El expresidente reaccionó este martes con una declaración en la que afirma que nunca ha irrespetado la voluntad de una mujer y asegura que se defenderá ante los tribunales.

“Con respecto a las informaciones publicadas el día de hoy (martes), debo decir que rechazo categóricamente las acusaciones que se me hacen. Nunca he actuado irrespetando la voluntad de ninguna mujer, menos aún tratándose de su libertad de relacionarse con otra persona”.

“En mi vida pública he impulsado la igualdad de género, pues considero que es un medio indispensable para lograr una sociedad más justa y equitativa para todas las personas”, manifestó el ex mandatario en un comunicado de prensa, al tiempo que advirtió que no se referirá más del tema.

Dada la trascendencia pública de la denuncia, reproducimos de manera textual el artículo publicado por el semanario Universidad.

Activista antibélica denuncia a Óscar Arias por violación

Por Ernesto Rivera y Hulda Miranda

“Abrí el fólder, le expliqué, y ya cuando terminamos yo me levanté dándole la espalda. Entonces, él me agarró por detrás y me tocó los senos. Yo le dije que no y que él estaba casado. Ese fue mi no. Fue lo único que se me ocurrió decirle. Yo había conocido a la esposa.

Fue lo único que se me ocurrió porque soy una idiota, pero no sabía qué hacer realmente y pensé que esta era la única línea de defensa que podía tener. Y cuando no reaccionó a eso yo no sabía qué decirle, porque yo tenía este miedo de que si lo rechazaba él ya no iba a colaborar con nosotros.

No me acuerdo bien qué me respondió él, pero me siguió tocando, me metió los dedos en la vagina y me tocó toda y me besó. Y después dijo que me esperara un toque y se salió de la oficina. Yo estaba como que no sabía qué hacer, me sentía atrapada en ese momento”.

Esto es parte de la denuncia que hizo ante UNIVERSIDAD, semanas atrás, una médica y activista por el desarme nuclear, quien asegura haber sufrido una agresión sexual por parte del expresidente y premio Nobel de la Paz, Óscar Arias Sánchez.

Según su narración, el ataque sexual habría ocurrido el lunes 1º de diciembre del 2014, durante una visita suya a la casa del expresidente, en Rohrmoser.

La médica tenía entonces 30 años de edad, lideraba la filial en Costa Rica de una ONG internacional dedicada al activismo para abolir las armas nucleares y había conocido al premio Nobel a través de su madre, quien fue diputada por el PLN.

Desde el pasado viernes 1 de febrero UNIVERSIDAD solicitó una entrevista al expresidente Óscar Arias (1986-1990 / 2006-2010) para conocer su versión sobre esta denuncia. Para ello se le llamó, se le enviaron mensajes a su celular y a su correo.

Posteriormente también se contactó al abogado Rodolfo Brenes Vargas, quien lo representa en el caso conocido como Crucitas, en el cual la Fiscalía acusa a Arias por el presunto delito de prevaricato.

Este lunes por la noche Brenes señaló a UNIVERSIDAD que Arias delegó en él conocer los detalles para valorar si ofrecía o no una entrevista sobre el tema. Al abogado se le indicó que se trataba de una denuncia por agresión sexual, el nombre de la joven, la fecha y el lugar en que habría ocurrido.

Tras consultar con el expresidente Arias, el abogado respondió que, por el momento, no realizarían comentarios sobre el tema. “Por consejo legal, don Óscar Arias no se va a referir al tema hasta tener más información y leer la publicación. Vamos a esperar”, comentó Brenes Vargas.

Ese día

Según el testimonio de la activista, en la mañana de ese 1º de diciembre de 2014, ella mantuvo una reunión con una diplomática costarricense y luego asistió a la casa del exmandatario para entregarle un fólder con información sobre la campaña antinuclear, pues él les estaba dando su apoyo.

La médica asegura que, tras la agresión, el expresidente salió de la oficina durante unos momentos. “Volvió y me dijo: ‘Ay no, es que aquí no podemos, tenemos que ir a la oficina’, una que tiene allá en Barrio Escalante o Barrio Dent, no sé. Y yo por dentro pensé: ‘¿de qué está hablando?’ Y le dije: ‘Ajá, sí, está bien’, porque era como mi oportunidad para irme. Entonces me monté en el carro y me fui a mi casa”.

