Las 41 niñas muertas en incendio en Guatemala: el caso que mantiene vivas las protestas

A más de dos meses de la tragedia ocurrida el 8 de marzo en Guatemala, el incendio producto del cual murieron 41 niñas de un albergue para menores, las organizaciones sociales mantienen las protestas y la demanda de que los culpables sean procesados y castigados en proporción a la magnitud del daño ocasionado. Fue a raíz de su participación en una de esas protestas que la costarricense Shanon Moreno fue secuestrada y agredida por desconocidos en Guatemala. La siguiente es una reseña de lo ocurrido en dicho albergue.

Para las organizaciones sociales y diversos medios de comunicación guatemaltecos la tragedia del Hogar Seguro Virgen de la Asunción fue el resultado de la negligencia, el abuso y el desprecio por los derechos humanos.

Un incendio desatado en el ala de las niñas, en medio de una protesta de las menores, desembocó en la tragedia que llenó de estupor al mundo y sacudió fuertemente a la sociedad guatemalteca.

El caso tiene sus antecedentes. En diciembre del año pasado, el Juzgado Sexto de Niñez y Adolescencia del Área Metropolitana condenó al Estado de Guatemala por violaciones cometidas contra los derechos de los menores de edad resguardados en el Hogar Seguro Virgen de la Asunción.

En esa sentencia se ordenó que se ampliaran las instalaciones del refugio, para distribuir de mejor manera a los niños y tener mayor control.

También se ordenó cambiar la modalidad operativa, contratar más personal y remover a los trabajadores señalados de cometer abusos contra los albergados.

Sin embargo la Secretaria de Bienestar Social de la Presidencia (SBSP), responsable del albergue, se negó a cumplir con esos mandatos, e incluso apeló la resolución judicial.

El incendio que mató a las 41 niñas fue precedido por un motín de las adolescentes en el módulo Mi Hogar, respaldado por adolescentes varones.

Según el medio Nómada, esos motines eran frecuentes, “ante las constantes violaciones sexuales de las niñas por parte de trabajadores, monitores y otras autoridades”.

Aquel martes 7 de marzo, de pronto, a la mitad del motín, el personal del Hogar abrió las puertas, según testimonios recabados por Nómada. (Es importante aclarar que el centro no era un reclusorio para menores infractores, sino un refugio para niños y adolescentes víctimas de agresión en sus hogares o problemas en sus barrios).

Entonces llegó una instrucción del presidente de Guatemala, Jimmy Morales, para que la policía permaneciera en el lugar, y los agentes trajeron de vuelta a menores que se habían fugado.

“Cuando los policías detuvieron a los adolescentes fugados, vino la primera tanda de ‘castigos’”, indicó Nómada, citando diferentes testimonios.

“A los adolescentes les dieron palizas y a las adolescentes las manosearon. Con excesiva violencia”, detalló.

“Después de las palizas y los abusos, los policías los separaron; a los niños y adolescentes los encerraron en el auditorio y a las niñas y adolescentes en un espacio que algunos describen como ‘la escuela’ y otros como ‘el taller’”.

Nómada relata que después de esos hechos, entre las 2 y las 8 de la mañana “entre 52 y 60 niñas y adolescentes fueron encerradas bajo llave en ‘la escuela’, sin posibilidad de usar los sanitarios después de una jornada turbulenta”.

Una menor que logró sobrevivir, y que ahora está siendo tratada en Estados Unidos, relató que una joven llamada Mimí comenzó a quemar colchonetas.

– ¿Qué hicieron cuando empezó el fuego?, preguntó Nómada.

– Comenzamos a golpear la puerta para que nos abrieran y no nos abrían.

– ¿Cuánto tiempo estuvieron encerradas (desde que inició el fuego)?

– Como diez minutos.

Uno de los adolescentes varones, en tanto, dijo que no les permitieron ayudar a las menores, aunque estaba el incendio.

“Como a las 8:30 (de la mañana del 8 de marzo) empezamos a oler a quemado y no sé ni cómo abrimos la puerta del auditorio (que también estaba bajo llave) para ir a ayudarlas porque se estaban quemando. Pero los policías no nos dejaron ayudarlas y nos empezaron a pegar. Nadie las ayudó y no nos dejaron ayudarlas”, acusó.

El albergue tenía una capacidad de 400 jóvenes de ambos sexos, pero se hallaba hacinado con unos 800 menores.

La Procuraduría de los Derechos Humanos había advertido desde hace varios años sobre una situación grave en el albergue, y también señaló que las jóvenes estaban encerradas bajo llave en un salón, cuando se propagó el fuego.

La entidad responsable del refugio es la Secretaría de Bienestar Social de la Presidencia de Guatemala.

El presidente Jimmy Morales ordenó cerrar temporalmente el refugio y destituyó al director del hogar, Santos Torres, salvando de responsabilidad al secretario de bienestar social de la Presidencia, Carlos Rodas, quien era el principal responsable del hogar.

Días más tarde, sin embargo, también fueron despedidos de sus cargos y detenidos tanto Rodas como  la subsecretaria Anahí Keller y Santos Torres, quienes podrían enfrentar un proceso judicial por su responsabilidad en los hechos.