1. ¿Es cierto que Venezuela está tan mal?

Desde el exterior se percibe a Venezuela como un país caótico, inestable políticamente, violento, inseguro, con hambre y con una economía completamente desordenada. Lamentablemente, todo esto es cierto, pero hay matices.

La población está pasando muchas penurias para conseguir alimentos básicos y medicinas. El salario no alcanza en un país con la inflación más alta del mundo.

En el campo político, estamos ante un choque frontal entre un Gobierno que tiene casi 20 años de intentar construir un modelo socialista, primero encabezado por Hugo Chávez y ahora por Nicolás Maduro; y una oposición dirigida por sectores de derecha, que adversa ese modelo, que intentó dar un golpe de Estado en 2002 y que, desde hace dos meses, dirige una lucha en las calles para exigir al presidente que abandone el poder y se convoque a elecciones.

Institucionalmente se vive una abierta lucha de poderes entre la Asamblea Nacional (de mayoría opositora desde diciembre 2015) y el resto de los poderes del Estado, controlados por el chavismo. El Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) acusó de desacato al Parlamento en enero de 2016 y en agosto de ese año declaró nulas todas sus decisiones. De modo que, en la práctica, Venezuela es un país sin Congreso.

En síntesis, el país vive una fuerte crisis económica, un entrampamiento político, una lucha entre Poderes, una angustiosa vida cotidiana y, más recientemente, una especie de alzamiento de una buena parte de la población que manifiesta su inconformidad, casi a diario, en las calles.

2. ¿Y por qué el país entró en una crisis económica?

Venezuela es un país absolutamente dependiente del petróleo. Más de un 95% de sus ingresos viene por las exportaciones de ese combustible. El precio del barril estuvo en 100 dólares y llegó en su peor momento a poco más de los 20 dólares. De un día para otro el Gobierno de Maduro solo contaba con la quinta parte de sus ingresos.

Entre muchas otras consecuencias el país se quedó sin dólares para importar y sus críticos afirman que el Gobierno no supo administrar esta circunstancia, de por sí catastrófica.

Maduro dice que la crisis en la economía se debe, además, a una guerra económica orquestada desde el exterior en contra del pueblo, donde participan empresarios locales que acaparan productos para generar caos; mafias que escondieron y sacaron los billetes del país y un portal digital en Miami desde donde se eleva ficticiamente el valor del dólar, lo que ha generado una enorme inflación.

La oposición dice que esa tal guerra es un invento del Gobierno para justificar el fracaso del modelo socialista, que la mayoría de las empresas confiscadas por el Gobierno no producen, y que hay una gran ineficiencia y corrupción. También culpan a un régimen de control de divisas y de precios.

Aunque no hay cifras oficiales, la inflación rondará el 720% este año, según el FMI. A pesar de que el gobierno de Maduro ha hecho 11 aumentos de salario en tres años, la inflación es tan alta que eso no alcanza a compensar el costo de la vida. Para la oposición, tanto aumento salarial es la prueba del manejo desastroso de la economía.

Venezuela no sólo es completamente dependiente de la renta petrolera, sino que es el país con las mayores reservas de petróleo del mundo, esto lo convierte en un territorio atractivo desde el punto de vista geopolítico. Las potencias mundiales prefieren que esa riqueza la administre un gobierno que sea afín.

En estos momentos hay importantes acuerdos comerciales y de cooperación de Venezuela con Rusia y China. Por otra parte, Estados Unidos es uno de los países más beligerantes contra el gobierno de Maduro, así que cualquier mal (o bien) pensado podría suponer que detrás de los derechos humanos y la democracia lo que más le interesa es garantizar el acceso a las mayores reservas petroleras del planeta.

3. ¿Es verdad que no hay comida ni medicinas?

Sí y no.

El gobierno monopoliza la entrega de dólares desde 2003 y actualmente tiene dos tipos de cambio: uno para importar alimentos, de 10 bolívares por dólar; y otro para todo lo demás, de 720 bolívares por dólar.