Una vez en su casa, la denunciante relata que llamó a su novio vía Skype, pues él reside fuera del país. De acuerdo con su narración, mientras ella le contaba lo sucedido, recibió una llamada de Arias quien le reclamó por no haber ido a su oficina.

Ella asegura que pidió a su novio -quien estaba escuchando vía Skype – que hiciera silencio mientras atendía la llamada y que esquivó a Arias alegando que debía asistir a un encuentro en la Asamblea Legislativa.

Consultado por UNIVERSIDAD, el novio de la denunciante recordó que ese día ella lo llamó y le contó sobre la entrevista que había mantenido con Arias y le detalló que, al finalizar, este “le tocó su sexo” y que ella “entró en pánico”.

También narró que él escuchó el momento en que el expresidente llamó a la médica y lo oyó mencionar varias veces el nombre de ella. Dijo reconocer la voz porque había conocido a Arias previamente y comentó que, en su criterio, su novia no denunció antes lo ocurrido porque estaba muy asustada.

“Le tomó un tiempo darse cuenta de lo que realmente le pasó, de que ella no es quien hizo algo incorrecto, que ella no era la culpable, sino más bien la víctima”, expresó.

La denunciante explicó a UNIVERSIDAD que, en aquel momento, ella incluso dudó de si debía ir o no a encontrarse con Arias, pues temía que este se enojara y la causa antinuclear se viera afectada, pero que, cuando el expresidente cortó la llamada, su novio le hizo ver que no debía reunirse nuevamente con él.

Ella indicó que, en realidad, la reunión en el Congreso no estaba programada para ese día, sino para el siguiente, pero que, para hacer creíble la excusa dada al expresidente, contactó a un asesor legislativo y a la entonces diputada libertaria Natalia Díaz Quintana, que eran sus aliados en la causa antinuclear.

“Les dije que por favor, por favor, por favor me dejaran ir a la Asamblea, porque tenía tanto miedo de mentirle a Óscar Arias, que yo le dijera: ‘no, es que estoy en la Asamblea’, y que él tuviera algo así como espías. Ojo el nivel de miedo que yo tenía, que fuera a darse cuenta de que yo no estuve ahí. O sea, en mi mente yo no lo quería enojar porque él era todo necesario para el movimiento. Seguramente soné desesperada en el teléfono y me dijeron que sí”, recordó.

Posteriormente -narró la médica-, se reunió con Díaz y con el asesor parlamentario. Ellos la vieron abrumada y le preguntaron si le había ocurrido algo.

“No les di detalles, demasiado vergonzoso. Solo les dije que me tocó y que yo salí corriendo”, contó la denunciante.

UNIVERSIDAD conversó con la excongresista (2014-2018) quien señaló que había conocido a la médica por su labor contra las armas nucleares. Recordó haberse reunido con ella y notarla “desconcentrada” por lo que le preguntó si se encontraba bien.

Díaz narró que, ante esa pregunta, la activista les detalló, primero, que había pasado “un mal momento con una persona de mucha influencia en el país”. Momentos después -relató la exdiputada- la joven médica les especificó que se trataba de Óscar Arias y que este le había dado un beso de manera desprevenida.

Díaz añadió que, al escuchar ese relato, le recomendó a la joven hablar con sus familiares para que tomaran “las acciones que correspondieran”.

Este medio también entrevistó al asesor legislativo identificado por la médica, cuya identidad se reserva a pedido suyo, y él aportó lo que recuerda de ese episodio.

“Ella llegó a la Asamblea y estaba mal, más ida de lo normal. Primero nos dijo que le había pasado algo con una persona ‘muy poderosa’, que era un político. Luego detalló que se trató de un beso que le dio Óscar Arias”, dijo el funcionario legislativo.

“Yo le tengo miedo”

La denunciante asegura que, además de hablar con su novio y de comentarles -sin mayores detalles- a los funcionarios legislativos, ese mismo día por la noche también le narró lo ocurrido a su padre, quien falleció a finales del 2015.

En los siguientes días, ella tenía agendado viajar a Viena, Austria, para participar en la Conferencia Internacional sobre el Impacto Humanitario de las Armas Nucleares, que se realizó los días 8 y 9 de diciembre del 2014.

