Las municipalidades presentan problemas estructurales y de concepto, y en algunas no conocen la información sobre cómo realizar de manera eficiente la gestión de los gobiernos locales en aspectos fundamentales como el control interno, la planificación y las finanzas, señaló este miércoles en el Congreso la Contralora General.

Acosta expuso ante comisión legislativa de Asuntos Municipales los resultados revelados por el Índice de la Gestión Municipal del 2013 (IGM) que mide las principales variables de la gestión de los 81 cantones del país, tales como los planes de desarrollo cantonal, la gestión institucional, la planificación del trabajo, los espacios que brindan a la participación ciudadana, la práctica de rendición de cuentas, la gestión de desarrollo ambiental, gestión vial y servicios sociales, acotó la Contralora.

Con excepciones, en todas estas áreas la mayoría de las municipalidades es deficitaria y están en condiciones que llaman la atención 17 municipalidades, que alcanzaron calificaciones inferiores a 45, por lo que recomendó que se establezcan mecanismos de coordinación y cooperación entre las instituciones relacionadas, como la Unión de Gobiernos Locales y el Instituto de Fomento Municipal, con el fin de atender los graves vacíos que encontraron entre los funcionarios de los gobiernos locales.

Acosta dijo que los 81 municipios del país fueron clasificados en cuatro rangos de acuerdo con el Índice de la Gestión y que en el rango de mejor desempeño se ubicaron las municipalidades de Santa Ana, San Carlos, Cartago, Belém, Paraíso, Mora y Poás. Mientras que Liberia, Santa Bárbara, Upala, Los Chiles, Guatuso y Turrubares ocupan los últimos lugares del ranking de gestión municipal.

Los resultados del IGM 2013 muestran una calificación promedio apenas superior a la del 2012, lo que revela un ritmo de mejora mínimo respecto de periodos anteriores, afirmó.

Los temas del control interno, planificación urbana, información financiera - contable, los resultados deficitarios o altas sumas de superávit libre, tienen su contraparte en la incapacidad para ejecutar los proyectos que ya cuentan con contenido presupuestarios, así como de mejorar los servicios municipales y obras sociales comunales que se quedan en el papel.

El desequilibrio de las finanzas, tiene como contraparte también, la incapacidad para calcular la tabla de tarifas para cubrir los costos de operación de los servicios comunitarios. El regazo que presentan las tarifas influye en las calificaciones relacionadas con el servicio y en otros indicadores pues para continuar con la prestación de servicios utilizan otras fuentes de financiamiento.