El Gobierno tiene una política de venta de los artículos de la llamada cesta básica a precio controlado, pero como la producción y la importación de alimentos cayó y existe acaparamiento por parte de algunos comerciantes hay escasez y eso provoca que la gente más humilde haga enormes filas desde la madrugada para comprar arroz, harina pan, azúcar o papel higiénico. El año pasado aumentaron en forma alarmante esas colas productos a precio subsidiado.

Debido a la corrupción hay personas, a quienes se les conoce como “bachaqueros”, que sí tienen acceso a los productos básicos y los revenden a 10 o 15 veces su valor en mercados informales, entonces mucha gente se ve obligada a pagar los productos más caros porque los de precio regulado se acaban muy rápido en los supermercados o para no hacer colas.

En los últimos meses se han visto menos filas y más productos en los anaqueles de los supermercados. Esto se podría deber a dos razones, por una parte el gobierno implementó un sistema de distribución de alimentos a los sectores populares llamado CLAP, que aunque no llega a toda la población pobre, ha resuelto en algo el acceso a alimentos baratos. Y por otra parte, los comerciantes han surtido más los supermercados, eso sí a precios muy altos.

Tras la caída de los precios del petróleo, la asignación de dólares se ha restringido aún más y empujado a los empresarios a adquirirlos en el mercado negro para importar productos e insumos. Ahí el dólar se cotiza a unos 6.000 bolívares. Entonces este año hay un poco más de productos en los supermercados, pero todos carísimos, importados a dólar negro.

El caso de los restaurantes es interesante porque en las pizzerías, marisquerías, tascas… hay de todo: cualquier tipo de carne, cualquier tipo de marisco, pastas… lo que quiere decir que los empresarios también tienen acceso a los alimentos para sus menús. Contradictoriamente se puede comer muy bien en Venezuela, pero con dinero.

Entonces sí hay comida pero muy cara, a la cual solo acceden los sectores más pudientes. Hay productos que definitivamente no hay. Por ejemplo en estos momentos no hay pan por ninguna parte.

Con respecto a las medicinas ocurre algo similar. Hay medicamentos escasos y otros que definitivamente no se encuentran en el país. La población tiene que echar mano a amistades o redes en el exterior para mandar a traerlos, también a precios altos, o recurrir a la solidaridad. Constantemente hay anuncios en la televisión que solicitan medicinas para operaciones o tratamientos.

4. ¿La gente está realmente descontenta con Maduro?

Inmediatamente después de la muerte de Chávez en 2013 se convocó a elecciones y Maduro, el escogido por el líder, las ganó con un estrechísimo margen de ventaja. Fue casi un empate contra el candidato Capriles, lo que hizo que la oposición tomara fuerza y aumentara sus expectativas.

La gravísima situación económica, que la gente siente cada día en el bolsillo y en la escasez, ha provocado un enorme descontento hacia el presidente y el Gobierno.

Tanto así que en diciembre de 2015 la oposición venció en las elecciones parlamentarias y anunció una serie de acciones legales para sacar a Maduro del poder. Fue allí empezó la lucha abierta entre los poderes del Estado.

En las últimas tres elecciones presidenciales (2006-2012 y 2013) el chavismo viene bajando el porcentaje de votos obtenidos (62-55 y 50%) y la oposición por el contrario viene subiendo (37-44 y 49%).

Por primera vez en la era chavista, las parlamentarias de 2015 fueron ganadas por la oposición, que obtuvo 112 escaños contra 55 del chavismo. Según encuestadoras privadas, el descontento hacia el Gobierno es de entre un 70 y 80% de la población.

Hay que tomar en cuenta, sin embargo, que una parte de los ciudadanos sigue apoyando a Maduro, fiel al legado de Chávez y a la revolución bolivariana. En las calles hay también marchas del chavismo. A cada marcha que organiza la oposición, el gobierno generalmente convoca a una contramarcha.

