• Empresas de medios masivos de comunicación lo adversan

Francisco y el anclaje histórico popular de su filosofía

Por Gonzalo Navarro Sanz *. En un contexto de profundo marasmo político, económico y social en la Argentina y la Región, dado por el aumento de la pobreza, los giros ideológicos en las conducciones estatales y la emergencia de un sustrato meritocrático ligado a la competencia, el emprendedurismo y la flexibilización laboral, no huelgan los dirigentes institucionales que expresen en la opinión pública palabras y acciones ligadas a la justicia social, el cuidado del ambiente de modo integral y el valor de la persona humana más allá de su nacionalidad, riqueza o posición en el sistema de producción.  

El Papa Francisco es uno de esos pocos referentes del mundo que encarna una serie de postulados de la tradición popular y humanista.

Claramente el Papa Francisco se ha convertido en uno de esos pocos referentes del mundo que aun detentando poder institucional de un Estado –además de su liderazgo religioso y espiritual que trasciende las fronteras- encarna una serie de postulados ligados a la tradición popular y humanista –en su caso de clara raíz argentina y latinoamericana- y que pretende actualizarla en el universo del siglo XXI.

Sin embargo, a su liderazgo se enfrentan detractores de opinión que mayoritariamente provienen de su propia tierra. Gran parte de los mismos están ligados a las empresas de medios masivos de comunicación que históricamente se han identificado como tribunas de los sectores más minúsculos y poderosos de la Argentina. Megáfonos de una “minoría intensa”, como definen algunos colegas.

Así, como mascaron de proa de ataque a este líder global disidente, algunos periodistas relanzaron el último libro de Juan José Sebreli las últimas semanas. Escritor encargado de mascullar a referentes populares argentinos. El libro fue publicado en noviembre del 2016, sin embargo, a más de un año llama la atención que en los últimos domingos el autor forma parte de notas principales de los matutinos con mayor tirada de la Argentina. La incertidumbre popular, ante el deseo frustrado de que Francisco no pise suelo argentino es manipulada por algunos medios hegemónicos para profundizar la crítica respecto a los gestos, acción pastoral y pensamiento de Francisco.

Más allá de las frases filosas, maniqueas y polémicas respecto a referentes de la historia argentina lo que nos interesa indagar en esta oportunidad es el reduccionismo que hace Sebreli en relación con cómo concibe Francisco a la pobreza y a la “Iglesia pobre y para los pobres”. Sebreli anuncia que Bergoglio realiza una exaltación de la pobreza como un mérito, sin promover cambios que superen la situación de injusticia a la que están expuestos.

Mucho se está escribiendo sobre el pensamiento de Francisco, sus influencias y de donde abrevan los modos de conducción política y pastoral del actual líder global. Ante esto, muchos teólogos se han detenido a estudiar y escribir sobre dicha trayectoria. Lo que se puede afirmar es que es el primer Papa formado en su juventud por el contexto del Concilio Vaticano II. Particularmente por las repercusiones de este acontecimiento eclesial en Latinoamérica en donde se gestaba la Teología de la Liberación en Latinoamérica y en Argentina la Teología del Pueblo, ambas expresiones de reflexiones locales del momento de Iglesia.

Lo que sí es reconocido, es la influencia de dichas reflexiones teológicas en el pensamiento de Bergoglio especialmente de la Teología del Pueblo como una modalidad nacional y popular de la Teología Latinoamericana. Lo que tienen en común dichas reflexiones y discusiones de la época, es el posicionamiento de que “la lucha por la justicia es algo esencial de la evangelización, si esta se reduce solo al culto o a lo religioso no existe evangelización”. De estas reflexiones y prácticas de época es heredero Francisco.

Ante lo dicho y para desenmascarar el reduccionismo de Sebreli y de sus voceros en relación con el “Pobrismo” y la “Promoción de la pobreza” en el pensamiento y accionar de Francisco, nos interesa hacer un recorrido por las intervenciones del Papa con los movimientos populares.

Son tres los Encuentros Mundiales de los Movimientos Populares que se han desarrollado con el Papa: octubre del 2014 (Roma), julio del 2015 (Bolivia) y noviembre 2016 (Roma).Son una opción evangélica como conductor de la Iglesia católica; y también política, a partir de la organización popular que promueve.

La primera afirmación que hizo en el Primer Encuentro (Roma 2014) fue: “¡Los pobres no sólo padecen lainjusticia, sino que también luchan contra ella!”.  De aquí parte el horizonte de sentido de todos los encuentros. Se advierte que lejos de sostener “un pobrismo” que se regocije de las periferias para seguir en la pasividad y funcionalidad de las estructuras injustas, se promueve a los pobres como sujetos sociales, colectivos y agentes de cambio para garantizar el acceso a los tres “Derechos Sagrados”: Tierra, Techo y Trabajo. En palabras de Francisco: “Me atrevo a decirles que el futuro de la humanidad está, en gran medida, en sus manos, en su capacidad de organizarse y promover alternativas creativas, en la búsqueda cotidiana de las ‘tres T’.

Luego de publicada la Encíclica Social de Francisco “Laudato Si”, los dos primeros países que visita en el 2015 son Ecuador y Bolivia. Éstos reconocen en sus constituciones los derechos de la Madre Tierra y sostienen una cosmovisión denominada del “Buen Vivir” como alternativa al capitalismo y a la acumulación de riquezas en pocas manos. En el Segundo Encuentro (Bolivia 2015), escuchando el trabajo de los movimientos sociales, retoma la demanda por garantizar las “tres T”, propone para la organización tres tareas: 1) Poner la economía al servicio de los pueblos 2) Unir nuestros pueblos en el camino de la paz y la justicia. 3) Defender la Madre Tierra.

El Tercer Encuentro (Roma 2016) se realizó a tres días de las elecciones presidenciales de EEUU, escenario electoral polémicoante el debate respecto al levantamiento de un muro que separe toda la frontera con México. La participación de Francisco, se sintetiza en tres títulos: “El terror y los muros”, “El amor y los puentes” y “La bancarrota y el salvataje”. Vuelve a manifestar la necesidad de “discernir colectivamente para convertirse en acción transformadora según los lugares, tiempos y personas”.

Recientemente en Temuco, Chile, la convocatoria a los Movimientos Sociales fue en el Aérodromo de Manqueue. Francisco ofreció la misa especialmente para aquellos que sufrieron violaciones de Derechos Humanos en ese mismo lugar, la referencia porque ahí hubo un centro de tortura y detención durante la dictadura de Augusto Pinochet.

Sin negar la influencia en Bergoglio de las movilizaciones colectivas de Argentina y la organización comunitaria, su mensaje hoy es global y dirigido al orden mundial. Mientras tanto, algunos medios incomodados por su protagonismo internacional y preocupados por la agenda local buscarán tergiversar sus mensajes y acciones.

La iniciativa política y pastoral de convocar a los Movimientos Populares de todo el mundo, para organizarse en la defensa de la justicia social y la promoción de una economía al servicio de las personas, pone en el centro del quehacer político de Francisco una comprensión del pobre y el trabajador como sujetos indispensables e ineludibles para sostener procesos de cambio y de emancipación.

(* Gonzalo Navarro Sanz es Director Área Democracia y Derechos Humanos INTEGRAR, sociólogo y docente de la Universidad Nacional de Cuyo)