Lecciones para evitar una reactivación económica sin empleo

Los datos más recientes de la Encuesta Continua de Empleo no dejan espacio a duda, el desempleo en Costa Rica sigue siendo alto y amenaza con convertirse en un problema con consecuencias graves en áreas como seguridad ciudadana, incidencia de la pobreza y competitividad.

Ante esta realidad, es urgente tomar acciones. La crisis financiera internacional de 2008, ha sido un gran laboratorio para experimentar distintos tipos de políticas para la promoción del empleo, que luego han sido analizadas en detalle por diversos estudios.

Dentro de la “caja de herramientas” de los gobiernos, es posible identificar dos grandes áreas de trabajo: la primera relacionada con las políticas de reactivación económica y, la segunda tiene que ver con las llamadas políticas “activas” y “pasivas” de empleo. Las políticas pasivas comprenden la atención a los desempleados con programas de asistencia social, seguro de desempleo, etc.; las activas están constituidas por: programas de búsqueda de empleo, capacitación y financiamiento a la creación de empleos, sean estos en el sector público o privado.

En los años posteriores a la citada crisis, la mayor parte de los países se concentraron reactivar la economía, bajo el entendido que una mayor actividad económica promovería la creación de empleos. Sin embargo, muchos de los que tuvieron éxito generando crecimiento económico, encontraron que el reto resultó ser más difícil de lo que se esperaba, y mientras la producción se recuperó, el desempleo no cedió, ocurrió lo que se conoce como una “reactivación sin empleo”.

Es por ello, que luego tales países se abocaron a fortalecer las políticas activas de empleo, por lo que conviene rescatar lo que la experiencia dice que mejor ha funcionado, para extraer lecciones y orientar de mejor manera las políticas y los escasos recursos públicos.

Revisando los meta estudios de políticas activas, por ejemplo el análisis sobre la experiencia europea y latinoamericana realizada por Card, et. al en el 2015 o el trabajo publicado en 2016 por Crépon&van den Berg al respecto, se extraen las lecciones de cientos de programas de empleo, en decenas de países alrededor del mundo, tanto en desarrollado como en vías de desarrollo.  

Dentro de las principales lecciones, destaca que son las políticas que se concentran en ayudar a las personas que quieren trabajar, a encontrar un empleo de manera expedita y oportuna, las más exitosas. Esto por cuanto aumentan el empleo y rinden réditos en el corto plazo. Los mecanismos son diversos y dependen de la particularidad de cada mercado de trabajo, pero se encuentran ideas tan sencillas como subsidiar el transporte para que los aspirantes a un puesto puedan desplazarse a realizar las entrevistas, facilitar un centro de llamadas que pone en contacto oferentes y demandantes para entrevistas de trabajo, ayudar a las personas en sus habilidades para la empleabilidad, entre otros.

La enseñanza más grande es que los países que deseen generar empleo, deben enfocarse en tener un Ministerio de Trabajo que realice la función de intermediario laboral con excelencia. Así como CINDE destaca a escala latinoamericana como la mejor agencia de promoción de inversión, el Ministerio de Trabajo costarricense debería centrar sus esfuerzos en tener la mejor bolsa de empleo de la región.

En segundo lugar, los programas de capacitación rinden frutos positivos en materia de empleo, en particular para las mujeres. Sin embargo, dado que los programas de entrenamiento y reconversión tardan meses o años, los resultados son tangibles en un plazo mayor.

Tercero, los estudios citados muestran que las políticas centradas en el subsidio a la empleabilidad, sea ésta a través de la creación de puestos de trabajo en el sector público o de transferencias o exoneraciones fiscales a puestos en el sector privado, no siempre rinden resultados positivos. Más bien podrían generar ineficiencias al sesgar la escogencia de empleados según los objetivos del programa.

Finalmente, los estudios citados son claros en que las políticas implican recursos, en 20 países de la OCDE analizados estos representaron en promedio 0,58% del producto interno bruto. Sin embargo, los resultados no están relacionados con la inversión realizada, existen países que con menos recursos generaron más empleos.

A partir de la experiencia internacional, y dado que el país está retornando a la senda de crecimiento económico, es necesario empezar el debate acerca de las políticas activas de empleo, para que no se perpetúe el fenómeno de reactivación sin nuevas fuentes de trabajo.

 

*Observatorio de la Coyuntura Económica y Social, Escuela de Economía UNA.