Pozos y quebradas, han visto reducidos sus caudales o se han secado. Los ríos tienen niveles que se acercan a sus bajos históricos. Este tipo de situaciones no debería sorprendernos. No son nuevas. Elemental es que se hubieran tomado las necesarias previsiones.

Los canales de riego que desaguan el Lago Arenal vierten anualmente 500 millones de metros cúbicos de agua al mar. Agua que se pierde, y que bien podría ayudar a resolver estos faltantes en toda la provincia de Guanacaste. El embalse que obligadamente debería haber sido construido desde hace años, nos dicen que apenas está en su etapa preliminar de estudios y proyectos. Cabe preguntarse:¿En qué han estado las instituciones a las que compete preveer y resolver?

Y mañana, con fanfarrias y bailes se celebran en la bajura las fiestas de la Anexión. Los diversos gobiernos anteriores, que tanto han hablado de desarrollo y de bienestar, al constatar esta situación escandalosa, de ineficiencia e irresponsabilidad, deben asumir sus culpas. Y el actual, de una vez por todas, dar respuestas serias y concretas a los guanacastecos. Que los bonitos discursos de siempre den paso a las acciones impostergables.