Yamileth Astorga, presidenta ejecutiva de Acueductos y Alcantarillados. (Foto: Informa-Tico)

 

El Índice de la Universidad de Yale (2018) que clasifica a los países según sus políticas ambientales, ubica a Costa Rica en el lugar número 30 del mundo. Es la tercera mejor posición en el continente americano (antes solo están Estados Unidos y Canadá). Sin embargo, si los ríos del país no fueran cloacas a cielo abierto, Costa Rica podría ocupar el 5º lugar en el mundo, al mismo nivel que países europeos como Francia, Suiza, Suecia y Dinamarca.

Es esa la tarea a la que el Instituto Costarricense de Acueductos y Alcantarillados (AyA) está abocado en este momento: llevar a Costa Rica a ese nivel, mediante el desarrollo de una infraestructura que permita recolectar y procesar las aguas negras, a lo que los expertos denominan “Saneamiento”.

Es en este contexto en que este lunes se inaugura en San José la V Conferencia Latinoamericana de Saneamiento (Latinosan19), que convoca a cerca de 1.200 expertos, entre autoridades de los gobiernos de unos 20 países de la región, académicos, miembros de organizaciones no gubernamentales y entidades financieras internacionales.

Yamileth Astorga, presidenta ejecutiva de AyA y anfitriona del evento, habló con Informa-tico.com acerca de la importancia que tiene para el país esta actividad, sus costos y beneficios. Y se refirió también a las metas de saneamiento que tiene Costa Rica en el futuro inmediato, así como el impacto que tendrían para la salud pública, la economía y el medio ambiente.

 

¿Qué es la Conferencia Latinoamericana de Saneamiento (Latinosan) que se inaugura este lunes en Costa Rica?

Es un encuentro de expertos, autoridades que tienen competencia en el ámbito del agua potable y el saneamiento de aguas residuales de toda América Latina, que busca compartir experiencias, definir metas y adquirir compromisos. Se reúne cada tres años en algún país de la región y en esta ocasión le correspondió a Costa Rica.

Es un encuentro de altísimo nivel en el que también son invitados expertos de Estados Unidos, Europa, Africa y Asia, así como agencias de desarrollo, bancos internacionales y organismos no gubernamentales de muy alto nivel como Water for People, que ha trabajado muchísimo en este tema en toda América Latina.

En total participan 20 países de la América continental y varios del Caribe, como Cuba y Haití. Esperamos entre 1.100 y 1.200 participantes, de los cuales la mayoría son de Costa Rica.

 

¿Cómo podríamos visualizar la importancia y los beneficios que trae a Costa Rica el alojar esta reunión?

Existen diferentes formas de aprendizaje. Uno puede matricularse en un curso y aprender sobre un tema específico, ir a una conferencia, o leer un libro, o un consultar un material en internet y aprender teoría. Pero en esta conferencia vamos a tener a la gente que ha estado trabajando y desarrollando el qué y el cómo hacerlo.

Entonces serán tres días de escuchar sobre experiencias prácticas, no tanto de teorías. A la conferencia vienen los mejores expertos a contarnos como lo hicieron, cuánto les costó, a hablarnos de sus éxitos y fracasos. Uno nunca debe tomar las cosas como una receta, pero sí es importante extraer conocimiento de las lecciones aprendidas por otros.

Aquí van tener esa oportunidad más de 700 participantes costarricenses, que incluyen funcionarios de AyA, estudiantes y profesores de las universidades, organizaciones no gubernamentales, miembros de asadas (sistemas comunales que gestionan el agua). Y es importante porque en Costa Rica estamos muy bien en materia de agua potable pero muy mal en cuanto al tratamiento de las aguas residuales.

 

En estos días se han difundido informaciones en el sentido de que AyA ha hecho un gasto millonario para realizar esta actividad, pero usted lo ha rechazado. ¿Cuánto costará realmente la actividad y cuánto aportará la institución?

Esas son informaciones absolutamente falsas. No tengo aún datos exactos porque están en proceso de ajuste pero la actividad podría llegar a costar hasta 2 millones de dólares. Sin embargo, no es cierto que eso lo esté financiando AyA.

La inmensa mayoría de los costos han sido asumidos por entidades financieras internacionales como el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el Banco Andino de Fomento (CAF), la Agencia Suiza de Cooperación, la Organización Mundial de la Salud, Water for People, entre otras. También se obtiene financiamiento de las inscripciones que pagan los participantes. AyA financia únicamente la participación de sus funcionarios y un representante por ASADA, porque nos urge que las municipalidades que operan acueductos empiecen a trabajar en materia de saneamiento.

Por eso es que la organización de Latinosan Costa Rica inició hace dos años. Porque había que gestionar el financiamiento y había que recopilar información de cada uno de los países y procesarla en un único documento. Eso requirió de dos reuniones previas, que fueron financiadas íntegramente por el BID, el CAF y otros organismos financieros internacionales.

