• Alta adhesión a la huelga en rechazo a la represión policial del domingo

Protestas y marchas en toda Catalunya

El paro se hace sentir desde Barcelona hasta ciudades medianas y zonas rurales. Miles de personas protestan en las calles, hay cortes de rutas, servicios públicos reducidos y escraches a los hoteles donde se aloja la Policía Nacional para exigirles que se retiren de Catalunya. 

Catalunya protagonizaba hoy una jornada de "paro general" con cortes de rutas y concentraciones masivas en rechazo a la represión policial al referéndum celebrado el domingo. "Hoy es una jornada de protesta democrática, cívica y digna. No nos dejemos llevar por las provocaciones. El mundo lo ha visto: somos gente pacífica", fue el mensaje que el presidente catalán, Carles Puigdemont, envió vía Twitter al pueblo de Cataluña.

La protesta, bautizada como "Paro de Pais", es inédita, ya que reúne a sindicatos de todo tipo, patronales y organizaciones independentistas, además del gobierno regional y algunos partidos políticos.

Un total de 46 rutas en toda Catalunya se mantienen cortadas, alguna de ellas por tractores de agricultores, mientras en la ciudad de Barcelona hay numerosos puntos donde se realizaban protestas. Hay avenidas cortadas en las ciudades, comercios con persianas bajas, bancos cerrados y mínimos servicios de transporte. Hay miles de personas protestando en las calles. La huelga se hace sentir desde Barcelona hasta ciudades medianas y zonas rurales.

Desde las 11 hora local (6 de la mañana de la Argentina), miles de ciudadanos se concentraban frente a los centros de votación, en su mayoría escuelas públicas, que fueron violentados por la Policía Nacional y la Guardia Civil española para evitar que los catalanes votaran en el referéndum del 1 de octubre, que había sido prohibido por la Justicia.

Frente al colegio Ramón Llull, en el barrio del Example barcelonés, donde se produjo una de las cargas policiales más fuertes, entre los manifestantes se encontraba la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, y el vicepresidente del gobierno catalán, Oriol Junqueras.

El grito de los manifestantes, tras haber consumado el desafío de votar en medio del caos y la represión, ha sido unánime: "Somos gente de paz".

Delante de la sede del Partido Popular (PP) del presidente de Mariano Rajoy se reunieron unas 2.000 personas, que culparon directamente a los conservadores por la represión a los votantes, que dejó casi 900 heridos.

El sindicato anarcosindicalista CNT lideró la protesta bajo el lema "Culpables de la reforma laboral, de la militarización de la ciudad y de la miseria de los trabajadores".

Los manifestantes corearon consignas como "Hemos votado" o "los bomberos siempre serán nuestros" -en referencia al apoyo recibido por estos trabajadores que se han puesto como escudos humanos frente a la policía-, mientras lanzaban al aire boletas del referéndum del 1 de octubre, en el que el 90 por ciento de los 2,2 millones de personas que votaron lo hicieron a favor de independizarse de España.

Después de que cientos de jóvenes pasaron la noche delante de la sede de la Policía Nacional, en la céntrica vía Laietana, para exigir que se fueran de Cataluña, miles de personas se sumaron hoy a esa concentración entre gritos de "fuera las fuerzas de ocupación" o "sin porras no sois nada".

Los escraches a la policía se reprodujeron en otras localidades catalanas como Reus o Lérida. Además, algunos agentes que estaban en Calella y Pineda tuvieron que cambiar de alojamiento después de que los hoteles que los hospedaban recibieron presiones para que los echaran. La situación de "acoso" y "persecución" fue denunciada hoy por sindicatos y asociaciones de la Policía y la Guardia Civil.

A pesar de que la tensión es palpable y va en aumento, la protesta de hoy se desarrolla de forma pacífica y, en algunos casos, recurriendo a la ironía. En el barrio barcelonés de Sant Antoni, por ejemplo, el Comité de Defensa del Referéndum, formó una barricada con urnas que fueron utilizadas en la votación del domingo.

Tras el referéndum que resultó favorable a la secesión, Puigdemont dijo que trasladaría el resultado al Parlamento catalán, que según la ley de la consulta elaborada por los propios independentistas, debe declarar la independencia en un plazo de 48 horas.

En este escenario, Puigdemont reclamó una "mediación internacional" para este conflicto, que se convirtió en la mayor amenaza a la estabilidad política de España en los últimos 40 años de democracia.