• Tras siete años de lucha y de espera

Bagaces prepara acción legal contra el Gobierno por arsénico en el agua

En la casa de Juanita Sequeira, vecina del distrito primero de Bagaces, todos toman el agua del tubo; excepto una bebé pequeña a la que le compran el agua. Aunque el Instituto Costarricense de Acueductos y Alcantarillados (Aya) asegura que en el centro de Bagaces la cantidad de arsénico en el agua no sobrepasa la norma segura para consumo humano, ellos no tienen confianza.

Una protesta reciente de los vecinos de Bagaces. (Foto: La Cabuya)

Sequeira es una de los aproximadamente 6 mil habitantes del cantón de Bagaces, en Guanacaste, que desde hace casi siete años están afectados por la contaminación con arsénico en el agua que consumen. Estas personas, agrupadas en la Asociación Voz del Pueblo de Bagaces, preparan una acción legal contra el Estado por no tomar la decisión política necesaria y terminar de construir de una vez un nuevo acueducto.

Siete años de lucha

Desde diciembre de 2009 el Instituto Costarricense de Acueductos y Alcantarillados (AyA) hizo los primeros análisis que determinaron que había arsénico en el agua de esta zona.

En junio de 2013 la Sala Constitucional ordenó al AyA y al Ministerio de Salud solucionar este problema. El 3 de diciembre de ese mismo año la Comisión de Agua Segura, integrada por funcionarios del AyA y del Ministerio, presentaron un informe de avances realizados a la Sala IV. Sin embargo, hasta la fecha el problema no se ha solucionado.

Minor Picado Camareno, de la Asociación Voz del Pueblo de Bagaces, explicó que la contaminación se ha dado en dos casos. Primero en el acueducto que administra el AyA desde hace 40 o 50 años, que abastece a la ciudad de Bagaces y algunos barrios de sus alrededores. Se eliminaron los pozos contaminados que alimentaban a la naciente que sirve a ese acueducto y por temporadas los análisis de ese acueducto demuestran contaminación, según Picado.

Segundo, en los tres acueductos administrados por Asociaciones Administradoras de Acueductos Rurales (ASADAS) y que abastecen a Montenegro, Aguacaliente, Bagatzí, Quintas San Miguel y Falconiana. El Aya tomó control de esas ASADAS e instaló ahí tres plantas removedoras de arsénico.

No obstante, aún no existe seguridad de que el agua de la ciudad de Bagaces es potable y las plantas removedoras de arsénico han fallado, según vecinos.

En marzo del 2014, la Asociación Voz del Pueblo pagó por análisis del agua en un laboratorio privado. De acuerdo con los resultados -de los cuales se tienen copia-, se detectaron hasta 13 microgramos de arsénico por litro de agua, cuando el valor máximo es 10 microgramos por litro, según el Reglamento de Calidad del Agua Potable vigente y la Organización Mundial de la Salud (OMS). Las muestras se tomaron en la Urbanización Valle Dorado y en la caseta del guarda del Colegio de Bagaces.

Picado se refirió a esos resultados y a la respuesta de las autoridades. “Se nos dijo que el agua no era potable. Sin embargo, el AyA logro que el Ministerio de Salud y la ARESEP avalaran un valor promedio o histórico, en el que promedian los datos de los últimos tres años y obtuvieron un dato de 10 microgramos por litro, que es la norma permitida”.

“Por eso decimos que el AyA potabilizó el agua en Bacages de forma matemática.Estamos ya documentados y preparados para iniciar una accion legal en contra de ese nuevo concepto que avalaron”, enfatizó el activista.

¿Por qué nos estamos muriendo y enfermando?

El consumo de arsénico en el agua potable puede causar cáncer y lesiones de la piel, problemas de desarrollo, insuficiencia renal, enfermedades cardiovasculares, daños en el tejido nervioso y diabetes.

Cañas, Bagaces, Santa Cruz y Carrillo son los cantones guanacastecos donde más se registran pacientes con problemas renales, según la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS). El año pasado autoridades de la institución lanzaron una alerta por un aumento de hasta un 50% en los enfermos. El índice de hospitalización por enfermedad renal crónica en Guanacaste es de 112,9 por cada 100 mil habitantes. En Cartago, la provincia que le sigue, es de 43,8 por cada 100 mil habitantes.

La CCSS ha tenido que ampliar a un segundo turno la atención en la Unidad de Diálisis Peritoneal del Centro de Atención Integral de Cañas (CAIS). Además, reforzará con más personal al hospital Enrique Baltodano Briceño de Liberia y anunció que abriría una unidad de diálisis peritoneal ahí.

