Albán Nouvellon, especialista regional en agua y saneamiento de UNICEF, y Yamileth Astorga, presidenta del Aya.

Una de las mayores brechas en agua y saneamiento en la región latinoamericana es el hecho de que la población más rica tiene un 23% más de cobertura de agua potable como servicio básico que las familias de menor nivel socioeconómico. Así lo dio a conocer el Informe Regional sobre Agua Potable y Saneamiento en América Latina y el Caribe, presentado este martes en la Conferencia Latinoamericana de Saneamiento (LATINOSAN), que se realiza en San José, Costa Rica.
 
Asimismo, existen aún 13,9 millones de personas que se abastecen de pozos y manantiales no protegidos o de aguas superficiales sin tratamiento en la región. Un total de 456 millones de habitantes (72,9%) tienen acceso al servicio de agua de una manera segura, de acuerdo con el informe, en el que participaron 14 países de América Latina. 

El informe contiene fichas con información sobre agua potable, saneamiento adecuado, tratamiento de aguas residuales, gestión comunitaria y recuperación de cuerpos de agua, y compara datos de 2000 a 2018.

Lea el informe completo aquí: Informe Regional sobre Agua Potable y Saneamiento en América Latina y el Caribe

Yamileth Astorga, presidenta ejecutiva del Instituto Costarricense de Acueductos y Alcantarillados (AyA), presentó el informe hoy en conferencia de prensa en el Centro de Convenciones. Subrayó que éste muestra que en la región predomina el servicio de agua brindado por entidades públicas (49,5%) seguido por las privadas (26,7%) y la gestión comunitaria (22,8%), como lo son las ASADAS.

“La población de América Latina y el Caribe recibe casi el 50% del agua por medio de servicios públicos; hace no pocos años hubo todo un 'boom' para trasladar los servicios públicos a empresas privadas y, sin embargo, ahora la tendencia es otra y se busca más bien fortalecer los servicios públicos”, dijo Astorga.

Asimismo, se destacó que 14.3 millones de personas aún defecan al aire libre en América Latina (un 2,2% de la población total) y en Costa Rica lo hace un 0,05% de la población, por falta de letrinas. 

Astorga también explicó que el saneamiento básico incluye el uso de letrina y los tanques sépticos; mientras que el saneamiento más avanzado implica la recolección de aguas por medio de alcantarillado sanitario y su transporte a un sistema de tratamiento, antes de verterla a un cuerpo de agua.

Costa Rica peor que el valor promedio latinoamericano

La funcionaria resaltó que el 70% de las aguas residuales no son tratadas antes de ir a los ríos en la región latinoamericana; sin embargo, en Costa Rica esta tasa es del 75%.

Según el capítulo sobre la Situación de Potabilización y Saneamiento en Costa Rica del Informe Estado de la Nación en Desarrollo Humano Sostenible (Edición No. 16), “las plantas de tratamiento que se colocaron en el país datan de los años 30; no se ampliaron oportunamente y hoy están abandonadas, descargando las aguas sin ningún tratamiento en las acequias y quebradas más cercanas”.

Tener una nueva infraestructura de saneamiento a nivel nacional requeriría modificar la mayoría de las tuberías de los barrios y de las urbanizaciones. El Aya, junto con los Ministerios de Ambiente y Salud, establecieron la meta de llevar a cero el índice de aguas residuales para el año 2045, según la Política de Saneamiento Nacional de Aguas Residuales publicada en 2017. Para lograrlo se necesitaría más de 6 mil millones de dólares, de acuerdo con datos del Aya citados en un artículo de la Universidad de Costa Rica (UCR) (https://bit.ly/2UpP7vx). Por ahora el Aya obtuvo un préstamo de 105 millones de dólares para empezar a trabajar en esto.

Lanzan Observatorio con un plan activo y permanente en el tiempo

Hoy martes también fue lanzado el Observatorio Latinoamericano de Agua y Saneamiento (OLAS). Astorga comentó que el país trabaja en esto desde 2016 junto con Colombia y México, con apoyo del Banco Mundial.

“Va a seguirle el pulso a los planes de nuestras instituciones hacia los objetivos de desarrollo sostenible, va a ser un brazo de la LATINOSAN y va a hacer monitoreo permanente”, afirmó.

Se hizo un plan de sostenibilidad para el Observatorio, en lo cual les apoyó el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

“Lo que interesa es que los países aportemos y le demos vida a este Observatorio”, expresó Astorga. Indicó que la idea es que se sostenga financieramente con una cuota de inscripción del país, vendiendo productos y servicios -porque tendrá mucha información valiosa para los países-, mediante donaciones, y los ingresos por la conferencia LATINOSAN.