Mientras la región de América Latina y el Caribe presenta un mejor comportamiento de ingresos, México sufrió una fuerte caída debido a la crisis financiera vivida en 2009, reveló el informe Panorama Social de América Latina 2011, elaborado por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe.

Presentado por la Secretaria Ejecutiva de este organismo perteneciente a las Naciones Unidos, Alicia Bárcena, el documento detalla que de 2008 a 2010 el país y Honduras fueron los únicos con “incrementos significativos en sus tasas de pobreza e indigencia”. Vale destacar que la administración mexicana se coloca en el primer lugar de crecimiento de personas que son indigentes.

A nivel nacional el aumento estos indicadores fue de 1.5% para pobreza y 2.1% de indigencia. El texto señala que esta comparación se llevó a cabo respecto a 2008, por tanto no refleja solamente “la apreciable expansión de la economía mexicana en 2010”, sino también la fuerte contracción del Producto Interno Bruto per cápita observada en 2009, la cual fue de -7.2 por ciento.

Por otro lado, la Secretaria Ejecutiva de la Cepal, expresó vía videoconferencia que durante este año la tasa de pobreza en la región caerá un 30.4%, sin embargo, la indigencia subirá un 12.8%; ello provocado por el alza en los precios de los alimentos que reduce los ingresos en los hogares latinoamericanos, dejando a 174 millones de habitantes en situación de pobreza, de los cuales, 73 millones estarán en pobreza extrema o indigencia.

El informe abunda que sólo cinco países de AL, entre ellos México, generarán un déficit anual respecto a los niveles de afiliación a la seguridad social y cobertura actual de las jubilaciones y pensiones. Junto con Colombia, Costa Rica, Ecuador y El Salvador; se prevé que el país presente un déficit progresivo en este periodo de tiempo.

Alicia Bárcena expuso que México tiene la tarea pendiente de mejorar la calidad del empleo así como diversificar la producción e impulsar más cadenas de valor.

Agregó que si bien la pobreza y desigualdad han disminuido en la dinámica latinoamericana, ésta se ha visto limitada por enormes brechas en la estructura productiva, lo que representa la “principal fábrica de reproducción de desigualdades”.