Llevo un lazo negro en el pecho por el asesinato de Jairo el de las tortugas. Voy indignada con Mario Zamora que reprime a quienes luchamos pero es un pendejo frente a los delincuentes.

Voy con zapatos cómodos como las maestras y los profesores, que ayudan a soportar el cansancio de cada día de intenso trabajo, formando a los niños y jóvenes de la Patria y a quienes no les dan las condiciones y materiales que necesitan, pero les exigen más de lo razonable. Voy a acompañarlos con el corazón agradecido porque han educado con amor y entusiasmo a mis hijos y a los hijos de mis compatriotas.

Voy con los universitarios que vibran ante las buenas causas, que son desinteresados y tienen visión de futuro, pero hasta el derecho a fotocopiar para estudiar les han quitado. Voy con los profesores universitarios que hoy los educan.

Voy con ropa de trabajo como todos los trabajadores que día a día deben dar lo mejor de sí para que el país avance, y no pueden, ni quieren usar corbatas o zapatos elegantes, y hoy les niegan hasta el derecho a la huelga. Voy con la cara sudorosa como los agricultores y los peones de construcción, que de sol a sol trabajan y apenas les alcanza para vivir.

Voy de nuevo con los trabajadores del ICE y de AyA que otra vez deben salir a defender un patrimonio que quieren robarse: apertura, concesión, privatización o como lo quieran llamar, siempre es lo mismo: codicia y ambición de inescrupulosos que quieren apoderarse de lo que tanto nos ha costado desarrollar y del agua que es lo más valioso que tenemos.

Voy con ellos porque son excelentes trabajadores y profesionales que han conectado al país de costa a costa y de frontera a frontera y con el resto del mundo. Nos han dado luz, agua y lecciones de dignidad frente a inversionistas extranjeros que vienen a despojarnos. Si tengo un teléfono con Kölbi, la plata queda en el país y cada día ofrecen mejor cobertura, con Claro, Movi y cualquier otro operador engañan y ofrecen lo que nunca cumplen y para rematar lo que cobran sale todo del país, ¡va a manos extranjeras!

Voy con la gente de la CCSS a defender los EBAIS que la directiva quiere subastar y privatizar. Voy con la gente de JAPDEVA que resistieron los sobornos y se mantuvieron firmes defendiendo lo nuestro, repudiando a la empresa holandesa APM Terminals que no vienen a modernizar nada sino a sacarnos plata y llevársela.

Voy indignada por el relajo de la Trocha, el chorizo de la platina, la porquería de Autopistas del Sol y sus peajes abusivos, RITEVE, Alterra (o su nuevo nombre, siempre el mismo saqueo), la Refinería China y los vuelos sospechosos. Voy a exigir al gobierno que cumpla lo que ofreció, que haga su trabajo y saque a los corruptos que no cumplen sino que desperdician recursos (no quiero una “red de cuido” que solo sirve para alcahuetear a intocables diputados, ministros y vicepresidentes inútiles).

Voy a exigir que paren las privatizaciones y concesiones, la entrega de puertos y aeropuertos, el regalo de la Zona Marítimo Terrestre a trasnacionales y a inmobiliarias privativas que nos quitan lo que es nuestro.

Voy con los que pagamos impuestos y cuotas de la CCSS porque creemos en nuestro país y que no aceptamos que inversionistas extranjeros mediante demandas millonarias, en alegre contubernio con las autoridades nacionales, saqueen el erario reclamando indemnizaciones ilegítimas o privaticen clínicas y hospitales.

Voy con la gente que trabaja conmigo día a día, ticos que nos levantamos temprano y atendemos a nuestros compatriotas con devoción y cariño al país y la satisfacción de dar buen servicio. Vamos con la gente del pueblo, porque somos de los mismos.

Voy con la gente de Occidente que nos enseñaron con su ejemplo y determinación que lo nuestro no se regala, voy con quienes nunca antes han salido a las calles y ya se hastiaron de tanta vulgaridad. Voy con mis hijos y mi esposo, que siempre son la fortaleza y el refugio más hermoso que tenemos en la vida. Vamos pacíficamente con bandera blanca y mucho entusiasmo. Por nuestros niños y los niños de futuras generaciones, para que sepan que una y otra vez este pueblo renueva el espíritu y el llamado patriótico de 1856.