Ya desglosados estos datos y puestos en números absolutos significa que 10.400 hogares salieron de la pobreza y 9.700 de la pobreza extrema.

Un detalle revelador es que esta disminución no está asociada a un aumento en los fondos destinados a la inversión social, en relación con años anteriores.

¿Cómo se obtuvo estos resultados? ¿Son sostenibles en el tiempo? ¿Podría el país continuar en esta línea hasta lograr que la pobreza desaparezca o se reduzca a un porcentaje mínimo?

Las respuestas que ofrecemos a estas preguntas se basan en el resumen de una entrevista al presidente ejecutivo del Instituto Mixto de Ayuda Social (IMAS), Emilio Arias.

¿Qué factores determinaron la reducción de la pobreza observada en los dos últimos años?

Los tres principales factores del éxito que ha tenido la administración Solís Rivera en cuanto a la reducción de la pobreza son: 1) el desarrollo de instrumentos técnicos para conocer la situación real de la pobreza; 2) una reorientación de los recursos hacia los sectores más necesitados; 3) la desvinculación de las políticas de lucha contra la pobreza de los criterios político-electorales y 4) la estabilidad económica.

Instrumentos técnicos

Los instrumentos técnicos que se han puesto en operación son tres:

Mapas sociales referenciados. Con la información de censos nacionales, se construyó un mapa que permitió ubicar geográficamente los puntos en los cuales se concentran los niveles mayores de pobreza. “Así fue como establecimos las prioridades en 75 distritos y empezamos a trabajar en ellos”, explicó Arias.        

Indice de Pobreza Multidimensional. Tradicionalmente se ha medido la pobreza con un único criterio: el ingreso de la familia. Sin embargo, los estudios más avanzados revelan que hay otros factores que influyen en las condiciones de vida de las personas y que la pobreza tiene diferente causas.  Con base en este criterio se ha desarrollado lo que se conoce como el Indice de Pobreza Multidimensional (IPM).

En Costa Rica “definimos el rostro de la pobreza por cinco grandes dimensiones: vivienda, salud, educación, trabajo y protección social”, señaló Arias. El análisis de estas variables reveló que en 2010 la pobreza multidimensional estaba en 25,9%.  En el 2016, el porcentaje había bajado a 20,5%, “lo que muestra que también hubo una disminución importante de la pobreza multidimensional”.

De acuerdo con el presidente del IMAS, el acceso a Internet ha tenido un peso importante en la variable “vivienda” con la incorporación de 75.000 hogares al disfrute de este servicio. Para este año (2017) se tiene proyectado conectar otros 100.000 hogares a la red.

“El l Índice de pobreza Multidimensional no solo nos permitió medir de manera más precisa los niveles de pobreza, sino que nos ayudó a presupuestar adecuadamente los recursos Hoy presupuestamos con base en el IPM y no a mano alzada, como se venía haciendo”, señaló.

Sistema de cogestión y construcción de planes familiares

Con base en los datos que proporciona el IPM, se hace un diagnóstico de cada familia en pobreza y un equipo de cogestores visita los hogares para, en conjunto, elaborar un plan que le permita a esa familia salir de la pobreza.

“Si tenemos un niño en cuarto grado de la escuela, le corresponde (la beca de) FONABE. Si tenemos una mujer cabeza de hogar que no tiene seguro y no se hace el Papanicolaou,  le calza el seguro por el Estado y se traslada a la CCSS.

“Las familias en pobreza extrema ya no tienen que ir a hacer diez colas a diez instituciones. Esto significa eficiencia en el uso de los recursos, mayor aplicación, seguimiento y evaluación”, asegura Arias.

Orientación de los recursos

Según la Encuesta de Hogares, la inversión social en el periodo estudiado se ha dirigido principalmente al primero y segundo quintiles de la población (cada quintil representa un 20% del total y el primero y el segundo corresponden a los sectores con ingresos más bajos).

El mismo estudio evidencia que el mayor impacto de la inversión social lo experimentaron las zonas rurales, pasando de 30,3% en 2014 a 25,7% en 2016, una reducción de casi 5 puntos porcentuales. Y las zonas más favorecidas fueron Guanacaste y el Pacífico Sur, donde históricamente se han concentrado mayores niveles de pobreza.

“Eso significa que estamos invirtiendo los recursos donde están las personas con mayor nivel de pobreza. En años anteriores se invirtieron cantidades de recursos similares pero una buena parte no iba a quienes más necesitaban el apoyo.  Los resultados demuestran que la priorización que hicimos de esos 75 distritos fue una decisión correcta”.

Política social sin política electoral

El tercer factor que incidió en la reducción de la pobreza es la desvinculación de la inversión social de toda influencia de la política electoral.

“Las familias que reciben los recursos son las que realmente la necesitan. En eso hay una absoluta transparencia. No puede ser que las familias que reciban las ayudas sean las que trabajaron poniendo banderas, guías de campaña o miembros de mesa”, aclaró Arias.

“Podemos tener todos los elementos técnicos para lograr los objetivos deseados pero si volvemos a la época de las cavernas y repartimos los recursos conforme a la política electoral, inevitablemente volveremos a aumentar los niveles de pobreza”.

Estabilidad económica

El cuarto factor ha sido la estabilidad macroeconómica: una inflación baja y una política orientada a preservar el empleo y, en la medida de lo posible, a contener el crecimiento del desempleo.

Lo que viene

A los instrumentos que ya se mencionaron, próximamente se sumará un cuarto: el  Sistema Único de Beneficiarios, que será una plataforma digital con un registro muy completo sobre la situación de cada familia y lo que recibe del Estado.

Este registro, que se aplicará en dos etapas, permitirá conocer con absoluta precisión cómo se están invirtiendo los recursos públicos destinados al combate de la pobreza.

“Con solo digitar el número de cédula de una persona, aparecerá cómo está conformada su familia, de dónde recibe recursos, cuánto paga a la CCSS, si recibe pensión, beca, otra transferencia monetaria del Estado”, explicó Arias.

La primera etapa se ha completado en un 95% y solo falta que este mes (enero) ingrese el software necesario para poner en aplicación.

La segunda etapa se completará durante este año y estará lista en el primer trimestre de 2018.

¿Es esperable que la pobreza siga bajando? ¿Se requeriría para ello recursos adicionales?

Sí, es posible y yo me sentiría satisfecho con que el porcentaje bajara del 20% antes de que termine el actual gobierno.

Esto se podría lograr aún sin contar con recursos adicionales, a condición de que se mantenga la inflación en los niveles bajos de los últimos dos años y de que no suframos un fenómeno natural de gran impacto.

Mucho mejor si el sector social recibe una inyección adicional. Por ejemplo, si la Asamblea aprueba el 8% del PIB para la educación, el programa Avancemos podría recibir 10.000 millones para el año entrante y eso significaría sumar a otros 30.000 muchachos al programa.

Si el año entrante nos entran, como está previsto,  los recursos del Fondo Nacional de Telecomunicaciones, podremos incorporar a 100.000 nuevas familias  al programa Hogares Conectados.

Para este año esperamos incorporar al Programa Puente al Desarrollo a  27.400 familias,  la misma cantidad que han sido atendidas hasta ahora. Si esos tres supuestos se cumplen, definitivamente tendremos buenos resultados, concluyó Arias.-