5. ¿Qué fue lo que originó estas últimas protestas?

La inconformidad de gran parte de la población con su Gobierno se viene dando casi desde que Maduro asumió el poder en 2013 fundamentalmente por el malestar que provoca la escasez de alimentos, medicinas, y al aumento de la inflación. Sin embargo las protestas masivas en las calles empezaron a inicios de abril, cuando el Tribunal Supremo de Justicia desconoció a la Asamblea Nacional y asumió sus funciones. Tras una fuerte presión internacional, dio marcha atrás, pero el daño ya estaba hecho.

Desde hace dos años la Asamblea es el único poder del Estado controlado por la oposición, todos los demás poderes están dirigidos por cuadros chavistas: el Tribunal Supremo de Justicia, el Consejo Nacional Electoral, la Defensoría del Pueblo, la Contraloría y la Fiscalía.

Las fuerzas políticas de la oposición hicieron un llamado a protestar masivamente y cientos de miles sobre todo las clases medias, se lanzaron a las calles en las ciudades más importantes del país para exigir que Maduro deje el poder y se convoque a elecciones. Desde abril, casi a diario hay marchas, bloqueos de calles, trancones y enfrentamientos con la policía. Entre abril y mayo se contaron alrededor de 60 muertos, cientos de heridos y detenidos, y muchos negocios saqueados.

La gran mayoría de muertos son jóvenes y algunos de ellos ni siquiera participaban directamente en protestas. Hay también algunos policías muertos y heridos. La oposición acusa a las fuerzas policiales y militares y civiles armados afines al Gobierno de ser los autores de las muertes; mientras que el Gobierno asegura que son responsabilidad de la oposición y que incluso algunos de asesinatos fueron cometidos por los mismos manifestantes armados para luego inculpar a los efectivos de seguridad. La Fiscalía está investigando y ya ha imputado a civiles, policías, militares, pero muchos casos aún permanecen sin resolver. Mientras tanto ambos bandos se culpan mutuamente.

6. ¿Es cierto que los venezolanos están divididos?

Lo primero que hay que recordar es que aquí se dio un importante cambio político en 1999, cuando el presidente Hugo Chávez rompió con 40 años de bipartidismo e inició la llamada Revolución Bolivariana.

Chávez le dio una vuelta completa a la tortilla, emprendió diversos programas sociales, visibilizó a los más pobres, se orientó hacia la construcción del socialismo y se enfrentó a los ricos, a los empresarios, a los banqueros y a todos los sectores políticos de la derecha venezolana. Ideológicamente el país se empezó a partir en dos: chavistas y opositores.

Casi toda la sociedad padece esta polarización, hay sindicatos, movimientos estudiantiles, comunidades LTGB, gremios profesionales e incluso familias traspasadas por esa división entre chavistas y opositores. Incluso en Caracas hay barrios de la ciudad claramente diferenciados que simpatizan con la oposición y barrios reconocidos como chavistas. Hasta los colores, los que se visten de rojo en las marchas son chavistas, los de blanco son opositores.

Y como si fuera poco también hay un componente racial. En Venezuela hay una población blanca, descendiente de europeos y otros migrantes, que viven en las zonas pudientes de las ciudades, y una población mayoritaria, morena, mulata, afro venezolana que históricamente ha sido mirada por debajo del hombro.

Parte del discurso del ex presidente Hugo Chávez fue apelar precisamente a las diferencias de clase y a las diferencias raciales. En estos casi 20 años de revolución bolivariana el gobierno acentuó deliberadamente estas diferencias: de un lado los blancos adinerados y de otro los criollos y mulatos pobres.

7. ¿Hay buenos y malos en esta película?

