Movilización de maestros durante la huelga del año pasado.

Tras una huelga de educadores de tres meses que abortó el curso lectivo el año anterior, con esta acción el gobierno se garantiza una tregua que le permita inaugurar el curso de 2019 con normalidad, el próximo miércoles.

La ley sancionada este lunes “viene a aclarar y a dar mucha tranquilidad al magisterio”, declaró aliviado el presidente Carlos Alvarado durante el acto en que firmó la ley junto al ministro de Educación, Edgar Mora.

“Estamos muy cerca de iniciar el curso lectivo 2019 y como dijimos a finales el año pasado y este es el año de la educación costarricense. El curso lectivo de este año debe ser un gran éxito para el país, para la niñez, la juventud y el sector educativo involucrado, el país lo necesita. Ese objetivo nos une, nos convoca a trabajar juntos”, expresó el gobernante.

La normativa restablece a su monto original (50%) el “plus” por recargo de funciones que había sido rebajado por la denominada Ley de fortalecimiento de las Finanzas Publicas a un 25% en todo el sector público.

También echa atrás la disposición establecida en dicha ley que rebajó de un 55% a 25% los sobresueldos por dedicación exclusiva para los docentes con licenciatura o que la obtengan en el futuro.

Estos dos aspectos estuvieron siempre en el trasfondo de la huelga que los docentes mantuvieron contra viento y marea entre setiembre y diciembre de 2018, un paro laboral que dejó incompleto el desarrollo de los programas académicos y que complicó seriamente el cierre del curso lectivo y la aplicación de las pruebas de bachillerato.

La firma de la ley, definida por el ministro Mora como un “inicio auspicioso” del curso lectivo, estuvo precedido de una serie de reuniones entre la dirigencia de los sindicatos magisteriales y altas autoridades del gobierno, en las cuales bajó sensiblemente el tono de confrontación que caracterizó el periodo de la huelga.

Según Mora, la reforma no solo hace justicia a los educadores, sino que le ahorra al Estado una fuerte erogación adicional, pues de no existir tales incentivos habría que contratar a miles de personas de tiempo completo para cubrir las labores que ahora cumplen los maestros y profesores en tiempo extraordinario.