Los acuerdos serán en las áreas de agroindustria, autopartes, equipos de transporte, electricidad, ferrocarriles, carreteras, aeropuertos, puertos, almacenamiento y servicios. El subsecretario general político del Ministerio de Relaciones Exteriores, el embajador José Alfredo Graça Lima, informó que la cifra incluye algunos proyectos ya en marcha, mientras la mayoría de ellos se encuentra en etapa de planificación.

“De ese total de $53.000 millones, unos US$ 50.000 millones se refieren a nuevos proyectos”, indicó Graça Lima. En total, están previstos cuatro acuerdos gubernamentales, cuatro acuerdos empresariales, tres declaraciones conjuntas y más de 25 actos, algunos de ellos todavía en fase de finalización.

Entre los anuncios más esperados están el de la apertura del mercado de China a la carne bovina brasileña y el cierre de un acuerdo para la venta y entrega del primer lote de aviones de la empresa aeroespacial brasileña Embraer, de un total de 40, a la aerolínea china Tianjin Airlines. Ambos compromisos fueron adquiridos por el presidente Xi Jinping durante su visita a Brasília en julio de 2014.

Con respecto a los proyectos de inversión, uno de los que ya se encuentran en desarrollo es el de la interconexión de la Central Hidroeléctrica de Belo Monte a los centros de consumo de las regiones Sur y Sureste. Entre los que aún no se pusieron en marcha, está el de la construcción del ferrocarril transoceánico –en colaboración con China y Perú–, que unirá Brasil con el océano Pacífico.

“Esa cooperación trilateral para construir un ferrocarril transoceánico es un ejemplo emblemático y permitirá crear un corredor de exportación para los granos del Centro-Oeste y también para la proteína animal”, dijo el diplomático.

Cuando se le preguntó acerca de las contrapartidas solicitadas por China para destinar tal cantidad de recursos a Brasil y sobre el riesgo que supone el crecimiento de la influencia del país asiático en América del Sur, una zona de natural influencia brasileña, Graça Lima afirmó que no ve “ninguna agenda oculta” en la mayor diversificación de las inversiones chinas en el país y en la región.

“Me parece muy interesante el hecho de que una cooperación, que busca aumentar la inversión para el procesamiento de recursos naturales, por ejemplo, pueda cubrir las dos necesidades. En primer lugar, la de Brasil, al agregar valor a sus abundantes recursos naturales, y después la de China, que podrá así alcanzar un nuevo nivel”, comentó el funcionario, indicando la posibilidad de que Brasil se beneficie con la experiencia China en varias áreas, como la construcción y el transporte.

Li Keqiang llegará a Brasília el lunes y será recibido por la presidenta Dilma Rousseff en el Palacio del Planalto el martes por la mañana. Para el final de la mañana están programadas la ceremonia de firma de los convenios y la signatura de un comunicado de prensa. A continuación, Rousseff y Li Keqiang se dirigirán al Palacio de Itamaraty (sede del Ministerio de Relaciones Exteriores), donde se celebrará un almuerzo en honor del primer ministro.

Por la tarde, el premier hará visitas de cortesía a los líderes del Senado, Renan Calheiros, y de la Cámara de Diputados, Eduardo Cunha. Luego viajará a Rio de Janeiro, donde cumplirá su agenda de compromisos durante todo el miércoles antes de embarcar a Colombia.

El primer ministro chino, Keqiang, partió este domingo de Pekín en una gira latinoamericana que le llevará a Brasil, Colombia, Perú y Chile, donde se espera que firme varios acuerdos de cooperación en estos países.

Lo acompañan su esposa, Cheng Hong, y de una delegación empresarial de 120 integrantes, Li visitará los cuatro países y se reunirá en ellos con sus respectivos presidentes, Dilma Rousseff, Juan Manuel Santos, Ollanta Humala y Michelle Bachelet, según publica este domingo la agencia oficial Xinhua.

Durante la gira, que concluirá el próximo día 26, el primer ministro explorará la posibilidad de diversificar el comercio con los países latinoamericanos y de importar más productos de valor añadido.