La primera en advertir su presencia y acercarse a él fue María José Vargas, una chica que ama a los perros, estudiante de Diseño. Lo alimentó, se ganó su confianza en pequeñas dosis cotidianas y le dio un nombre elegante y original: Peluche Francisco.

Con el estímulo de ese afecto sincero, el perrito fue perdiendo el miedo a las patadas y salió de su rincón a explorar los pasillos y las aulas. Hizo amigos a granel y paulatinamente se incorporó como un miembro de pleno derecho a la comunidad universitaria. Pero además, se convirtió en “alfa” de la Manada, otros nueve perritos que habitan el Alma Mater en su sede herediana, personajes de la calle que han encontrado calor, protección y amistad en ese recinto.

Esta historia empezó a escribirse hace cinco años y ayer cerró con un triste epílogo cuando el cuerpo de Peluche Francisco volvió a la tierra de la que venimos todos –humanos, plantas y animales- en un rinconcito de su casa adoptiva.

Peluche Francisco fue asesinado el pasado 8 de marzo. Una mano anónima, cobarde, colocó veneno en su comida. Un crimen sin sentido, como todos los numerosos crímenes que se cometen a diario contra estos seres que son esencialmente nobles e inofensivos.

"Peluche es un símbolo de la lucha contra el maltrato animal. Juntos visitamos escuelas para sensibilizar a los niños, participamos en marchas y muchas otras actividades, es una pérdida muy dolorosa", dijo María José a Informa-tico.com.

El pasado fin de semana, más de cien estudiantes, profesores y administrativos de la UNA participaron en una vigilia de recuerdo y de protesta.

En el acto participó el rector de la Universidad, Alberto Salom, quien expresó sentimientos de “indignación” y de “pesar” por lo sucedido.

“Expreso mi indignación y repudio contra quienes dieron muerte a Peluche… Gente sin escrúpulos envenenó a este animal que no le hacía daño a nadie, todo lo contrario, Peluche era muy querido por los estudiantes y funcionarios de la Universidad… Es muy lamentable e inaceptable que hechos como éstos sucedan en la UNA, por lo que estaremos haciendo las investigaciones que correspondan para dar con los responsables de este cruel e injusto suceso”, manifestó el rector

Además de investigar los hechos, los participantes en la vigilia pidieron al rector que la Universidad destine algunos recursos para el mantenimiento de la Manada, que aún seguirá viviendo en el campus, y que se haga presión sobre los diputados para que aprueben cuanto antes la ley contra el maltrato animal, actualmente en la corriente legislativa.