Fuerzas progubernamentales, este lunes en la ciudad yemení de Hodeida. AFP

Saná y Dubai. Los disparos y los enfrentamientos, pasada la medianoche de este lunes, no habían cesado en la ciudad portuaria de Hodeida, el principal frente caliente del conflicto en Yemen, a pesar de la entrada en vigor, este martes, de una tregua mediada por la ONU entre el Ejército gubernamental y los rebeldes Huthi, según han informado residentes de la urbe costera.

Los vecinos aseguraron, entrada la madrugada, que todavía se podían escuchar a esas horas ráfagas de disparos en los barrios orientales de la ciudad portuaria del mar Rojo, en la que residen unas 600.000 personas y que está controlada por los rebeldes chiíes desde 2014. Sin embargo, ha medida que ha avanzado el día los residentes han afirmado que la situación ha cambiado y que hay una relativa calma.

Un habitante del centro de Hodeida de nombre Yasin Saleh aseguró en una conversación telefónica con la agencia Efe que después de la medianoche se podían oír desde este punto de la urbe "ráfagas violentas". Asimismo, los residentes también dijeron que se escuchaban explosiones en la ciudad. Contactados por teléfono por la agencia France Presse, varios habitantes explicaron que volvieron a tener lugar combates esporádicos en el este y el sur de esta ciudad portuaria, por donde circula la mayor parte de la ayuda humanitaria en el país más pobre del Golfo.

"El mecanismo para aplicar el acuerdo todavía no está claro y estamos a la espera de un anuncio de la ONU respecto a esto", declaró a France Presse un responsable de la coalición liderada por Arabia Saudí, que interviene militarmente en Yemen en apoyo al Gobierno,

Los beligerantes en la guerra de Yemen acordaron la semana pasada un alto el fuego que finalmente debía entrar en vigor la medianoche del lunes al martes. "Hemos alcanzado un acuerdo sobre Hodeida y su puerto. Contempla el despliegue de fuerzas neutrales, tanto en el puerto como en la ciudad, y la declaración de un alto el fuego en toda la provincia", resumió el pasado jueves el secretario general de la ONU, António Guterres, en la clausura de las conversaciones en Suecia, las primeras que lograron sentar juntos a ambos bandos yemeníes en dos años y medio.

Hodeida se encuentra en manos de los rebeldes desde que se hicieron con el poder a principios de 2015, pero es objeto de un prolongado asedio de las tropas gubernamentales con el apoyo de una coalición árabe dirigida por Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos (EAU). Su control es clave porque a través de ese puerto del mar Rojo entra el 70% de los alimentos, combustible y medicinas que importa Yemen.

La organización humanitaria Médicos sin Frontera (MSF) se ha mostrado preocupada por "la continuidad de los combates en Hodeida". En un comunicado, también apuntó que sus equipos estaban atendiendo a numerosos civiles heridos.

La aplicación del alto el fuego en Hodeida genera numerosas dudas después de que no fueran respetadas siete treguas negociadas por la ONU desde el inicio de la guerra en Yemen. El acuerdo de tregua del jueves, logrado de forma casi inesperada, fue alcanzado bajo la presión de la comunidad internacional para terminar con la guerra en Yemen, que sufre actualmente la peor crisis humanitaria en el mundo, según la ONU. Más de 10.000 personas han muerto desde el inicio del conflicto y millones de ellas están amenazadas por el hambre tras cuatro años de guerra.