El objetivo no es ni la democracia, ni solucionar la crisis humanitaria, ni de repartir alimentos y medicinas. El objetivo es el petróleo como lo fue en Irak y Libia

Pero me pregunto qué acciones ha emprendido el presidente Trump y su comparsa para acabar con crisis humanitarias de mayor magnitud como la que viven desde hace decenas de años los niños de Guatemala, donde según Unicef el 49,8% de sus niños padecen de desnutrición crónica, es decir que crecerán con baja talla y disfuncionalidad intelectual.

Guatemala es el campeón de Latinoamérica y el Caribe en desnutrición crónica, pero no vemos ninguna acción de Trump y su comparsa para llevar la llamada ayuda humanitaria.

Menos del 15% de los niños venezolanos padecen de desnutrición crónica y son ampliamente superados, además de los campeones chapines, por Panamá, Nicaragua, Haití, Honduras y Ecuador, solo por mencionar algunos.

Claro, en ninguno de esos países se localizan las más grandes reservas petroleras del mundo, entre otras riquezas y además, con excepción de Bolivia, en aquellos países hay gobiernos dóciles y sus riquezas son explotadas de acuerdo a las leyes del libre mercado y las compañías privadas.

Entonces cual es el problema que haya más hambre y desnutrición que en Venezuela, si esa desnutrición no es culpa de un gobierno que se dice socialista, sino de democracias que se rigen por el libre mercado y la mano invisible que todo lo puede.

Si Trump y su comparsa se preocuparan por los países que afrontan crisis humanitarias, como ciertamente las hay, por qué entonces está empeñado en construir un muro y por qué no acude a esos países a llevarles ayuda precedida de conciertos.

Maduro puede gustarnos o no, pero hablemos claro. El objetivo no es ni la democracia, ni solucionar la crisis humanitaria, ni de repartir alimentos y medicinas. El objetivo es el petróleo como lo fue en Irak y Libia, por poner solo otros dos ejemplos. Y, además, que los chinos y los rusos no pretendan venir a instalarse muy cómodamente en su patio trasero. Y lo que acrecienta la pena es ver a un sector de los progres, los mismos que se convirtieron en mandaderos de los que decían combatir, repitiendo como loros los argumentos trumpeanos.