Asegura que por temor a sufrir alguna crisis nerviosa durante el viaje, le contó lo sucedido con Arias a personas que formaban parte de la Campaña Internacional para Abolir las Armas Nucleares (ICAN por sus siglas en inglés) y asistirían al evento.

Uno de ellos fue Martin Hinrichs, quien es parte de ICAN Alemania y conoció a la médica en las reuniones internacionales de la coalición.

UNIVERSIDAD contactó a Hinrichs quien confirmó que, en diciembre del 2014, cuando se encontraron en Viena, la joven le detalló que sufrió una agresión sexual por parte de Arias cuando ella se había reunido con él.

“Noté que fue una experiencia muy perturbadora para ella, que se sentía sorprendida y decepcionada porque él es un Premio Nobel y violó la confianza que ella tenía en él”, narró Hinrichs a este medio.

En esos días de diciembre del 2014 y durante los meses que siguieron, la médica también lo compartió con su madre, con amigas y con algunos familiares.

Una de esas conversaciones fue con una amiga, el 1º de febrero del 2015, en un chat por redes sociales -del cual UNIVERSIDAD tiene copia-, en donde la médica cuenta: “Ayer encendí mi celular después de tres semanas de tenerlo apagado por miedo a Óscar Arias y hace una hora entró una llamada de él”.

En ese intercambio, la amiga le pregunta si respondió la llamada, ante lo que ella responde: “No, yo le tengo miedo. Lo voy a ignorar por siempre”, según se lee en el mensaje.

 

También comentó el tema con una de sus primas y en un intercambio de correos -fechado el 28 de diciembre del 2014- le detalló: “Le conté a mi papá que iba a poner la imagen de la caperucita roja y el lobo en la pared de mi cuarto para no volver a caer de ingenua (…) Él me dijo que no estaba de acuerdo, que eso era culpabilizar a la víctima”.

También se llamó y se le enviaron mensajes a la exlegisladora y madre de la denunciante, pero ella inicialmente dijo por teléfono no tener tiempo para atender a este medio y luego no contestó los mensajes dejados en su teléfono celular.

 

Buscó ayuda

La médica asegura que, desde diciembre del 2014 hasta la fecha, pasó por diferentes estados de ánimo y tuvo sentimientos encontrados respecto al tema. Por momentos, dice, anhelaba olvidar por completo el episodio y en otros, se sentía animada a interponer una denuncia pública o judicial.

Ella además afirma que, en los meses que siguieron, Arias intentó contactarla tanto por teléfono como por correos electrónicos.

UNIVERSIDAD accedió a algunas de esas comunicaciones en las que el Premio Nobel le escribe. En ninguna de ellas se alude al encuentro que sostuvieron en su casa sino que, en uno de los correos, Arias le envía información sobre temas antibélicos y le indica que quiere hablar con ella sobre eso. En otro, le pide su colaboración para un libro que un experto en desarme nuclear planeaba escribir sobre él.

La activista afirma que nunca contestó ninguno de los correos.

Ella relató que, con el fin de no perjudicar el trabajo de su organización y confiada en que iría acompañada de su madre, meses después asistió a una actividad donde se tomó una fotografía con varias personas, entre ellas, el expresidente. Sin embargo, asegura que fue un momento incómodo porque él le reclamó que no le respondiera sus mensajes y entonces ella decidió dejar el liderazgo de la ONG que había fundado.

Carlos Umaña, quien inició junto a ella esta organización, narró a UNIVERSIDAD que en ese entonces la médica justificó su retiro de la ONG en que había sufrido acoso por parte de Arias y que quería evitar roces con él. Meses después, le detalló que se trató de una agresión sexual.

De acuerdo con la narración de la médica y activista, en uno de los momentos en los que ella valoraba denunciar públicamente lo sucedido, también consultó con una amiga de su padre, pues temía que, al conocerse el tema, le ocasionara problemas a su mamá, debido a su actividad política.