También lanzaron la campaña Riñón Sano, para sensibilizar a las y los habitantes para que adopten hábitos de vida que permitan reducir el impacto de la enfermedad renal crónica.

Para Sequeira, la preocupación más grande que tienen en este momento es “que por más que el Ministerio de Salud, Caja Costarricense y Aya digan que no tiene nada que ver el problema renal crónico que hay sobre todo en Bagaces y Cañas, que son los dos cantones donde hemos tenido arsénico, tenemos cualquier cantidad de personas enfermas de los riñones, sin riñones y un montón de muertos”.

Sequeira cuestionó: “¿Qué hizo la Caja? Vino a hacer un estudio de por qué nos estábamos muriendo. Determinaron que porque nos asoleábamos mucho, que porque tomábamos mucha aspirina, que porque no tomábamos agua, que porque los trabajos con agroquímicos. Vinieron cinco epidemiólogos de la Caja. Sólo hicieron como una simple encuestita. En ese estudio no tomaron en cuenta el arsénico. Cuando les consulté eso dijeron que no había suficientes datos todavía, que el arsénico tenía como tres años de conocerse en Costa Rica y que se necesitaban por lo menos cinco años. Ellos dicen que no tiene nada que ver. Pero el agua pasa por los riñones”.

“Tenemos casos de jóvenes hasta muertos y enterrados porque se quedaron sin riñones a los 18 años. Tenemos muchachitos ahorita de 20, 22 años, 15 años ya sin riñones. Esa es la parte que más nos preocupa ahorita. ¿Cómo es posible que haya jóvenes ya enfermos que nunca tuvieron nada que ver ni con agroquímicos, ni porque se asoleaban mucho, ni porque no tomaban agua, ni por todas las razones que ellos encontraron?. ¿Entonces a qué se debe que estos otros muchachitos estén también padeciendo? Eso nos preocupa mucho y cada día aparece uno más”, dijo Sequeira.

Defensoría de los Habitantes vuelve a intervenir

Debido a la seriedad de esta problemática, la Defensoría de los Habitantes viene dando seguimiento al caso. Como se mencionó anteriormente, la población de estas zonas ha denunciado falta de atención oportuna y personal capacitado de la CCSS para atender los problemas de salud que pueden estar asociados al consumo de agua con arsénico.

A principios de julio la Defensoría volvió a intervenir e instó a las y los jerarcas de instituciones responsables a que visiten las comunidades y atiendan las necesidades de información. Asimismo, la Defensoría dijo que revisará los estudios existentes sobre las causas de la presencia del arsénico.

Actualmente, existen dos estudios. Uno es la “Investigación Geológica, Hidrogeológica e Hidrogeoquímica sobre el origen del arsénico en la zona de Cañas Bagaces y alrededores”, elaborada por la Comisión Científica Origen del Arsénico y el otro es la “Investigación Hidrogeológica para determinar el origen del arsénico en aguas para consumo humano en la Región Noroeste de Aguas Zarcas, San Carlos, Alajuela, Costa Rica”. Ambos indican que la presencia del arsénico en las aguas subterráneas está asociada a los diferentes sistemas de fallas geológicas y a procesos de hidrotermalismo.

Por su parte, los investigadores del Laboratorio Nacional de Aguas del Aya han determinado que la contaminación puede proceder de las zonas volcánicas, de la explotación de la minería o del uso de agroquímicos arsenicales. En el caso de Cañas y Bagaces, todo parece indicar que es por las zonas volcánicas.

Según la Defensoría, vecinos y vecinas de estas comunidades siguen manifestando poca confianza sobre la calidad del agua que están consumiendo y han denunciado el mal estado de los tanques utilizados como reservorios de agua.

A pesar de que el Aya ha instalado plantas de remoción de arsénico y de que han clausurado algunos pozos, aún no se tiene una solución definitiva. Esto sobretodo porque varias de estas plantas han fallado.

“El AyA ha aceptado que ha tenido problemas en la operación de dos de las plantas de remoción de arsénico. Las plantas han estado fuera de operación entre tres meses y un año. No nos merecen confianza estos equipos ni el personal que opera estas máquinas y que es el que toma la decisión”, dijo Minor Picado.

“En la Quintas San Miguel no está funcionando la planta desde hace tres meses, y ahí de vez en cuando les llevan agua. Ahí estaba en más de 40 microgramos [de arsénico por litro de agua]; están consumiendo arsénico”, agregó Juanita Sequeira. “Esas plantitas que compraron no han venido a ser una verdadera solución. No es nada confiable. En Montenegro, Aguacaliente ya la planta falló; igual en Bebedero y en Falconiana”.