Actualmente tanto los sectores radicales tanto del chavismo como de la oposición son los que se están imponiendo y polarizando al país. Ambos se acusan mutuamente de cometer los mismos atropellos. Para el Gobierno los opositores son violentos, terroristas, fascistas, vende patrias y lo que quieren es volver al tiempo del bipartidismo (lo llaman la Cuarta República) para mantener sus privilegios de clase… Para los opositores el Gobierno es inoperante, ineficiente, represivo, corrupto, violador de los derechos humanos y pretende llevar a Venezuela al comunismo al estilo cubano.

La oposición está dividida, tiene viejos liderazgos que provienen de los partidos tradicionales, existe un ala que no quiere diálogo ni tranzar nada con el Gobierno y hay fuertes peleas internas. La mayoría de los líderes opositores tiene un fuerte vínculo con los Estados Unidos. Los empresarios y su gremio más fuerte Fedecámaras son activos opositores. Además la Iglesia católica venezolana está confrontada con el gobierno y plenamente identificada con la oposición.

Una de las críticas que le han hecho varios analistas locales a la oposición es su imposibilidad de hacer “clic” con los pobres. Si bien es cierto se ven caras de sectores populares en las manifestaciones opositoras no hay una presencia contundente de los habitantes de los ranchos y barrios humildes dentro de la oposición, como si se ven claramente en las manifestaciones chavistas.

No olvidemos que Venezuela es un país con un marcado clasismo; hay sectores con mucho dinero, que vivieron muy bien y hay muchísimos pobres viviendo en condiciones muy precarias. Caracas es una capital llena de contrastes, edificios esplendorosos, apartamentos de lujo que dejan ver en los cerros, los ranchos donde está la pobreza.

Y aunque hay muchos chavistas desencantados con la gestión de Maduro, la presencia de los sectores populares no se nota con fuerza en los partidos de oposición. Al menos no se hace pública en las manifestaciones de calle.

Por su parte el Gobierno está dirigido por los cuadros más “duros” del chavismo, algunos muy vinculados a Cuba. Es una cúpula muy hermética donde no se permiten las diferencias de criterios. Maduro tiene como su principal sostén a los militares, algunos analistas consideran que sin su apoyo ya el gobierno habría caído.

Hasta ahora el chavismo se había mantenido como un sólido bloque, sin embargo algunos hechos, como la represión ejercida por los cuerpos de policía en las últimas semanas y algunas decisiones arbitrarias del gobierno como el intento de disolver la Asamblea Nacional y la convocatoria a una Constituyente, empezó a provocar algunas fisuras internas. La más llamativa es la de la Fiscal General que, siendo chavista, abiertamente se manifestó contraria a la iniciativa de la Constituyente, así como la de dos magistrados del TSJ quienes han manifestado cierto distanciamiento con el modo de actuar del Gobierno.

Estos quiebres aún son pocos y habrá que esperar si el desarrollo de los acontecimientos provocará fisuras más profundas en el chavismo.

8. Se ha dicho que esa es una revuelta de los ricos ¿Es cierto?

Si uno juzga por la población de venezolanos que ha emigrado podría sospecharse que se trata de un éxodo particular. Se van los venezolanos con dinero. Y a juzgar por los rostros y la vestimenta de la mayoría, en las manifestaciones masivas dentro de Venezuela podríamos inferir que el gran componente social de la oposición es la clase media y media alta.

El Gobierno de Maduro y anteriormente el de Chávez no representa los intereses de las clases empresariales. Quienes están más relegados de las decisiones del Gobierno ciertamente son los ricos.

Pero también hay un sector de los llamados “nuevos ricos”, “boligurgueses” o “enchufados” que son personas afines al chavismo que han hecho negocios o se han favorecido del gobierno y que también tienen lujosos bienes dentro y fuera del país, sus hijos viven en el extranjero y pueden darse una buena vida. Obviamente este tipo de nuevos ricos no son opositores, ni migran del país.

Pero ciertamente, a nivel político los cuadros que dirigen la oposición y toda esta ola de protestas en las calles son claramente sectores económicamente poderosos.

