• Son ustedes los auténticos enemigos de Costa Rica

Diputados descuartizan al Estado costarricense

El vertiginoso trámite en la Asamblea Legislativa del proyecto de reforma fiscal es un signo inequívoco del apuro que tienen los grupos de poder –políticos y empresariales blindados en su alianza- para aprobar una transformación estructural profunda del Estado democrático y solidario costarricense, asegura el sociólogo e investigador Randall Blanco. 

Contingente de la policía a caballo, apostado en el Parque Nacional. costado norte de la Asamblea Legislativa (Foto:IT.com)

Para el investigador Randall Blanco, el proyecto de reforma fiscal que los diputados tramitan a toda prisa, es “un paquete de afectación estructural completo” para transformar el Estado costarricense. “Así está pensado, así está diseñado, así está negociado y así lo quieren imponer a sangre y fuego” según lo han advertido y repetido autoridades del gobierno en medios de prensa y redes sociales, señaló.

“Desde el momento en que empezó la huelga, los que están siguiendo los alcances y consecuencias de este debate deben tener absoluta conciencia de que, hacia lo que vamos en el corto, mediano y largo plazo, es hacia la degradación de la calidad de vida que hemos tenido la mayoría de costarricenses hasta la fecha, con todo y las desigualdades, con todo y los problemas que se han planteado”, nuestra sociedad está fundamentada en la solidaridad y estos principios los van a cambiar.

Blanco, ex director de la Escuela Centroamericana de Sociología, de la Universidad de Costa Rica, participó en un debate sobre la reforma fiscal, expediente 20580, organizado por el Colegio de Licenciados y Profesores de Costa Rica (Colipro) la semana anterior, en la sede de la Junta de Pensiones del Magisterio Nacional (Jupema), junto con el economista Jonathan Acuña, del Frente Amplio y Douglas Montero, economista de la Asociación Nacional de Educadores (ANDE).

El investigador puntualizó que, en lugar de lo que está ocurriendo, en la actual encrucijada debería primar una propuesta “de controles presupuestarios orientados hacia la tutela de derechos, con servicios de calidad, que deberían estar evaluados, sí, pero no evaluados con esa racionalidad eficientista que se está proponiendo”.

Esta supuesta racionalidad eficientista, agregó, “a lo que apunta estructuralmente es a que lo público es un despilfarro, a que la inversión es un gasto y a que quienes están en el aparato público, entre más rápido sean despedidos mejor, como  lamentablemente ha sido planteado en el debate público y en redes sociales, insistentemente. A mí me preocupa profundamente” señaló.

“Con esas ideas llevan a la gente a pensar, bueno, que vengan las declaraciones de ilegalidad de la huelga, como si las pudiera decretar un juececito, como si no existiera el Estado de Derecho que tiene un proceso, como si las pudiera decretar la Primera Dama, como si las pudiera decretar Carlos Alvarado. Eso no es así, eso es desvirtuar por completo el estado de derecho político que tenemos los costarricenses. Entonces, con qué facilidad se pide que vengan las declaratorias de ilegalidad y que se despida a ese montón de vagos” puntualizó.

El científico social, lamentó lo que estamos constatando en este momento: “hasta donde ha logrado avanzar y permear un estigma que viene poniéndonos a pelear como sociedad impulsado por el Poder Ejecutivo sistemáticamente, hay que señalarlo claramente y sin ambages, por su alianza electoral y con el apoyo irrestricto de los medios de comunicación, para degradar lo mejor que le queda a la sociedad costarricense”.

De nuevo, en esta encrucijada, “la tarea es más bien plantearse, qué tenemos y cómo lo mejoramos y no que todos votemos diciendo: saquemos a esa partida de vagos, despidámoslos, dejemos de pagarles –como ha sugerido de manera vergonzante y vergonzosa un expresidente de la República– matémoslos de hambre y entonces, por ahí los vamos a derrotar”.

Dónde tienen estos gobernantes y diputados, preguntó Blanco, “el señorío de la política, el sentido elemental del bien común, el sentido elemental de la justicia, el sentido elemental de la solidaridad, sobre los cuales está montado este estado costarricense. A pesar de estos ataques sistemáticos, no es peor (el Estado) por los cuarenta años de movilizaciones políticas y de luchas colectivas que han permitido, por lo menos, contener la transformación profunda hacia ese modelo de estado que es el que está planteado todo este conjunto de medidas, que si llegan a concretarse en el corto, mediano y largo plazo, nos vamos a ganar una sociedad profundamente degradada, marcada por el odio y el egoísmo”.

“Eso no creo que sea ni feliz, ni democrático y quienes estén apostando a este modelo, lo lamento, pero son ustedes los que están en esta tesis, los auténticos enemigos de lo mejor de Costa Rica”.

Los diputados no pierden tiempo, el trámite legislativo entró este viernes (05.10.18) en una marcha forzada para lograr su aprobación en primer debate hoy mismo. El directorio del Congreso eliminó cualquier obstáculo que pueda atrasar el avance del trámite.

Viernes adentro del cordón policial

En los alrededores del Congreso, varios contingentes de policías militarizados custodiaban este viernes e impedían a los manifestantes acercase al edificio, también retuvieron a trabajadores públicos y universitarios que se encontraban en la Avenida Central, a quienes no se les permitió salir del perímetro policial.

“Es deplorable la actuación del Directorio Legislativo y del Poder Ejecutivo, todos ellos fueron electos por los ciudadanos para que los representaran y los protegieran dentro del marco jurídico del país. Por el contrario, han ordenado fuertes medidas de seguridad para separar a los diputados de los ciudadanos, militarizaron la zona de la Asamblea Legislativa como nunca se había visto en nuestro país”, resaltó el sociólogo Blanco, quien era uno de los retenidos dentro del cordón, en conversación con Informa-Tico.  

“En medio de esta situación límite, en un día histórico porque hoy van a aprobar en primer debate el proyecto de reforma fiscal, dan un mensaje deplorable de separación entre los ciudadanos y los diputados y el gobierno. La militarización que desplegaron en las calles de San José es un signo de temor porque saben que están actuando mal porque no están gobernando en beneficio del pueblo, para lo que fueron electos, sino para asegurar los intereses de grupos poderosos privilegiados que van a salir gananciosos con la reforma del Estado que están aprobando en este preciso momento”, aseveró Blanco.