Entonces: ¿Para qué más leyes? Si los que juraron cumplirlas por lo más sagrado mintieron descaradamente.

Si los diputados aprueban más leyes, serían solo las que necesitan los políticos corruptos para seguir robando, porque aquellas que le sirven al Pueblo no serían cumplidas por los depositarios que juraron hacerlas cumplir. Por eso, bloquear la asamblea legislativa con mociones es un deber patriótico de cualquier diputado. Evitar que se aprueben más leyes, se convierte en un derecho del Pueblo.

Una ley contra el enriquecimiento ilícito y contra la corrupción, sirvió para determinar que el vicepresidente Luis Liberman y el ministro de educación Leonardo Garnier, habían cometido un delito al presentar una carta de recomendación o informe favorable para que una empresa de dudosa procedencia participara en una licitación en RECOPE. A ese proceso convocaron a la empresa Procesos y a tres “ferreterías” para contratar una asesoría en comunicación. Con cualquier cristal con que se quiera mirar este asunto, el resultado es el mismo: Liberación Nacional ha perdido toda perspectiva de honestidad, decencia y ha abusado del poder con la complacencia y complicidad del Poder Judicial.

Nadie en su sano juicio incumpliría la ley como lo hacen los políticos liberacionistas. Ellos están completamente seguros de que el Poder Judicial los librará de una condena y eso es lo que está arruinando nuestro país. Una Fiscalía inútil, incompetente y dirigida por un liberacionista o al menos un servil de ese partido. Un puñado de jueces mal nombrados y sin capacidad de ejercer la justicia. Una Corte Plena casi podrida desde sus cimientos, hace que la Justicia solo sufra vergüenzas y decepciones.

Que caro nos ha salido la reelección de los Magistrados. Cada ocho años cosechan su permanencia gracias a sus fallos contra la ley y beneficiando la corrupción política. Continúan en el Poder Judicial gracias a sus votos contra la Constitución y a favor de los enemigos del Pueblo. Gozan de privilegios desproporcionados otorgados para comprar sus conciencias. Solo son monitos bailando por un banano. ¿Qué dignidad queda en el Poder Judicial?

Acusan de filibusteros a los que bloquean el Congreso para hacer respetar nuestra Constitución y las leyes, pero le dicen patriotas a los que le mienten, se burlan y humillan a los costarricenses. Le dicen filibusteros a los tratan de detener el saqueo del Estado, y a los corruptos que roban y malversan, los reeligen cada cuatro años.

El Poder Judicial es culpable de que la corrupción sea vista como algo inevitable y con la que tenemos que convivir para que subsista el Estado. Han corrompido el sistema otorgando inmunidad a los ricos, los políticos corruptos y a los delincuentes que los rodean. Han denigrado la Patria dejándola a merced de la peor maldad generada por lo peor de los políticos. Pero, por más que intenten acabar con la esperanza y la fe de los costarricenses, no lo lograrán porque sabemos que todavía existan personas decentes que puedan gobernar nuestro país, y nuestro deber es sacar de los poderes del Estado toda esa descomposición humana que pudre el sistema desde sus bases y debemos hacer de Costa Rica un país con verdadera Independencia, Libertad y Paz.

(*Luis Alberto Salas Sarkís Ced. 1.560.606)