El proyecto de reforma a la ley prevé el cobro de una tasa por el servicio de gestión integral de residuos de cada municipalidad y facilita el cobro efectivo de multas a los infractores en varios rubros como son la colocación de basura en botaderos clandestinos o en la vía pública, también establece multas para los usuarios que no entreguen sus desechos clasificados a los recolectores municipales.

La iniciativa propone que el dinero que se recaude por concepto de estas multas por tirar basura en lugares indebidos y la existencia de botaderos a cielo abierto, sea girado a la municipalidad del cantón donde se cometió la infracción, para invertirlo en mejoras a la calidad del sistema de manejo.

Las sanciones serían por igual para las personas, instituciones y comercios generadores de residuos ordinarios que no los separen, clasifiquen y entreguen a los recolectores municipales para su valorización o disposición final, en las condiciones en que determinen los reglamentos respectivos, así como por omitir el pago oportuno de la tasa gestión integral de residuos.

Este es uno de los vacíos de la Ley GIRS que pese a estar vigente desde 2002, no ha sido aplicada en todos sus alcances debido a una serie de limitaciones y vacíos que quedaron en el texto.

“Actualmente las municipalidades invierten un porcentaje muy importante de su presupuesto en el servicio de recolección de residuos, cercano al 50%, sin embargo muchas no tienen capacidad financiera para trascender. Al modificar la Ley se va a facilitar a los Gobiernos Locales las herramientas y mecanismos sanitarios que les permitan dar un servicio más integral, resguardar la salud pública de los habitantes de su cantón y tener un mayor control sobre los residuos" explicó Karen Porras, directora ejecutiva de la UNGL.

"La gestión integral de residuos sólidos debe ser prioridad para Costa Rica, en el marco de los Objetivos del Desarrollo Sostenible y la Agenda 2030, que tiene entre sus principales objetivos ser un país carbono neutral para el 2021 " afirmó la diputada Paola Vega, del Partido Acción Ciudadana, quien con su compañero de bancada Luis Ramón Carranza, suscriben la propuesta.

“Las municipalidades tienen una responsabilidad primordial en materia de gestión residuos sólidos, sin las herramientas ni recursos necesarios para llevarla a cabo. Esta es una propuesta que viene del propio sector municipalista, para subsanar esta situación” añadió el diputado Luis Ramón Carranza.

Tarea apremiante

Aunque la Ley para la Gestión Integral de los Residuos establece que las municipalidades son las responsables de la gestión integral de los residuos (GIRS) generados en su cantón, la ley no contempló mecanismos para que las municipalidades pudieran fiscalizar el cumplimiento de la GIRS, ni herramientas administrativas-financieras para sancionar directamente a la persona o empresa que incurra en faltas. Tampoco consideró incluir la obligación de los generadores de residuos de pagar por los servicios que brinda la municipalidad. Estas son las debilidades de la Ley que se pretenden subsanar.

En el 2014, el 25% de los residuos generados en el país se disponían de forma inadecuada en vertederos ilegales, lotes baldíos, cauces de ríos, derecho de vías, entre otros. En el 2017, el Ministerio de Salud informó que el porcentaje de residuos mal gestionados bajó a 7%, sin embargo, esta cifra corresponde a 270 toneladas diarias.

La Municipalidad de San José, por ejemplo, extrae de las alcantarillas entre 3.000 y 4.000 kilos diarios de basura. Solo en el año 2015 recolectó más de 1.100 toneladas de residuos sólidos del sistema pluvial, y la situación es similar en la mayoría de las ciudades del país.

Los recursos que actualmente entran al Fondo GIRS son cada vez menores. Como referencia, para el 12 de enero de 2016, el monto disponible era de ¢1 065 000, mientras que para el 8 de abril de 2016 el monto era de ¢1 265 000. Para el mes de mayo, el fondo solo cuenta con ¢549 700 (Ministerio de Hacienda, 2016). Es decir, las municipalidades no pueden contar con ningún dinero que provenga de un fondo tan insignificante.