Sin embargo, esto no quiere decir que no haya descontento con el gobierno en las clases populares, chavistas arrepentidos o chavitas pero no maduristas. Pero su descontento no tiene que ver con lo ideológico sino con la falta de comida y medicinas, fundamentalmente.

9. ¿Por qué Maduro convocó a una Asamblea Constituyente?

Parece extraño que en medio de tanta agitación política y en medio de tal crisis económica el Gobierno saliera con la propuesta de convocar a una Constituyente que estaría conformada por 540 constituyentes elegidos territorialmente unos y sectorialmente otros (campesinos, indígenas, jóvenes, comunas, trabajadores y otros).

Desde el inicio la oposición ha dicho que la idea de la Constituyente fue un as debajo de la manga que el gobierno sacó para no convocar a elecciones y para pretender perpetuarse en el poder. Y esto pareciera tener alguna lógica.

El poder electoral debió de haber convocado a elecciones de gobernadores el año pasado y no lo hizo; este año tocaban las elecciones de alcaldes y todavía no hay convocatoria y según la Constitución actual habría elecciones generales el próximo año. Así es el calendario electoral.

Con la popularidad actual de Maduro, dicen algunos analistas, el gobierno hubiese perdido todas las elecciones: la gran mayoría de las Alcaldías, todas o la mayoría de las gobernaciones y la presidencia.

Al convocar a una Asamblea Constituyente, todos los poderes quedan supeditados a ella. Todo quedaría sujeto al nuevo modelo de Estado y la nueva Constitución. Lo que hace temer por el futuro de las elecciones de gobernadores, alcaldes y presidenciales.

Quienes se oponen dicen que el gobierno pretende “controlar” quienes serán los asambleístas, al ser electos gran parte por sectores que el gobierno controla y sobre todo que la ley le permitiría aprobar una nueva Constitución sin consultarla al pueblo en un referendo.

Por eso la decisión de Maduro de convocar a una Constituyente fue calificada como un engaño por la oposición y eso ha “alborotado” aún más los ánimos y ha hecho que una parte importante de la población, partidos políticos, iglesia católica, empresarios y ONG’s rechace la idea de la Constituyente y se tire con más ganas a la calle a protestar.

10. ¿Qué va pasar en Venezuela?

Es la gran pregunta. Pareciera que el Gobierno no va a caer mientras siga contando con el apoyo de los militares, por fuertes que sean las manifestaciones en la calle. Dos cosas podrían cambiar el panorama: una es que se quiebren los militares y le quiten el apoyo al presidente (parece poco probable hasta ahora) y la otra es que se quiebre el chavismo, es decir que aumenten los casos como el de la Fiscal General, que siendo revolucionarios se revelen contra Maduro.

La presión internacional, encabezada por Estados Unidos y la OEA, está aumentando. Ya no están de moda las intervenciones militares pero sí el desprestigio internacional, la asfixia económica, el aislamiento o las acciones encubiertas.

Dicen que tarde o temprano la única salida a los conflictos es el diálogo y la negociación. Lo que sucede es que las partes en conflicto son las últimas en aceptarlo. Vean a Colombia, el conflicto está finalizando con la negociación pero pasaron 70 años y decenas de miles de muertos. Vean Centroamérica, se negoció la paz, pero luego de un altísimo costo de vidas humanas.

Los venezolanos tendrían en sus manos la posibilidad de una negociación y así evitar más muertes y más daño a la población, sobre todo a los más humildes.

En medio de todo Venezuela es un país maravilloso, lleno de posibilidades turísticas por sus bellezas naturales, su gente siempre alegre y con buen humor, con más Orquestas Sinfónicas que Alemania y Austria juntas. Caracas es la capital con más árboles y con el mejor clima de toda América Latina. Sus guacamayas multicolores volando de edificio en edificio puntualmente todas las mañanas y todas las tardes parecen decir que sí, que Venezuela merece estar mejor.