• Pide a diputados aprobar reforma tributaria

El gobierno se declara en crisis de iliquidez y limita pagos

El presidente Luis Guillermo Solís decretó este martes una priorización estricta de los gastos del Estado, entre otras medidas drásticas para enfrentar una crisis de iliquidez provocada por el elevado déficit fiscal, al tiempo que insistió en la urgencia de que los diputados aprueben las propuestas de reforma tributaria presentadas por su administración.

“El gobierno enfrenta dificultades de liquidez para pagar sus obligaciones y garantizar la operación de servicios esenciales.  A pesar de todos los llamados y esfuerzos públicos que hemos hecho desde el inicio de mi mandato para contener los gastos y aumentar los ingresos, sigue existiendo una brecha que debemos cerrar con recursos frescos”, afirmó el mandatario en una cadena televisiva.

“Hoy firmé un decreto en el cual ordené a la tesorería nacional priorizar los pagos del Estado de tal manera que se atiendan en primer lugar el pago de la deuda pública, los salarios y pensiones del gobierno central, las transferencias conforme a su urgencia social y después el resto de las obligaciones”, anuncio Solís.

El decreto suspende también las modificaciones presupuestarias que impliquen nuevas erogaciones, así como la compra o el alquiler de nuevas propiedades con recursos del presupuesto nacional, con excepción de aquellas destinadas a obras de infraestructura.

Además, establece una moratoria de las exoneraciones fiscales.

El presupuesto para el 2018 -afirmó el presidente- tendrá crecimiento cero en todos aquellos rubros que no tengan obligación legal de aumentar.

 

Impuestos

Adicionalmente, el gobierno está convocando a la Asamblea Legislativa para que discuta y resuelva los dos proyectos que podrían dotar al Estado de recursos frescos para solventar la delicada situación fiscal. Uno de ellos es el que transforma el impuesto de ventas en un impuesto sobre el valor agregado El otro es una reforma al impuesto sobre la renta.

Ambas iniciativas han topado con el rechazo de la oposición, que le han exigido crecientes medidas de contención del gasto como señal para discutir cualquier proyecto que implique aumento de impuestos.

Las actuales autoridades de Hacienda han hecho esfuerzos por mantener frenado el déficit fiscal, que era de casi el 6% del PIB cuando asumió la actual administración, recortando gastos y mejorando la recaudación de impuestos. El año pasado, el déficit fue del 5,2% pese al crecimiento de las obligaciones de la deuda pública.

“Las decisiones económicas tomadas durante esta administración han permitido que la población no perciba los peligros que afrontamos pues esta crisis de liquidez ocurre a pesar del crecimiento de la producción, del buen manejo de la inflación y del control de las presiones al alza sobre las tasas de interés”, señaló Solís.

“Con franqueza hemos advertido la fragilidad que enfrentan nuestras finanzas desde el año 2010. Durante más de tres años he urgido la necesidad de tomar acciones correctas y oportunas, para evitar el aumento de interés de los préstamos para vivienda y otras actividades esenciales”, señaló el mandatario quien aseguró que ésta “tenía que ser una prioridad nacional”.

El presidente reconoció que las medidas adoptadas no son populares, pero dijo que constituyen un acto de responsabilidad fiscal.