El financiamiento del equipo negociador del TLC

 Fue casi nula la información al respecto.   La primera vez que se alude a estos, lo hace la jefa del equipo:

“González manifestó que aún no tienen datos definitivos sobre la inversión que hace el país en estas negociaciones.  Explicó que actualmente hacen un estudio al respecto y próximamente lo darán a conocer.”(INFORMES SOBRE TLC SERÁN LOCALES, La Nación, 22-02-03, pág. 22 A.)

El "no" al TLC con Estados Unidos logró demostraciones multitudinarias en San José.

 

El asunto trasciende cuando el mismo periódico, el 26 de junio del 2003, en la página 4,  publica: “APORTES DE EE.UU. SUFRAGAN GASTOS DEL PAÍS EN EL TLC”,  con los siguientes subtítulos: “Donaciones por C470 millones a COMEX – Dinero se canalizó por la Fundación CR-USA”,  “Ministro Trejos: “No hay conflicto de interés” -  “CR-USA no influye en negociadores”.   Aparecieron datos e informaciones que dejan ver una fisura entre la prédica de transparencia y ética del equipo negociador y su práctica. Según la imagen del equipo negociador, tal y como fue difundida  por ellos mismos , por el Gobierno y por la prensa, representaba los ideales patrios y trabajaba por el bienestar del país en general y de los más pobres; sin embargo,  parte o todo el financiamiento provenía de los Estados Unidos.  La forma en cómo se manejó el caso ofrece muchas aristas del manejo de la información y de su ocultamiento.   Pese al carácter aparente de denuncia, este se anula conforme se va leyendo la noticia.  Dice así:

 

          “La Fundación Costa Rica-Estados Unidos (CR-USA), que administra dinero proveniente del gobierno estadounidense, donó al Ministerio de Comercio Exterior C 470 millones para mantener el equipo de negociadores tico en el Tratado de Libre Comercio (TLC) con Estados Unidos.(...)

          “Es erróneo ver estas donaciones circunscritas a la negociación del TLC con Estados Unidos.  También hemos apoyado a COMEX en la negociación de otros TLC, hemos financiado la oficina de Costa Rica ante la Organización Mundial del Comercio (OMC), en Ginebra, Suiza, y la compra de equipos para la embajada de Costa Rica en Washington”, dijo Faith. (...)

           Vázquez dijo que la primera donación con la que se pagaron los salarios del equipo negociador fue una medida de emergencia ya que COMEX  no había conseguido partidas en el Presupuesto Nacional. “Necesitábamos la plata, había personas del equipo de negociadores que tenían dos meses sin cobrar el salario”, señaló.

           Roberto Gamboa, jefe de la asesoría legal de COMEX, dijo que la donación utilizada para pagar salarios se gestionó apelando a mecanismos previstos en la Ley de Negociaciones Comerciales.  “No se hizo nada ilegal”, dijo. (...)

            Al entregar la donación mediante un fideicomiso, se evita que el detalle de lo donado y la manera en cómo se gastó el dinero sean sujetos de publicidad.

           Según el asesor legal de COMEX, “es muy complicado donar plata al Estado, ya que las donaciones deben pasar por la Asamblea Legislativa y los legisladores tienen facultad para cambiar el destino de las partidas.  Para evitar eso  la entrega se hace a través de fideicomiso en un banco privado. 

            El ministro de Comercio Exterior, Alberto Trejos, negó que las donaciones de la fundación CR-USA afecten la independencia de los negociadores costarricenses.(...)

