"En el hermoso Medio Oeste, la temperatura del viento está bajando hasta los -60 (-51 ºC), el mayor frío registrado. En los próximos días, se espera que (los termómetros) caigan aún más. La gente no puede estar afuera ni siquiera unos minutos. ¿Qué diablos está pasando con el calentamiento global? Por favor, vuelve rápido, ¡te necesitamos!", tuiteó el mandatario.

Pero la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA, por sus siglas en ingles), agencia del propio gobierno, publicó lo que se interpretó como una respuesta al mensaje del gobernante.

Los meteorólogos atribuyen esta corriente de frío extremo a un calentamiento repentino sobre el Polo Norte, causado por una ráfaga de aire caliente originada en Marruecos en diciembre.

Este sistema climático dividió el vórtice polar y provocó que se desplazara hacia el sur, dijo Judah Cohen, experta en tormentas de invierno de la organización Investigación Ambiental Atmosférica.

"El hecho de que el aire frío del Ártico se mueva hacia EE.UU. no quita que el planeta se esté calentando en su conjunto", explicó Derek Arndt, jefe de monitoreo climático de la NOAA en Carolina del Norte, a BBC Mundo.

De hecho, el vórtice polar "es un evento local y el Medio Oeste de EE.UU. ocupa una parte muy pequeña del planeta", añadió.

"Mientras experimentamos esta temporada fría en partes de EE.UU. y Canadá, el resto del planeta está caliente y si uno hace un promedio de todo, se ve que el planeta continúa calentándose", precisó Arndt.

Los principales científicos del mundo sostienen que el cambio climático es principalmente inducido por el hombre y puede llevar a inviernos más duros en algunas partes del planeta.

A finales del año pasado, Donald Trump, quien anteriormente había calificado el cambio climático como un “engaño”, rechazó el informe de su propio gobierno de que el cambio climático podría ser devastador para la economía.

El presidente norteamericano retiró a Estados Unidos del Acuerdo de París, que comprometió a casi 200 países a tomar medidas para contener el calentamiento global, aunque esta decisión no tendrá efecto sino hasta noviembre de 2020.