Científicos de la UCR redescubren especie de rana que se creía extinta

Investigadores de la Universidad de Costa Rica descubrieron en territorio nacional una especie de rana neotropical que no se observaba desde hacía treinta años y que había sido declarada extinta por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).

Craugastor escoces, no se observaba desde hacía treinta años.

El redescubrimiento de esta especie, cuyo nombre científico es Craugastor escoces, se produjo en el Parque Nacional Juan Castro Blanco, ubicado en la provincia de Alajuela, cerca de Ciudad Quesada.

En los años 90, muchas especies de anfibios desaparecieron de nuestro país y en la actualidad algunas están consideradas como posiblemente extintas.

En el 2004, la UICN declaró extintas tres especies, de las cuales dos han vuelto a aparecer: la rana de vientre rojo y el sapo sordomudo o sapo de Holdridge, que habitaba el Cerro Chompipe en Heredia.

Además, el sapo dorado o sapo de Monteverde, que se convirtió en un símbolo de las declinaciones de anfibios y se le considera la primera víctima del calentamiento global.

La rana de vientre rojo fue encontrada por los investigadores Gilbert Alvarado Barboza, de la Universidad de Costa Rica (UCR), y Randall Jiménez, estudiante de doctorado de la Universidad de Ulm, en Alemania.

Según explicó Alvarado, esta especie dejó de verse antes de que comenzara la etapa de declinaciones de anfibios que sufrió el país a partir de 1989.

El hallazgo se produjo el 19 de setiembre del 2016 durante un trabajo de muestreo rutinario de anfibios, como parte de un proyecto de investigación. El ejemplar encontrado es una hembra, adulta y mide un poco más de 6 centímetros.

La rana es de color café, con una característica en particular: el color rojo del vientre, lo que facilitó su identificación, ya que es la única con este rasgo entre el grupo al que pertenece el anfibio.

El hallazgo se produjo a 1820 metros de altitud en una de las quebradas que el parque nacional resguarda, lo que lleva a concluir a los investigadores que debe existir una población en el lugar. Se sabe poco de la especie, pues casi no ha sido estudiada.

 

“Era una noche completamente despejada, sin lluvia, estrellada, con luna llena; es decir, con todas las condiciones para no ver ranas”, dijo Alvarado al comentar cómo encontraron a la rana escondida en una cuevita alrededor de una quebrada.

Los científicos decidieron mantener al especimen con vida, para dar inicio a un programa de conservación de anfibios en la UCR. Para ello se diseñó un sitio especial para mantener a los animales en cautiverio y procurar su reproducción en condiciones adecuadas como temperatura, humedad y asepsia. Este espacio se encuentra en construcción y estará ubicado en la Estación Experimental Alfredo Volio Mata de la UCR, en Ochomogo.

“Cada animal es producto de la evolución y es un diseño que ha requerido millones de años para poder llegar al material genético que conforma esa especie. Cuando se pierde una especie no solamente queda un nicho vacío, sino que desaparece la función que cumple así como su diseño biológico”, explicó Alvarado.