntarenas y Limón (donde superó el 40% de la votación). También tuvo éxito en cantones populosos de la provincia de San José, como el Central, Desamparados, Alajuelita y Goiciechea.

En el perfil de sus seguidores aparece también un predominio de adultos (de 35 años a 55 años, segmento determinante por volumen y participación electoral) y de personas que tienen estudios de secundaria; así como de los más críticos del gobierno de Solís y de los más pesimistas sobre el rumbo de Costa Rica.

Hay una leve diferencia al comparar el perfil de los seguidores de Fabricio Alvarado con el de sus simpatizantes para la segunda ronda. Ocurre en la distribución por provincias, pues parece que el voto en Limón tocó techo; en cambio, aparecen oportunidades de crecimiento en Guanacaste, donde podría llegar al 55% el 1º de marzo.

También hay una diferencia en el perfil de los simpatizantes de Carlos Alvarado si se comparan los que dijeron haber votaron por él con quienes lo apoyarían el 1º de abril, pero en el segmento de edad. Aunque en la votación en primera vuelta los jóvenes tuvieron un mayor peso, para la elección venidera se muestra un crecimiento en el grupo de personas mayores de 55 años (segmento que en primera vuelta apoyaba sobre todo al PLN y al PUSC).

El resto de características principales de los seguidores de Carlos Alvarado se mantienen: mayor apoyo de mujeres, gente con estudios universitarios y que tienen una buena opinión sobre el gobierno de Luis Guillermo de Solís y sobre el rumbo del país.

En los apoyos del oficialista hay un caso especial: la provincia de Cartago, que parece haberse convertido en un bastión para Carlos Alvarado.

Los resultados oficiales indican que su partido ganó en ese territorio con 26,4% de los votos en la papeleta Presidencial, pero para la segunda ronda el respaldo podría llegar al 57% (aunque se debe considerar que los cartagineses son solo uno de cada diez empadronados).

También interesa la repartición del caudal del PLN, PUSC y Juan Diego Castro, que juntos sumaron un 44% de los votos válidos, casi lo mismo que lo que sumaron Fabricio Alvarado y Carlos Alvarado. Los votantes del PLN se distribuyen con una leve diferencia a favor de este último, aunque casi cuatro de cada diez evitan expresar un favorito.

De los votantes de Piza, Fabricio Alvarado recibe solo la mitad de lo que recibe Carlos Alvarado. También cuatro de cada diez se mantienen entre indecisos o probables abstencionistas.

Los que aseguran que votaron por Juan Diego Castro se distribuyen en tercios entre apoyar a Fabricio Alvarado, al oficialista o no expresar inclinación por ninguno de ellos.

En esta ocasión se preguntó a los encuestados por cuál de los dos candidatos de la segunda ronda jamás votaría y la mención mayor fue para Fabricio Alvarado, quien recibió un 28% de rechazo frente al 19% de Carlos Alvarado.

En cambio, un 17% se abstiene de vetar a alguno de los candidatos y deja abierta la puerta para respaldar a uno u otro. La moneda sigue en el aire.

Datos sueltos para resaltar:

54% de los votantes de Fabricio Alvarado indicó que el motivo para apoyarlo fue la defensa de los valores tradicionales de Costa Rica.

En la 1ª ronda predominaron los jóvenes en el apoyo a Carlos Alvarado, pero para la 2ª ronda está sumando peso la población mayor de 55 años.

28% dijo que jamás votaría por Fabricio; 19%, por Carlos.

Guanacastecos reportan un mayor apoyo para Fabricio Alvarado después de la 1ª ronda.

 

El suelo de Cartago no es fértil para Fabricio Alvarado

La provincia famosa por su conservadurismo es a la vez terreno complicado para el predicador evangélico. En Guanacaste la historia es radicalmente opuesta.

Si el país permitiera que solo los cartagineses decidieran la 2ª ronda electoral, Fabricio Alvarado sacaría solo un 16% y Carlos Alvarado arrasaría con un 57%, según la última encuesta del CIEP-UCR.

Este es el llamativo resultado que surge de la respuesta de intención de voto segregada por provincias, a pesar de que el predicador evangélico y el exministro oficialista aparecen con un empate técnico en la muestra total.

El dato no es casualidad, porque Cartago fue una de las tres provincias donde Carlos Alvarado triunfó en la 1ª ronda, aunque otras cuatro quedaron en manos de Fabricio Alvarado (Alajuela, Guanacaste, Puntarenas y Limón).

El conteo de datos del TSE coincide con los resultados anticipados por el estudio de opinión del CIEP-UCR, que colocó a Heredia y Cartago como las más favorables para Carlos Alvarado. Pero la encuesta apunta a la posibilidad de que los cartagineses se desmarquen y ofrezcan una ventaja predominante al candidato del PAC.