“Tenemos por ejemplo a Bagatzí, que es una comunidad donde hay arsénico; pero ahí todavía no han hecho nada. Se supone que van a unir el acueducto de Falconiana con el de Bagatzí; pero eso todavía no se ha hecho. Y a esa gente no les están llevando agua”, aseveró Sequeira.

Urge el nuevo acueducto

En su momento, las autoridades del AyA indicaron que la única solución para el problema de contaminación con arsénico en el agua era sustituir la fuente de agua potable; es decir, buscar otra naciente o nacientes que suplieran de agua al acueducto. Las y los habitantes de Bagaces han intantado todo y se han mantenido activos presionando ante distintas instancias. También han gestionado reuniones con la nueva administración municipal que, aseguran, ha manifestado interés y apoyo. No obstante, el problema no se ha solucionado.

“Por más que AyA haga todos los anuncios por televisión diciendo que trabajan y solucionan, no es cierto. Están mintiendo porque no hemos tenido una solución verdadera. La solución que nosotros estamos esperando es el nuevo acueducto, que sería traer agua de las alturas del Miravalles hasta Bagaces y de aquí distribuirla a todos los pueblos que tienen problemas de arsénico. Pero estamos esperando esa solución y cada vez cambian la fecha”, criticó Sequeira.

“No se hizo nada en el gobierno de Oscar Arias; no se hizo nada en el de doña Laura [Chinchilla] y ahora nos vamos a pasar de este gobierno y seguimos tomando arsénico. A nosotros nos parece una barbaridad”, denunció.

“Sabemos que el proyecto del acueducto de Bagaces ya pasó por la Asamblea Legislativa; ya fue aprobado. Tienen años de hacer estudios y ahora nos dicen que van a seguir haciendo estudios. No sabemos por qué nos están condenando a seguir tomando veneno. Sentimos que ya no podemos esperar más. ¿Qué más vamos a estar esperando?”, añadió la mujer.

Picado también demostró su indignación. El AyA anunció que inauguraría el nuevo acueducto en el 2014, luego que en el 2017, y ahora les dijeron que en el 2019.

“La única solución segura era sustituir la fuente y hay fuentes de sobra. En el sector de las faldas del volcán Miravalles hay entre 12 y 14 nacientes. Una sola de ellas produce 180 litros por segundo. Bagaces completa se abastece con sólo 18 litros por segundo. Entonces veamos las capacidades de producción de agua que hay en el cantón de Bagaces y veamos en las miserias en las que el estado nos ha tenido en estos casi siete años de lucha”, enfatizó Picado.

“Dicen que necesitan más estabilidad y que tienen que repetir los estudios en las nacientes. Se habían hecho estudios de la naciente Montaña de Agua. Pero ahora dicen que tienen que hacer estudios en la naciente Epifanía. Ya nos han enseñado cuatro cronogramas con fechas de finalización de proyecto para 2019 y no calzan para la finalización de esta administración”, prosiguió el activista.

“No veo cuál es la dificultad porque hay suficientes nacientes, suficiente producción de agua, suficientes problemas, y suficientes dudas en cuanto a toda la mortalidad por enfermedad renal crónica que reporta la misma Caja, en donde Bagaces y Cañas sobrepasan el promedio nacional en 20 veces y aun así nada de eso es suficiente para el Estado. Todo esto no ha sido suficiente para que un pendejo tome una decisión política y se haga de una vez por todas este proyecto, que es construir un nuevo acueducto”, insistió Picado.

Buscan condena económica para el Estado

Estas comunidades sienten que ya no pueden esperar más y que sólo les queda la demanda judicial. Según los integrantes de la Asociación Voz del Pueblo, van a confiar en el aparato legal para ver si a través de una condena económica se obliga al Gobierno a solucionar esto.

Según Picado, están coordinando con el bufete de abogados que les lleva el caso para interponer una demanda contra el Estado.

“Ya no queremos más reuniones. La Mesa de Guanacaste, las visitas de Yamileth Astorga a Bagaces y la Comisión de Agua Segura sólo son para perder el tiempo; no se hace nada. Vamos a confiar en el aparato legal del estado a ver si hacemos que las sentencias dictadas se cumplan. La plata ya está. La producción de agua está. Los estudios están. A ver si a través de alguna condena económica se les obliga a solucionar esto”, dijo.

(Enlace a original: http://bit.ly/2ax9MWS)