Trabajadoras de una maquila en Nicaragua. (Foto: M.Etienne-Gagnon / Oxfam)

De acuerdo con los datos contemplados en Estadísticas de Centroamérica 2018, a pesar del aumento considerable en la participación de la mujer en la fuerza laboral (excepto en Guatemala), el desempleo las afecta en mayor proporción. En el caso de El Salvador, la tendencia se invierte; mientras que Panamá es el único país que logró aumentar la participación de la mujer y al mismo tiempo reducir la brecha de desempleo.

Las distintas ediciones del Informe Estado de la Región destacan que las dinámicas asociadas a la transición demográfica determinarán las posibilidades de crecimiento económico y productividad de los países de la región durante los próximos años. Las decisiones de política pública en materia de educación, fomento productivo y mercados laborales serán clave para aprovechar las oportunidades y mitigar los riesgos futuros, particularmente para los países más grandes y poblados (Guatemala, Honduras, Nicaragua y en alguna medida El Salvador).

En la región centroamericana, el índice de capital humano (índice creado por el Banco Mundial para cuantificar la acumulación de conocimiento, habilidades y salud que se espera que un niño nacido hoy alcance cuando cumpla dieciocho años) es bajo si se compara con otras zonas del mundo. Si se analiza por género, las mujeres acumulan ligeramente más que los hombres en todos los países, dándose la mayor brecha en Nicaragua, pero los niveles siguen siendo comparativamente bajos.

Uno de los componentes del índice que genera mayores diferencias en la estimación por género es la tasa de supervivencia (porcentaje de personas de quince años que llegarán a los sesenta años). Las mujeres tienen una tasa de supervivencia más alta que los hombres en todos los países centroamericanos, dadas las condiciones actuales de salud. No obstante, en términos educativos, la población femenina tiende a obtener notas menores en las pruebas estandarizadas (excepto en el caso de Guatemala), ajustadas a años de escolaridad y a pesar de que la escolaridad esperada femenina es más alta. Es decir, el aprendizaje efectivo es más bajo en el caso de las mujeres. Estos rezagos en capital humano se van acumulando entre las generaciones y se traducen en barreras en etapas posteriores de la vida laboral y productiva.

De acuerdo con los datos contemplados en Estadísticas de Centroamérica 2018, a pesar del aumento considerable en la participación de la mujer en la fuerza laboral (excepto en Guatemala), el desempleo las afecta en mayor proporción. En el caso de El Salvador, la tendencia se invierte; mientras que Panamá es el único país que logró aumentar la participación de la mujer y al mismo tiempo reducir la brecha de desempleo.

Marisol Guzmán, investigadora del Proyecto Estado de la Región, afirma que es importante dar seguimiento a las capacidades que actualmente están acumulando los jóvenes en la región de cara a los retos que se presenten en los mercados laborales y la inserción efectiva de la mujer. Además, se debe incorporar los déficits de acumulación de capital humano en la fuerza laboral actual en el desarrollo de políticas educativas y programas de formación profesional y técnica para reducir las brechas en el desempleo.

La nueva versión de la publicación digital interactiva Estadísticas de Centroamérica 2018, desarrollada por el Proyecto Estado de la Región, ofrece los datos más actualizados sobre las principales tendencias del desarrollo humano sostenible durante el periodo 2000-2017, para cada uno de los siete países de Centroamérica. Se encuentra disponible en la dirección: https://www.estadisticascentroamerica.estadonacion.or.cr.

Esta es la cuarta edición de Estadísticas de Centroamérica, incluye información para el periodo 2000-2017 sobre cerca de 180 variables e indicadores para Guatemala, El Salvador, Belice, Honduras, Nicaragua, Costa Rica y Panamá. Las tres anteriores, publicadas en los años 2013, 2014 y 2017 permitieron identificar nuevas fuentes de información, indicadores y variables relevantes para dar seguimiento al desarrollo humano sostenible de la región, tarea que desde 1996 realiza el Proyecto Estado de la Región del Programa Estado de la Nación.