Este dato puede ser objeto de análisis, pues Cartago es conocida como una provincia de mayoría conservadora y religiosa. Eso que coincidiría con la “defensa de los valores tradicionales de Costa Rica”, que argumentó la mayoría de los votantes de Fabricio Alvarado.

Quizás la respuesta está en que ese conservadurismo religioso cartaginés tiene fuertes raíces católicas, mientras que el músculo principal del Partido Restauración Nacional es la comunidad protestante evangélica.

Al margen de hipótesis, los datos muestran la opción del PAC de alimentarse del voto liberacionista en Cartago, pues el PLN fue segundo en la provincia y Restauración, tercero.

Otro paisaje muy diferente enfrenta el PAC en las provincias costeras, pues no solo las ganó Fabricio Alvarado este 4 de febrero, sino que en todas ellas el PLN quedó de segundo; incluso en Puntarenas y Guanacaste el PUSC ocupó la tercera casilla.

El panorama complicado se complementa con los datos de esta encuesta, pues se muestra que Carlos Alvarado no pasaría del 25% en las tres provincias costeras, mientras su contrincante captaría a casi al 40% de los puntarenenses y limonenses y al 55% de los guanacastecos.

El Gobierno sale bien librado del “referendo” electoral

Evitar el triunfo del candidato oficialista no fue un deseo preponderante en la elección realizada este 4 de febrero.

Menos del 5% de los votantes tomaron en cuenta evitar el triunfo del candidato del PAC, Carlos Alvarado, para escoger a su favorito. Esto a pesar del costo que suele arrastrar y de varios señalamientos en la campaña su contra por su condición de aspirante oficialista.

El estudio de opinión pública posterior a la 1ª ronda, hecho por CIEP-UCR, señala la poca importancia que tuvo esta elección como elemento de valoración del gobierno que dirige Luis Guillermo Solís.

Sí tuvo más peso la voluntad de un grupo de electores de votar en contra de los partidos tradicionales, entre los cuales incluyen al PAC,  que llevó al poder a Solís en 2014 y que ahora es representado por Carlos Alvarado.

Este razonamiento fue mayor entre los votantes de Juan Diego Castro (25%) y de Fabricio Alvarado (10%), quien pasó a la segunda ronda al obtener más votos que el resto de candidatos este 4 de febrero.

En cambio, el 19% de los votantes de Alvarado señaló que la principal razón para apoyarlo fue justamente respaldar al candidato oficialista, tal como él se ofreció cuando se postuló en 2017 como “una carta de continuidad”.

Esta encuesta también consultó la opinión sobre la gestión del Gobierno y los resultados fueron más bien positivos para el poder que dirige Solís, sobre todo, si se considera el fuerte deterioro que tuvo después de las revelaciones del “cementazo”, en el segundo semestre de 2017.

Ahora hay una leve mejoría en las valoraciones positivas y una reducción también pequeña en las calificaciones negativas, aunque estas siguen siendo mayores. Concretamente, el 46% critica la labor del gobierno y el 28% la aplaude.

Sin embargo, esta calificación no coincide con la opinión sobre el rumbo del país, pues dos tercios de la muestra consideran que es malo o muy malo, una cuota similar a la que califica como crítica la situación económica.

Crisis fiscal escala como nunca en la percepción popular sobre problemas del país

La grave situación fiscal que vive el país se refleja por primera vez en los problemas principales que percibe la población.

La crisis del presupuesto público aparece como segundo problema nacional, mencionada por el 17% de los encuestados y solo superada por el desempleo.

La crisis fiscal se posiciona después de la 1ª ronda electoral del 4 de febrero, pues, en el último estudio de opinión pública CIEP-UCR, aparecía en la novena casilla, mencionada solo por el 2% de los encuestados.

Un mes atrás, aparecían como prioritarios asuntos como la inseguridad, la corrupción, el costo de la vida, la gestión del gobierno, la pobreza o las drogas. Lo fiscal aparecía, incluso, por debajo de “consideraciones personales/valorativas”, como se llama en el estudio al elemento religioso o defensa de principios tradicionales.

Ahora, después de la 1ª ronda, parecen haber hecho efecto los numerosos señalamientos sobre cómo el tema religioso monopolizó la discusión electoral y sobre las graves consecuencias que tendría seguir posponiendo una solución por años.

El déficit fiscal ya rebasa el 6% del PIB y la deuda pública, el 50%. Uno de cada tres colones los dedica el Gobierno a pagar préstamos y el mundo financiero internacional ve con incertidumbre el ambiente de elecciones. Los impactos locales podrían afectar las tasas de interés y el costo de la vida.

El déficit fiscal comenzó a crecer desde el gobierno de Óscar Arias (2006-2010), sin que durante las administraciones de Laura Chinchilla y Luis Guillermo Solís se concretara un acuerdo nacional para frenarlo con aumentos de impuestos o recortes de gasto público.