1- La tasa de desempleo, aunque permanece alta (9,5% de la fuerza laboral), parece haberse estabilizado, con lo que la crisis de empleo que vive el país desde el año 2009, al menos no sigue profundizándose. El dato más importante es que el número de desempleados (218 000) disminuyó en abril-junio con respecto a los tres trimestres anteriores, y ello a pesar del aumento en la fuerza de trabajo. No obstante, el porcentaje de personas ocupadas subempleadas aumentó con respecto a un año atrás y se estima en 13,5%. Además, 44% de los ocupados tienen un empleo informal. O sea, aun falta mucho por hacer.

2- La actividad económica medida por el IMAE revertió su tendencia a la desaceleración en mayo pasado, lo que se repitió en junio. Esta desaceleración entre mayo 2014 y abril 2015 se explica por dos razones básicas: i) la salida de Intel-manufactura y ii) el impacto climático negativo en la producción agrícola, especialmente en banano y piña. Ambos factores impactaron severamente la exportación de bienes. En cambio, las exportaciones de servicios crecerán este año cerca de 5,6%.

3- Si bien el BCCR ha reducido su estimación de crecimiento del PIB hasta un 2,8% para este año, el crecimiento del Ingreso Nacional Disponible (IND) será significativamente más alto: 5,6%. Esto explica el fuerte crecimiento de la Demanda Interna (6,9%), del Consumo Privado (4,5%) y de la Inversión Privada (7%). Y aunque el crecimiento del IND se debe fundamentalmente a una mejora (necesariamente temporal) en los términos de intercambio (reducciones en precios del petróleo y materias primas); es un elemento central para la reactivación en el corto plazo que debería acompañarse de un mejor resultado en la inversión pública y en una depreciación moderada del tipo de cambio.

4- La mayor preocupación se sitúa sin duda en el campo fiscal. No tanto porque un déficit fiscal sea dañino de por sí (tesis neoliberal), sino porque expone al país a una alta vulnerabilidad en el momento en que las tasas de interés internacionales vuelvan a subir, especialmente en Estados Unidos. Además, porque entre mayor sea el déficit aumenta el servicio de la deuda y ello resta recursos para financiar las funciones básicas del Estado (sociales, económicas).

En estas circunstancias, si el déficit primario no logra reducirse significativamente lo antes posible, un comportamiento explosivo de la deuda pública es un escenario no deseado altamente probable.

5- La inflación nula tiene aspectos positivos y negativos. Contribuye a estabilizar el costo de la vida y el crecimiento de la nómina salarial en el sector público; pero por otro lado puede convertirse en un freno para la reactivación.

6- Un aspecto que retrasa la reactivación es la lenta reducción en las tasas activas de interés, a pesar de la importante reducción en las tasas pasivas. ¿Deberá el Presidente Solís golpearle la mesa a los bancos del Estado como lo hizo la ex presidenta Chinchilla a inicios del 2013?

7- En resumen, hay señales positivas de deben aprovecharse para apuntalar la reactivación macroeconómica, siempre y cuando se tome nota de que la misma podría ser pasajera si no se acompaña de medidas de política económica en materia de tipo de cambio, inversión pública, tipos de interés y expectativas positivas que sostengan la inversión privada y el consumo. Superar la crisis fiscal y la crisis de empleo demanda medidas estructurales que luego queremos analizar.

Economista y diputado del Partido Acción Ciudadana.
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