Alfabetización política

Ahora que las redes sociales están inundadas y, a veces, saturadas de mensajes, imágenes y opiniones, me pregunto siempre si vale la pena el trabajo de escribir.  Sin embargo, cada cierto tiempo  me saturo de indignación y no puedo seguir “calladita más bonita”.

No hemos sopesado objetiva y subjetivamente lo que treinta años de fanatismo neoliberal ha calado en el imaginario social.  Está medianamente planteado lo que ha representado el  asalto a mano armada  de las instituciones públicas y del Estado.  Ha sido, al mejor estilo de los piratas de la reina del imperio británico. una acumulación originaria de capital.  ¿Cuántos y cuántas han pasado por la función pública para  hacerse de un significativo capital o engrosar el que ya poseían?; ejemplos sobran pero ya es un clásico aludir a los hermanos oligarcas.  Los casos vienen desde el Fondo Nacional de Emergencias en el gobierno de Monge pasando por  la Trocha y los recientes del Cementazo y cia.  ¿Cuánto dinero nos deben a cada costarricense?  No se ha hecho el cálculo y seguiré insistiendo que hay que hacerlo porque hay una deuda de todos estos vampiros.  ¡Nos deben una millonada! Han regado la semilla de la destrucción en las instituciones y con ella la desesperanza, la desilusión y el pesimismo.

En un estado de desasosiego social, incertidumbre y pérdida de todo juicio equilibrado en la vida pública, la desesperación ha llevado al calor y al clima del fanatismo y retroceso en muchas áreas de la vida social.  El fanatismo religioso es un correlato del atropello social, económico y político que hemos vivido cotidianamente en estos años. 

Ahora, nos rasgamos las vestiduras porque el pastorcito aparece en una encuesta con un alto porcentaje.  Y se debe nada menos que a su respuesta homofóbica, antijurídica y anti derechos humanos.  ¡Volarse de un tasajo los derechos humanos de la población sexualmente diversa  es un gesto fanático y depredador!  Pero, tenemos 500 años de violar los derechos humanos de los habitantes originarios y es casi inexistente la solidaridad para con ellos.  ¡Incluido este gobierno saliente!   El genocidio, el  etnocidio y el memoricidio de la Conquista y colonización de América se hicieron en nombre de la religión católica y de la “Santa Madre Iglesia”.  ¡Y a esa “santa madre” el Estado costarricense la financia!, siendo como es parte del Grupo Sama.

Bueno, a lo que voy es que la alfabetización política que debemos emprender es empezar por explicar aquí y allá, mañana y pasado mañana, en la casa, la escuela y la calle que la religión pertenece y debe pertenecer al ámbito privado de la ciudadanía.  El fanatismo neoliberal nos ha regalado energúmenos corruptos que  se alían en estructuras mafiosas más allá de los partidos.  El fanatismo religioso  ahora quiere asaltar el Estado, buenos alumnos de la Iglesia Católica que dice repudiarlos y de esta escuela de  Alí Babá y los ochenta mil ladrones que pululan en las filas partidarias.  Es una de las secuelas de dicha colegiatura.

Por lo tanto, hay que empezar por aclarar  cuál es la función del Estado como regulador de la vida social.  No puede ni debe haber bajo ninguna circunstancia una MORAL ÚNICA, debe existir un principio equitativo de RESPETO  a los derechos humanos.  La moral católica no puede considerarse universal ni tampoco la moral del fundamentalismo protestante, ni ninguna otra.  Es un elemento básico discutido desde la Revolución francesa que, sin embargo, las olas más retrógradas del momento, quieren volarse no solo los Derechos Humanos como principio jurídico fundante, sino hasta los Derechos del Ciudadano.

En este escenario electoral, valga pensar en quién puede representar, dentro de las aberraciones de la oferta, ese principio básico de respeto a los Derechos Humanos y al Estado,  como  conjunto de instituciones al servicio de la mayoría de los ciudadanos y no al servicio de las pirañas neoliberales,  del hígado  de los ególatras y de los fanáticos religiosos.

¡Difícil  pero siento que hay que escoger entre una tormenta tropical y un cataclismo institucional!