“Tenés que tomar en cuenta que lo que me contás es sumamente serio y tendrías que poner una denuncia. Hacerlo público es enfrentarte a una situación muy jodida, muy mediática, te perseguirían periodistas por largo rato y algunos terriblemente amarillistas. No sé si estás dispuesta a pasar por eso”, le aconsejó la amiga de su padre, según se observa en el chat que sostuvieron por redes sociales.

UNIVERSIDAD contactó a esta persona -quien confirmó haber tenido una relación de amistad con la denunciante- y recordó que la médica le comentó que Arias la había tocado de manera impropia y que, sin conocer todos los detalles, le aconsejó considerar las consecuencias si decidía denunciar.

Apoyo internacional

De acuerdo al relato de la activista, tres años después de aquella vista a la casa de Arias, en el 2017, la coalición International Campaign to Abolish Nuclear Weapons (ICAN por sus siglas en inglés) – de la cual la organización que ella había fundado en Costa Rica formaba parte- fue galardonada con el Premio Nobel de la Paz por su labor humanitaria.

“Yo me asusté demasiado de que se fuera a hacer algún tipo de ceremonia o actividad con Óscar Arias por ser él también Premio Nobel. Dije: ‘no, me muero’”, relató la médica.

Por esa razón, el 8 de noviembre del 2017, le escribió a la sueca Beatrice Fihn, directora ejecutiva de ICAN, para comentarle su preocupación y narrarle lo que le había sucedido tres años antes. En ese correo, la joven le detalló que cuando fue a la casa del expresidente para obtener su apoyo en la campaña para el desarme nuclear, él la agredió sexualmente.

UNIVERSIDAD contactó a la premio Nobel de la Paz, Beatrice Fihn, quien confirmó que en el 2017 recibió dicha comunicación por parte de la activista.

Fihn comentó que, en respuesta, le envió un correo en el que le expresaba su preocupación por lo que había tenido que afrontar y su solidaridad con todas las víctimas de agresiones sexuales. Además, Fihn le recomendó interponer una denuncia ante la Policía.

“Aunque le dije que entiendo que no todas las mujeres desean ir a las autoridades porque es un proceso difícil de afrontar, y que por supuesto dependía de ella esa decisión. También le mencioné que me interesaba que habláramos sobre cómo podemos proteger de este tipo de agresiones a las mujeres que participan en nuestra campaña por el desarme nuclear”.

Según Fihn, a partir de esa revelación, ICAN realizó una revisión interna que llevó a actualizar sus políticas y a un mayor entrenamiento para los miembros de la coalición en estos temas.

Denuncia ante Fiscalía

Tras escuchar el relato de la médica, semanas atrás, UNIVERSIDAD reconstruyó lo ocurrido durante esos días de diciembre del 2014 y años posteriores.

Se entrevistaron a las personas mencionadas en la historia, tanto dentro como fuera del país, se revisaron correos electrónicos, chats, movimientos migratorios, participación de las personas involucradas en la labor contra el desarme nuclear y en las actividades internacionales detalladas por la denunciante.

Este lunes por la tarde, la activista llevó su caso a la vía penal e interpuso una denuncia en la Fiscalía de Género. Según la médica, la decisión de hacer pública su denuncia se debe a que ahora existe un contexto de apoyo luego de que otras mujeres en el mundo hicieron denuncias similares y fueron atendidas.

UNIVERSIDAD tiene copia de esa denuncia penal, en la cual la médica ratificó los hechos que previamente narró a este medio y expresó que no tiene interés en presentar ningún reclamo de compensación económica.

En el documento se indica que la causa se inicia por el presunto delito de violación.

Colaboró con esta publicación la periodista María Flórez-Estrada Pimentel.

DELITO DE VIOLACIÓN

El Código Penal establece:
“Será sancionado con pena de prisión de diez a dieciséis años,
quien se haga acceder o tenga acceso carnal por vía oral,
anal o vaginal, con una persona de uno u otro sexo, en los siguientes casos:

1) Cuando la víctima sea menor de trece años.
2) Cuando se aproveche de la vulnerabilidad de la víctima
o esta se encuentre incapacitada para resistir.
3) Cuando se use la violencia corporal o intimidación.
La misma pena se impondrá si la acción consiste en introducirle
a la víctima uno o varios dedos, objetos o animales, por la vía vaginal
o anal, o en obligarla a que se los introduzca ella misma.