En concreto, la iniciativa fija como meta la apertura de 549.000 nuevas cuentas personales y 70.900 para micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes). Además, plantea una baja de la intermediación de los créditos en un punto porcentual, a razón de 0,25% por año hasta el 2022.

Para lograr tales objetivos, la directriz presidencial instruye a los bancos a mejorar progresivamente su eficiencia operativa, reduciendo gastos administrativos.

“Estamos dando un paso fundamental para incrementar la contribución del sector bancario al desarrollo económico y social de la nación por medio de un menor costo del crédito y de una mayor inclusión financiera”, comentó el presidente Carlos Alvarado en un acto en que dio a conocer la directriz en Casa Presidencial, junto a la ministra coordinadora del equipo económico, Edna Camacho, y la jerarca de Hacienda, Rocío Aguilar.

Por su parte,Camacho manifestó que como resultado de esta instrucción, se espera que para 2022 más del 76% de la población adulta esté bancarizada por medio de una cuenta, en comparación con el nivel actual cercano al 70% y que un 13% más del parque empresarial de Mipymes tenga acceso al crédito.

 

En detalle

La directriz instruye a los bancos estatales a mejorar en forma progresiva la eficiencia en su gestión, prioritariamente mediante una reducción en los gastos administrativos.

Para ello, se establecen las siguientes metas:

  • Mejorar el indicador de eficiencia en un período de cuatro años hasta alcanzar progresivamente la meta de 52% al finalizar el 2022, de forma que se tienda a converger a los estándares de los bancos privados más eficientes del país. Actualmente, este indicador es de 63,86% (BN) y de 69,53% (BCR).
  • Reducir gradualmente el margen de intermediación de los créditos en colones en un punto porcentual en los próximos cuatro años, lo que implica una reducción anual de 0,25%.
  • Eliminar la brecha existente entre el margen de intermediación financiera en dólares y el margen en dólares de los bancos privados más eficientes del país.  

Se plantean metas de inclusión financiera en dos dimensiones concretas: a nivel de personas y a nivel de micro, pequeñas y medianas empresas. Para este fin, la directriz establece objetivos específicos en las siguientes áreas:

 

  • Aumentar en 549.500 la cantidad de Cuentas de Expediente Simplificado (CES), de las cuales 417.500 corresponden al BN y 132.000 al BCR.
  • Aumentar en 109.200 el número de nuevas cuentas de crédito para personas, de las cuales 80.400 corresponden al BN y 28.800 al BCR.
  • Aumentar en 70.900 el número de nuevas cuentas de depósito para Mipyme, de las cuales 47.500 corresponden al BN y 23.400 al BCR.
  • Aumentar en 17.120 el número de nuevos créditos de menor tamaño. Para el caso del Banco Nacional, se incrementarán en 11.815 las Mipymes con créditos menores o iguales a cinco millones de colones (¢5.000.000) y para el caso del Banco de Costa Rica, se aumentarán en 5.305 las Mipymes con créditos menores o iguales a quince millones de colones (¢15.000.000).

 

Adicionalmente, se instruyó a los bancos estatales a definir metas regionales para este último indicador a fin de impactar en las zonas menos desarrolladas del país.