           - Para evitar cualquier mala interpretación, COMEX   no está cargando a esa cuenta ni salarios, ni honorarios, ni viáticos de ninguno de los funcionarios involucrados en esta negociación.” (Ibídem pág. 4)

 

El primer aspecto que resalta se refiere al carácter y a la imagen de Estados Unidos o la fundación en términos de acudir al llamado de una necesidad urgente.  El interés es solventar una carencia.  Por otra parte,  se hace énfasis en la independencia de criterio.  Todos los  análisis de los opositores al TLC coincidían en plantear que  todo su contenido  beneficia  a los Estados Unidos, al capital transnacional y a sus apéndices nacionales.  El carácter de ayuda desinteresada se resalta con el término “donación”, el cual aparece  diez veces a lo largo del artículo y el verbo correspondiente tres veces.  La reiteración constante del vocablo es una forma de descartar la “mala” interpretación que se puede dar.   Todo el artículo está construido para descartar, como lo hace el entonces ministro Trejos,  esa “mala interpretación”.   Dado el carácter del problema y la presencia de personeros de la embajada estadounidense,  era de esperar que se diera por lo menos la opinión de algún diputado,  puesto que se evadió el trámite legislativo mediante el fideicomiso.    La única opinión diferente al consenso de las buenas intenciones y de la ayuda desinteresada,  se da en un párrafo donde se nombra a la Comisión de Control de Gasto Público.   Dicha comisión dio la denuncia en su informe por la forma “discrecional” de gastar recursos.

 

Mientras que están ausentes las opiniones de los personeros de dicha comisión o la voz de autoridades en la materia, están ampliamente representados quienes abogan por la “ayuda desinteresada”.  En orden de aparición: el ministro de Comercio Exterior, Alberto Trejos; Peter Brennan, vocero de la Embajada de los Estados Unidos; Hermann Faith, director ejecutivo de CR-USA; Ana Ma. Vásquez, directora de proyectos de CR-USA; Roberto Gamboa, jefe de la asesoría legal del COMEX.  La noticia cierra con una entrevista a Alberto Trejos.   Si ha quedado duda sobre el carácter de la donación, el aspecto legal, visto por un representante de la parte cuestionada por la Comisión, remata al apuntar que todo lo que se realizó fue legal.  De esta manera, se establece un paralelismo entre la legalidad y la ética.  Si es legal,  es ético.   Por lo tanto, la ciudadanía  podía descansar tranquila,  pues el equipo negociador tenía muy claramente delimitado su accionar ético.  Una ilusión pública permitió mantener un nivel de maniobra privado sin tener que rendir cuentas ni a la Asamblea Legislativa ni al país,   que tanto decían defender.

 

En este artículo, se  aludía también a los Estados Unidos, pues era capaz de una dádiva desinteresada,  capaz de ir en contra de sus propios intereses, pues  financiaba  personal que, con presupuesto estadounidense, abogaba por los intereses costarricenses.

 

Dónde fueron a dar las palabras de dignidad tan elocuentemente enunciadas por la jefa del equipo negociador,  cuando con ellas ocultaba y negaba la asimetría existente entre Estados Unidos y Costa Rica.  ¿Por qué no informó al país, como una exigencia de su compromiso ético, acerca de que en otras áreas el país si aparece como un mendigo, pidiendo o recibiendo “donaciones” para financiar las labores de negociación? 

 

           “El equipo negociador costarricense no pretende ni quiere que en la mesa de negociación del TLC con Estados Unidos se vea al país como “el pobrecito que estira la mano”, es decir, como el que viene a pedir beneficios especiales basados únicamente en una consideración de ese tipo.( ESTADOS UNIDOS SACUDE A CENTROAMÉRICA, La Nación , 02-04-03, pág.24)

 

La escena pública se desenvuelve como un acto de representación teatral.  Los actores de dicha obra se saben de antemano su parlamento y este se adapta a las circunstancias.   Es como si salieran a enfrentar al público como lo hacían los actores en la tragedia y la comedia griegas, cubiertos de una máscara.  La de la dignidad y la defensa para dejar de  ver a nuestro país como un mendigo,  se utilizó cuando  se ocultaban las asimetrías y esconder así la realidad conflictiva que viven las grandes mayorías día con día.  Cuando de recibir dineros de “dudosa” procedencia se trató, entonces el actor dejó la máscara y se dispuso a recibir la recompensa por su actuación.

 

Isabel Ducca D.