El final del ciclo resulta cada vez más evidente y, a consecuencia de las decisiones tomadas, ya se ha producido en gran parte. El final de la estrategia político-militar marcó el comienzo del final del ciclo de la organización”, señala el anuncio, publicado en el diario vasco Gara.

En este texto, redactado en abril de 2017, paralelamente a su desarme, ETA descarta su continuidad como “organización convencional, porque, de intentarlo, tendrá que reinventar todo lo demás: estrategia, funciones concretas y medios de lucha e influencia”. Asimismo, rechaza la posibilidad de convertirse en una organización civil porque al objeto de mantener algún tipo de autoridad moral, las amplias mayorías a conseguir, si son ciertamente amplias, no lo entenderán”.

El documento defiende que la “fuerza militante creada bajo la influencia de ETA” aporte a la izquierda abertzale “en el proceso independentista. No es el momento de irse a casa. Por el contrario, la presente fase política necesitará la fuerza e impulso de todos y todas, como nunca”.

En opinión de ETA, “el movimiento político de la izquierda abertzale ha demostrado suficiente madurez y capacidad de lucha, resulta mucho más eficaz para materializar el reto de lograr la independencia del País Vasco.”

El documento advierte: “Huelga decir que aquellos y aquellas que han sido militantes de ETA tendrán que actuar también en el futuro con la responsabilidad que corresponde a tal condición, manteniendo la honestidad, coherencia y responsabilidad necesarias para el proceso de liberación, y asumiendo el deber de mantener la cohesión interna en la izquierda abertzale”.