El Papa apuntó su dedo contra las “puertas cerradas” a los migrantes a causa de “cálculos políticos”. Imagen: AFP

PáginaI12 desde Roma. En su mensaje “Urbi et Orbi” (a la ciudad y al mundo, tradicional del domingo de Pascua, el papa Francisco se dirigió ayer a varios países que viven difíciles crisis sociopolíticas o conflictos armados, invitándolos al diálogo y a la paz. Pero no por eso dejó de mencionar a los fabricantes de armas –que indirectamente colaboran con estos procesos–, haciendo un llamado a los líderes de todas las naciones para que “pongan fin a la carrera armamentista y a la preocupante difusión de armas, especialmente en los países económicamente más avanzados”.

Respecto a las armas, el Papa sabe que se encuentra ante una de las industrias más difíciles de combatir y rediticias del mundo, en cuya clasificación mundial, Estados Unidos y Rusia ocupan los primeros lugares, seguidos de Francia, Alemania, China, Reino Unido, España, Israel e Italia. En Italia además, como en otros países europeos, se está discutiendo sobre la posibilidad de aprobar leyes que faciliten la compra de armas para la defensa personal por parte de los ciudadanos comunes, con todos los riesgos que eso implica.

“Que las armas cesen de ensangrentar a Libia, donde personas indefensas han recomenzado a morir en estas últimas semanas y muchas familias se han visto obligadas a dejar las propias casas. Exhorto a las partes interesadas a elegir el diálogo antes que la dominación, evitando que se reabran las heridas de un decenio de conflictos y inestabilidad política”, pidió el Papa hablando desde el balcón central de la catedral de San Pedro y ante una plaza llena de peregrinos de todo el mundo que lo aplaudían agitando sus propias banderas.

En otra parte del discurso Francisco se refirió al “continente americano” donde mucha gente “sufre las consecuencias de difíciles situaciones políticas y económicas”. Pero mencionó a sólo dos países, Venezuela y Nicaragua, pidiendo a los que en Venezuela tienen responsabilidades políticas “que se empeñen para poner fin a las injusticias sociales, los abusos y la violencia y puedan darse pasos concretos que permitan sanar las divisiones y ofrecer a la población la ayuda que necesita”. Para Nicaragua pidió que lo más pronto posible pueda llegar a “una solución pacífica y negociada a beneficio de todos los nicaragüenses”.

“Ante los tantos sufrimientos de nuestro tiempo, que el Señor de la vida no nos encuentre fríos e indiferentes”, indicó , agregando una frase que siempre repite: que Dios “haga de nosotros unos constructores de puentes, no de muros”, en tácita alusión a los muros reales contra los migrantes que algunos gobiernos quieren construir, como el del estadounidense Donald Trump, y a los muros virtuales que otros gobiernos, como el del italiano ministro del Interior, el derechista Matteo Salvini, ha elevado de hecho en el mar, impidiendo el acceso a los puertos italianos de las barcazas con migrantes o de los que salvan a los migrantes que huyendo de la pobreza o de las persecuciones, se lanzan a cruzar el Mediterráneo para llegar a Europa. 

Francisco, que mencionó en particular a Sri Lanka donde el día de Pascua murieron al menos 207 personas en distintos atentados (ver aparte), habló también del “amado pueblo sirio”, víctima de un conflicto que perdura y que arriesga encontrar al resto del mundo “resignado e indiferente”. “Es hora de comprometerse por una solución política que responda a las justas aspiraciones de libertad, paz y justicia, que afronte la crisis humanitaria y favorezca el retorno seguro de los desterrados, además de los tantos refugiados en los países limítrofes como Líbano y Jordania”. Que “la luz de la Pascua ilumine a todos los gobernantes y pueblos de Medio Oriente, comenzando por los israelíes y palestinos, y los empuje a aliviar tantas sufrimientos y a perseguir un futuro de paz y estabilidad”, añadió, pidiendo además para países africanos como Mali, Sudán, Sudán del Sur, Níger, Nigeria, Camerún y Burkina Faso, y asiáticos como Ucrania, que las distintas partes traten de llegar a un acuerdo para conseguir una “reconciliación” y lograr el “bien común”.

En las celebraciones de esta Semana Santa, el papa Francisco se refirió a distintos temas que él considera fundamentales en este momento histórico. Entre ellos la trata de seres humanos, en especial mujeres y niños, a lo que hizo referencia el Viernes Santo en el Via Crucis realizado en el Coliseo. Pero ese día el Papa también apuntó su dedo contra las “puertas cerradas” a los migrantes a causa de “miedos y cálculos políticos”, un tema que, como hijo de emigrantes italianos que se fueron a vivir a Argentina,  sabe lo que significa. Superar miedos y cerrazón, es el paso adelante que con la “ayuda de Dios” debemos cumplir en esta Pascua,  insistió.

Si bien las celebraciones vaticanas se llevaron a cabo con total normalidad, el clima generado pocos días antes por un artículo del papa emérito Benedicto XVI publicado en Alemania sobre la pedofilia, causó ciertas polémicas y algunos hasta hipotetizaron que se trataba del accionar de algunas personas que circundan al papa emérito y lo usan para combatir a Francisco. El papa Ratzinger en el artículo había puesto en conexión la pedofilia dentro de la Iglesia con la llamada “revolución sexual” que se inició a partir del 68 francés. Y este hecho fue planteado por algunos como una presunta oposición entre ambos pontificados. Si hubo alguna diferencia entre ambos, oficialmente nada se mostró porque Francisco fue a saludar a su residencia dentro del Vaticano al papa emérito en ocasión de la Semana Santa y por su 92 cumpleaños que fue el 16 de abril.