Los jerarcas del INA, Andrés Valenciano, y del Incopesca, Moisés Mug, firmaron un convenio para el desarrollo de esta investigación, dando cumplimiento con ello a uno de los compromisos asumidos por el gobierno con el sector pesquero, en un proceso e diálogo que se desarrolla desde agosto pasado.

Los resultados del estudio serán la base para determinar si es posible hacer un uso sostenible del recurso del camarón y, en tal caso, establecer los parámetros para la explotación del recurso y definir medidas para proteger la conservación de la especie y de la fauna de acompañamiento.

“A partir de estos estudios se podrá contar con información sobre el comportamiento de camarones Pinky (Farfantepenaeus brevirostris), Fidel (Solenocera agassizi) y Camellos (Heterocarupus vicarius y Heterocarpus affinis), que permita el diseño de medidas de manejo y conservación de una pesquería con redes de arrastre”, explicó Mug.

Agregó que este esfuerzo articulado facilitará la identificación de las áreas en las que se encuentra distribuida cada especie, contemplando factores como cantidad y profundidad de las poblaciones y si existe mayor abundancia según una época particular en el año.

Los estudios, que serán coordinados por seis biólogos y seis técnicos de pesca, se realizarán en un plazo de 24 meses. Un primer informe será rendido al primer año y otro al segundo, con el fin de comparar al menos dos años de datos y considerar posibles variaciones causadas por el fenómeno ENOS (El Niño – La Niña Oscilación Sureña). Seis buques contratados por Incopesca harán las faenas de pesca experimental.

Un voto de la Sala Constitucional del 7 de agosto de 2013,  definió que mientras no se cuente con dispositivos eficientes para disminuir la captura incidental de otras especies, la pesca de camarón por arrastre es contraria a los principios y contenidos del Código Internacional de Conducta para la Pesca Responsable, y del Código de Ética para la Pesca y Acuicultura Responsable en los Estados del Istmo Centroamericano.