 

Usted afirmó que Costa Rica está muy mal en materia de saneamiento de aguas negras. ¿Podría darnos algunas cifras?

Solo el 15% de las aguas residuales (aguas negras) del país son recogidas por un sistema de alcantarillado sanitario para ser tratadas antes de que sean vertidas en los ríos. Una gran parte de esas aguas se descargan sin tratamiento en las corrientes fluviales y es por eso que nuestros ríos son verdaderas cloacas a cielo abierto.

Desde 1973, Costa Rica apostó a lo que llamamos “saneamiento básico”, que es el procesamiento de aguas negras en tanques sépticos, cada casa construida debía tener un tanque séptico. Y eso funcionó bien mientras el país fue mayoritariamente rural. Sin embargo, Costa Rica ha pasado a tener un 60% de su población en zonas urbanas muy densas y en esos espacios el tanque séptico ya no funciona.

Lo que sucedes es que la concentración de tanques sépticos en conglomerados urbanos satura rápidamente el suelo y esto puede producir contaminación de las aguas subterráneas y de los ríos, con consecuencias muy perniciosas para la salud pública y el turismo.

Esa es la situación. Y es por eso que desde 2014 hemos venido trabajando intensamente en el desarrollo de proyectos para aumentar la cobertura de saneamiento. El problema es que la construcción de la infraestructura es muy costosa y las obras tienen que ser financiadas por el gobierno, porque si las cargáramos a las tarifas, serían impagables.

 

¿Qué significa que las obras son muy costosas? ¿Hay un estimado de cuánto costaría cubrir el 100% del territorio nacional con alcantarillado sanitario y plantas de tratamiento? Además, ¿cuánto tiempo llevaría ese proceso?

Se ha estimado que el costo total de los proyectos podría alcanzar los 2.600 millones de dólares, una cifra muy impactante para las finanzas públicas, más aún en las condiciones fiscales que tiene el país y que todos conocemos.

En cuanto al tiempo, la meta es haberlo logrado al 2045. Es un poco más allá de lo que está planteado en los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU, que son para el 2030, pero estamos seguros de que habremos avanzado mucho para esa fecha.

 

¿Y en este momento, cuál son los avances?

En este momento, estamos avanzando en la ejecución de préstamos por unos 300 millones de dólares que nos fueron aprobados por varias entidades financieras como el BID y la Agencia Japonesa de Cooperación (JICA).

Son obras dirigidas a conectar los alcantarillados de diferentes conglomerados del Gran Área Metropolitana (GAM), nuevos y antiguos, con la planta de tratamiento.

Durante la administración anterior, elaboramos un plan de inversión y hemos avanzado mucho en la aprobación de créditos por 150 millones de dólares. Ya salió con dictamen afirmativo de comisión el financiamiento del alcantarillado de Limón; ya está en comisión el proyecto de Puntarenas, que es para la zona costera de Golfito, Quepos, Manuel Antonio, Jacó y Palmares, este proyecto tiene un excelente ambiente legislativo y tenemos la fe de que va a salir.

Sin embargo, sabemos que en la situación fiscal del país va a ser difícil que nos aprueben nuevos préstamos al menos a corto plazo. Entonces, ¿qué pasa con todo lo demás? Estamos buscando modelos alternativos que permitan reducir costos y algunos de esos modelos los vamos a aprender -estoy segura- de los participantes que vienen a la conferencia de Latinosan.

 

Aparte del tema financiero, ¿a qué se debe tanto rezago en materia de saneamiento?

 

En los años 80, Costa Rica construyó algunas plantas de tratamiento en Liberia, Nicoya, Pérez Zeledón, Puntarenas, muchas de ellas son sistemas lagunales.

Sin embargo, el préstamo para el proyecto de la GAM, el que estamos actualmente ejecutando, se aprobó en 1996 y durante casi 20 años estuvo paralizado. Es lamentable, pero tenemos que decir la verdad. Ahora, esta unidad ejecutora ha avanzado el 60% del proyecto en unos 4 años.

El problema fue que se gestionaron los préstamos pero no se tenían los diseños o eran muy preliminares. Por ejemplo, se planeó sin haber hecho las expropiaciones y luego hubo que modificar los diseños, lo cual por supuesto elevó los costos.

 

Con todos estos planes que se están ejecutando y los que están previstos con financiamiento por aprobarse, ¿hasta dónde llegaríamos en cuanto a cobertura?

Haciendo inversiones importantes, al 2035 cubriríamos todas ciudades con alta densidad de población, esa fue la proyección que incluye el Plan Nacional de Inversión. Alcanzaríamos un 51,1% de cobertura, aunque se podría pensar en incluir algunas ciudades intermedias y con eso llegaríamos al 52,4%.

Mientras tanto, el resto de las poblaciones pueden vivir perfectamente con tanque séptico.