El maestro Otto Vargas dijo adiós

El maestro Otto Vargas, símbolo de toda una época musical en Costa Rica, falleció la madrugada de este viernes a la edad de 89 años.

Otto Vargas falleció a los 89 años.

"Esta madrugada al ser la 1:15 a. m., papá regresó a la casa del Padre celestial. Murió en paz; rodeado de sus hijos. Agradezco sus oraciones y muestras de apoyo. Bendiciones", escribió en Facebook el hijo del músico y compositor que lleva su mismo nombre.

Vargas, que el 24 de noviembre pasado cumplió 89 años, fue un saxofonista, arreglista, compositor y director de orquesta cuyo trabajo dejó impronta en gran parte del siglo XX

La Asociación de Autores y Compositores de Costa Rica (ACAM) describe de la siguiente manera, en su sitio web, la vida y obra de este costarricense que llenó de música a varias generaciones.

 

“Desde el año de su nacimiento, 1927, don Otto siempre ha vivido en Alajuelita. Allí, en su casa actual, a una cuadra al este de la iglesia católica este gran caballero, símbolo de una época que nunca volverá, vive los días de su retiro.

 Lejos estaban de imaginarse sus progenitores, don Gastón Vargas Rodríguez y doña Esmirna Rojas Solano, que su hijo llegaría a convertirse en una de las leyendas de la música costarricense.

 Quizás don Gastón nunca lo asumió como tal, pero, él perfectamente podría haber sido el responsable directo de esta carrera artística. El primer instrumento musical de don Otto fue una marimba de juguete, de aquellas que todavía hoy se pueden encontrar en algunos mercados. Fue un regalo de navidad que le hizo su padre y que vendría a despertar su espíritu musical. Poco tiempo después escucha en vivo el primer saxofón durante un concierto de la Filarmoníca de Alajuelita que dirigía el maestro Ernesto Cubero y desde ese momento quedó hechizado por su sonido.

 Como anécdota don Otto rescata que el músico a quien escuchó tocando el sax tiempo más tarde fue quien le obsequió el primer método de lectura para saxofón.

 Otto Vargas procede de una familia de músicos. Por ejemplo, las tías maternas de Otto fundaron el primer trío femenino del país (del cual se tiene referencia).

 Desde niño, don Otto, ya era aficionado a la música y siempre fue un gran fanático por la música cubana y la música de las big bands norteamericanas.

 En un radio, que él mismo se había comprado, sintonizaba Radio Habana Cuba luego de que las emisoras nacionales cerraban transmisión a las 10 ó a las 11 de la noche y así transcurría hasta las tres de la madrugada escuchado música.

 Don Otto también se ha caracterizado por tocar el vibráfono, instrumento que incorporó a su orquesta. Fue un sueño que siempre tuvo desde que escuchaba  a las orquestas norteamericanas.

 

A los diez años, recibió sus primeras clases de saxofón con el maestro guanacasteco José Valdelomar Padilla.

 Experiencia musical:

 Don Otto Vargas fue puliendo su talento en:

 Orquesta de “Toño” Solís.

Marimba Orquesta Costa Rica, de los hermanos Sanabria.

Orquesta de Saúl Menéndez.

Rodolfo Guiadams y su Escuadrón del Ritmo.

 En el año 1947 se incorporó a la prestigiosa orquesta de Gilberto Murillo que tocaba en el legendario salón de baile El Sesteo, ubicado al costado oeste del Parque Central.

 La primera grabación en la cual participó Otto Vargas fue el sencillo: “Solo quiero mirarte” con la Orquesta de Gilberto Murillo, para el sello ARPA (grabada por Roberto Aragón  y Gonzalo Páez Montalbán), interpretada por Rafa Pérez.

 En 1950, Vargas viajó a Nicaragua, y posteriormente, a Honduras donde incrementó su capacidad de ejecución.

 Tres años después, regresó al país, e inició su carrera como director de orquesta, además de compositor de música popular y arreglista, sin dejar de lado el saxofón, y se reintegró a la orquesta del maestro Murillo.

 A finales de 1958, compró los derechos sobre la Orquesta de Gilberto Murillo (por un monto de ¢ 1,000), incorporó al vocalista Gilberto Hernández, y renombró al conjunto como: la Fabulosa de Otto Vargas (agrupación que gozó de un sonido muy propio, gracias a los arreglos y la dirección de Vargas).

 A mediados de la década de los 60’s, la Fabulosa de Otto Vargas se presentaba con regularidad en:

 Salón Montecarlo (en Zapote),

Unión Tibaseña (en Tibás).

Salón el Palenque (frente al balneario de Ojo de Agua).

Salón Versalles (en Sabanilla de Montes de Oca).

Salón el Bosque (en Tres Ríos).

El Jorón (en Desamparados).

Salón La Galera (Curridabat).

Salón Hawái (en Moravia).

Salón Los Baños (en Puntarenas).

La fabulosa emprendió diferentes giras promocionales por los Estados Unidos, Centroamérica y el Caribe.

De su inspiración surgieron las canciones: “Amor del Mar”, “La Leyenda de tus ojos” y “Te esperaré” (grabada por el trío Los Josefinos).

El talento del Maestro Vargas fue reconocido internacionalmente: el 21 de febrero de 1974 le obsequiaron las llaves de la ciudad de Nueva Orleans (Estados Unidos).

 La Fabulosa del Maestro Otto Vargas pudo alternar con: Billo's Caracas Boys, El gran combo de Puerto Rico, La Sonora Matancera y La Sonora Santanera, por citar algunos nombres, y en nuestro país fue una de las orquestas preferidas por los (as) bailadores (as) quienes lo acompañaron en la gran diversidad de salones de baile que existieron.

 La trayectoria de la orquesta del maestro Vargas finalizó en diciembre de 1996, en la cual acumuló la grabación de varios discos sencillos de 45 revoluciones por minuto (45 r.p.m.) y 18 discos de larga duración (LP’s).

 A inicios de este nuevo siglo, surgió el álbum: “Homenaje al maestro Otto Vargas” (2000) con la participación de los vocalistas “Rafa” Pérez, Jorge Duarte, Ronald Alfaro, Marco Tulio Carballo y Carlos Jara Junior. En ese disco, don Otto ejecuta el saxofón en la canción: “Amor de oro”.

 Para el año 2008, la Asociación de Compositores y Autores Musicales (ACAM) otorgó el Premio “Reca” Mora al Maestro Otto Vargas como reconocimiento a la labor de toda una vida dedicada a la creación de obras musicales.

 El 10 de septiembre del 2013, en sesión ordinaria, el Concejo y la Alcaldía Municipal de Alajuelita declaró: “Hijo predilecto del cantón de Alajuelita al maestro Otto Vargas Rojas.