• Por impactos ambientales y laborales

Oxfam internacional mantendrá campaña contra piña costarricense en Europa

La organización internacional Oxfam-Alemania denunció este lunes los impactos sociales y ambientales de la expansión piñera en Costa Rica y advirtió que mantendrá una campaña de denuncias entre los consumidores europeos, a fin de ejercer presión a favor de un cambio en las prácticas laborales y agrícolas.

La activista de Oxfam Francisca Humbert, que realiza una visita a Costa Rica, aseguró que existe un grave problema de contaminación del agua y de afectación de la salud para los trabajadores de las fincas piñeras.

Humbert realizó visitas a las regiones del Caribe y el Norte del país, donde se concentra la producción de piña para exportación, y dijo haber constatado que las empresas fumigan las plantaciones en presencia de los trabajadores y que hay derrame de agroquímicos en las aguas de los ríos.

Los impactos “son chocantes”, declaró Humbert, quien también denunció condiciones deplorables de trabajo: jornadas de trabajo de hasta 12 horas, bajos salarios y persecución sindical.

Humbert aseveró que el uso de agroquímicos genera una grave contaminación del ambiente que afecta no sólo a los trabajadores, sino a las poblaciones en general, que ya no tienen acceso al agua potable.

"La gente sufre problemas de piel, mareos, gastritis e incluso hay más casos de cáncer”.

La organización visitó en marzo pasado las zonas piñeras y producto de esa visita emitió en junio un informe sobre dichos impactos, que discutió con representantes del gobierno, las empresas productoras, las universidades, organizaciones no gubernamentales costarricenses, entre otros sectores.

Tras varios meses de esa gestión se ha sentido un aumento de la vigilancia de los ministerios de Salud y Trabajo, pero no se perciben resultados concretos porque las prácticas se mantienen, aseguró Humbert.

La activista de la organización internacional, que trabaja en proyectos para combatir la pobreza  y el hambre en el mundo, dijo que Oxfam seguirá denunciando la situación en Europa, adonde se dirige el 46% de la producción piñera costarricense.

Humbert evitó hablar de un “boicot”, pero dijo que los consumidores europeos, que gustan de la piña costarricense, deben saber los costos ambientales y sociales que hay detrás de esa fruta y aseguró que el consumidor europeo es muy sensible a esos temas.

El propósito de la campaña, explicó, es presionar para que haya cambios en la forma de producir la piña en Costa Rica. “La producción debe ser sustentable social y ambientalmente y estar certificada por agencias confiables”, concluyó.