El mandatario costarricense dijo que su gobierno trabajará en cuatro metas que definió como “complejas” pero necesarias para honrar el compromiso de Costa Rica en materia de cambio climático.

Una de ellas es desarrollar una red de transporte articulado que incluya un sistema de trenes eléctricos y un sistema de buses movidos por biocombustibles, que permitan reducir sustancialmente la emisión de gases de efecto invernadero.

La segunda meta es mantener la moratoria a la explotación petrolera hasta el año 2021, a efecto de evitar daños ambientales y contar con suficientes elementos de análisis sobre los costos- beneficios de dichas actividades.

El tercer compromiso consiste en lograr un 100% de generación eléctrica a partir de fuentes renovables.

Al respecto, Solís subrayó ante el foro mundial la importancia de obras como el Proyecto Hidroeléctrico Reventazón, “una de las obras de ingeniería civil más importantes de Centroamérica”, que entraría en operaciones en el 2016, así como los proyectos de explotación de energía geotérmica en los volcanes.

Finalmente, Costa Rica se compromete al desarrollo masivo de tecnologías renovables para uso doméstico, para que “los costarricenses adquieran patrones de consumo energético adecuados y sostenib les”, indicó.

Apoyo internacional

“Estos son objetivos complejos y muy difíciles de alcanzar, razón por la cual es imprescindible que la comunidad internacional comprenda la necesidad de apoyar los esfuerzos de desarrollo de los países de renta media como Costa Rica y que nuestros esfuerzos estén basados en una auténtica solidaridad internacional, que nos permita beneficiarnos de una alianza global verdadera y efectiva, que no castigue nuestros avances y que no genere desincentivos para seguir la ruta de desarrollo orientada a las bajas emisiones y la erradicación de la pobreza”, subrayó el gobernante costarricense.

Solís expresó ante los líderes mundiales su convicción de que el cambio climático es un problema de todos y que afecta a toda la humanidad.

“La vulnerabilidad en la que nos mantiene este fenómeno lo convierte en una amenaza que no podemos eludir y sobre la que hay que actuar sin demoras y de manera responsable. Mi país cree en la necesidad de que trabajemos en conjunto y en función de un acuerdo universal, transformador y vinculante para todos que reconozca el principio de responsabilidades comunes, pero diferenciadas y que esos esfuerzos sean liderados por los países desarrollados y los que más emisiones de CO2 generan”, apuntó.

Las responsabilidades son compartidas, pero no en la misma escala. Por esto, Solís Rivera hizo un llamado a “la necesidad de crear soluciones nacionales y conjuntas” para enfrentar esta problemática.

“Los países en desarrollo no podemos seguir subsidiando las emisiones de los países más contaminantes. El tiempo para hablar se ha terminado, es tiempo para la acción”, concluyó