Río Reventazón, uno de los atractivos turísticos de la zona de Turrialba (Foto: Internet)
Río Reventazón, uno de los atractivos turísticos de la zona de Turrialba (Foto: Internet)

Se trata de los proyectos hidroeléctricos Bonilla 1320, Bonilla 510 y Torito II, los dos primeros pertenecientes a la empresa H. Solís sobre el río Bonilla (inscritos a nombre de Hidrodesarrollos del Río Platanares, S.A.) y el tercero de la Junta Administradora del Servicio Eléctrico Municipal de Cartago (JASEC) sobre el río Torito.

La noticia despertó preocupación entre los habitantes de Turrialba debido a que este cantón es uno de los más explotados para generación hidroeléctrica en todo el país, con un total de diez represas solamente en la cuenca del río Reventazón, a las cuales se sumarían los tres proyectos nuevos.

Hay que recordar que en este cantón se dio una de las luchas sociales en defensa de los ríos más importantes en toda la historia de Costa Rica, como lo fue la defensa del río Pacuare, en donde en 2005 se realizó un plebiscito en el cual 97% votaron en contra de proyectos hidroeléctricos sobre este río.

Otro aspecto de la denuncia, según señalan ambientalistas, es que “llama la atención el secretismo con que las empresas manejan estos proyectos, pues si bien han cumplido con los trámites que exige la ley, es hasta varios años después, que esta información se vuelve de conocimiento público de la ciudadanía”.

Además, continúa la denuncia, “en una visita de campo, el 2 de octubre, a la zona de Bonilla, donde se pretenden realizar los proyectos Bonilla 1320 y 510, se pudo constatar que ni siquiera los vecinos de las comunidades más cercanas cuentan con información clara acerca de estos proyectos y sus posibles implicaciones socioambientales”. Tal parece que la empresa ya ha comprado algunos terrenos en donde se construirían las obras del proyecto. En el caso de los dos proyectos sobre el río Bonilla, ya cuentan con Estudio de Impacto Ambiental aprobado por SETENA, con fecha del 22 de setiembre de 2016, agregan.

A raíz de esta situación, se tomó la iniciativa por parte de la comunidad de organizar un espacio informativo acerca de estos proyectos, el 13 de octubre en la Sede del Atlántico de la Universidad de Costa Rica, en Turrialba. A la reunión asistieron dos representantes de la empresa H. Solís, que presentaron información sobre los proyectos y respondieron las preguntas de las personas participantes, tanto estudiantes como vecinos del cantón.

Entre las principales preocupaciones de los turrialbeños está la afectación que sufriría el río Bonilla, una de las pocas zonas en la cuenca del Reventazón en donde los ríos aún están libres. Para los practicantes del canyoning (un deporte de aventura que está creciendo rápidamente en Turrialba, el cual consiste en bajar cañones de ríos con el uso de equipo especializado), represar el río Bonilla implicaría sacrificar uno de los mejores sitios para esta práctica, el cual presenta espectaculares cataratas y caídas de agua, aún desconocidas por muchos.

Estos proyectos se pretenden desarrollar en una zona con dificultades económicas y deficiente inversión pública. Los pobladores se dedican principalmente a la producción de queso y una de sus principales limitaciones es el mal estado del camino. Por lo que la empresa H. Solís prometió pavimentar el camino de acceso a la zona y destinar un 1% de las ganancias de los proyectos a la Asociación de Desarrollo local. Una propuesta atractiva para los pobladores pero poco honesta.

Frente a esta situación, desde la ciudadanía crítica y activa

En un documento que surgió de la reunión de la comunidad con representantes de H.Solís expresaron los siguientes puntos:

1- Manifestamos la necesidad de discutir estos proyectos de manera transparente y democrática con la población. A nivel nacional y mundial, cada vez hay más evidencias del daño irreparable producido por proyectos hidroeléctricos, tanto a nivel ambiental como social y económico.

2- Ponemos en duda la verdadera necesidad de estos proyectos para el país, el cual tiene una capacidad de generación eléctrica (3.242 MW) de casi el doble de la demanda máxima registrada (1.674 MW). Además, nos oponemos la generación privada de electricidad, la cual ha demostrado ser innecesaria para el país, al mismo tiempo en que desangra las finanzas públicas.

3- Cuestionamos la manera en cómo las empresas se acercan a las comunidades e instrumentalizan sus necesidades en favor de intereses económicos particulares. No se justifica destruir los ríos de la zona a cambio de arreglar caminos públicos que son responsabilidad de las Municipalidades.

4- Consideramos que construir proyectos hidroeléctricos en esta zona, en vez de contribuir para su desarrollo económico y social, más bien puede agravar su situación de empobrecimiento y exclusión. Se trata de una zona con fuerte potencial eco-turístico, que no ha sido aprovechado plenamente. Represar estos ríos implica sacrificar este gran tesoro hídrico.

5- Nos preocupa el secretismo y la falta de espacios de información y discusión acerca de estos proyectos. La ciudadanía ya se ha pronunciado en contra de la construcción de más represas en la zona y promoverlas sin abrir espacios de discusión significa irrespetar la voluntad popular expresada de manera firme en el pasado.

6- Cabe recordar que en este cantón se dio una de las luchas sociales en defensa de los ríos más importantes en toda la historia de Costa Rica, la defensa del río Pacuare. Mediante un plebiscito el que el 97% de la población votó en contra de proyectos hidroeléctricos sobre este río, en 2005.

(Para mayor información o consultas: rioslibresturri@gmail.com, Te: 8760-9800)