"No nos detendremos en la ruta del cambio", aseguró Solís

El presidente Luis Guillermo Solís cerró este miércoles su informe ante el Congreso con un alegato enérgico sobre la trascendencia de los cambios que su gobierno ha impulsado en el país, no obstante reconocer que éstos no han tenido la celeridad que muchos esperaban. El mandatario aseguró que la resistencia de algunos mandos medios de la administración y a la complejidad del sistema institucional han sido factores difíciles de vencer para avanzar en el cambio. La siguientes son las palabras de Solís sobre el tema:

"Desde el inicio de mi gestión, el cambio demandado por la ciudadanía ha sido el referente permanente del trabajo del Gobierno. Aunque muchos esperaban que éste se concretara de forma rápida, no siempre fue posible alcanzarlo debido a la complejidad de muchos de ellos, a los atrasos de décadas que hacían difícil la labor transformadora, o a nuestra curva de aprendizaje.

Pero el cambio demandado fue una realidad que seexpresó muy pronto en el accionar del Gobierno. Lo fue cuando hubo necesidad de afirmar con determinación el Estado de Derecho, para avanzar en la construcción de la Terminal de Contenedores de Limón. Lo fue cuando demostramos que la conflictividad social podía atenderse recurriendo al diálogo ciudadano, y no siempre como también supimos hacerlo, por medio del recurso a la fuerza cuando los intereses particulares puedan amenazar el bien común. Hubo cambio cuando la Administración salió en defensa de la Ley Procesal Laboral y levantó el veto que sobre ella pesaba.

Hubo cambio cuando resolvimos, consecuentes con nuestra defensa de los DDHH, defender y desarrollar la Fertilización in Vitro. Hubo cambio en la administración de los flujos de migrantes sin precedentes en la historia nacional. Hubo cambio también cuando el Gobierno Central pagó a la CCSS, el 55% de su deuda por concepto de cuotas patronales. Poco a poco, nuestro pueblo percibió el cambio, no como una consigna  retórica, sino expresado en políticas públicas innovadoras, en la disposición a escuchar y sobre todo en la voluntad de hacer aun cuando los costos que ello requería implicarán sacrificios políticos de corto plazo, pero amplios beneficios para nuestro pueblo en el largo.

¿Cómo decir que no ha habido cambio, cuando Costa Rica cuenta hoy con una estrategia nacional de reducción de la pobreza basada en criterios técnicos, que elimina las filtraciones y el clientelismo y que ha hecho posible, por primera vez en siete años, una reducción constatable de la pobreza? ¿Cómo decir que no ha habido cambio, cuando por primera vez desde 1969, esta Administración fue capaz de negociar a la baja las convenciones colectivas? ¿Cómo decir que no ha habido cambio cuando este Gobierno puso al día los registros de agroquímicos, definió una política para la gestión de las licenciasde atún, y disminuyó significativamente el tiempo de obtención de los registros sanitarios en el Ministerio de Salud? ¿Y cómo decir que no ha habido cambio cuando durante los últimos tres años este Gobierno ha logrado cobrar mejor los impuestos existentes, invertir de manera más eficiente los recursos públicos y reducir los gastos superfluos?

El cambio es evidente. Se manifiesta en miles de acciones de Gobierno que, como lo demuestra el Mapa de Obras de esta Administración, disponible para toda la ciudadanía en internet, se encuentran construidas por todo el país. Un cambio que el pueblo percibe y valora en la prioridad que se ha devuelto a la agricultura y a la ganadería como parte del ecosistema productivo, sin demérito del apoyo a los sectores más dinámicos de nuestra economía.

Un cambio que se nota en la atención positiva y contundente a problemas largamente postergados, desde puentes no terminados durante años, hasta políticas para la explotación racional de nuestros mares. Un cambio que ha colocado a las políticas de igualdad de género y de inclusión en el centro de la acción gubernamental. Un cambio que permitirá al próximo Gobierno, que como he dicho siempre espero sea mejor que el que presido, trabajar en una finca en donde el “charral” de ayer, es hoy un espacio de servicio público que si bien no será menos complejo que el que yo hube de administrar, al menos le permitirá al próximo Presidente hacer su aporte sin preocuparse de temas que ya no le significarán, como fue el caso para nuestra Administración, una carga de décadas.

Y más todavía, un cambio que lo fue en todo menos en los principios y valores esenciales de nuestra gente, los cuales han sido recuperados y permiten a la ciudadanía entender que sí se puede hacer política con resultados, sin opacidad y sin miedo. Y esto ocurre pese a quienes quieren desprestigiarnos invocando corrupción donde no la hay ni por atisbo.

No nos detendremos en la ruta del cambio. Cuando sea posible concretarlo lo haremos aunque nos encontremos en los momentos postreros de esta Administración. Y cuando no lo sea haremos nuestro mayor esfuerzo por avanzarlo hasta donde el mandato popular nos lo permita. En cualquier caso, debe saber el pueblo que su clamor por las transformaciones que el país requiere ha sido escuchado. Y más todavía atendido diligentemente por un Gobierno que se sabe de transición entre la Costa Rica heredera del Estado de Bienestar y otra que aspira a la modernidad y el desarrollo, combinando las mejores prácticas de la globalización sin perder la esencia de un modelo político sustentado en la solidaridad y en el pleno reconocimiento del derecho democrático a la salud, a un ambiente sano, y a una distribución de la riqueza que le permita al pueblo vivir libre de miedo y libre de toda necesidad".