• Opinión

25 mil millones de colones para la deuda política y ni un centavo para los damnificados

Por Humberto Vargas Carbonell. Comenzó la danza de los millones inútiles y sigue la tristeza de los damnificados por el huracán Otto y la tormenta Nate. En el Presupuesto de la República se asignaron 25 mil millones de colones para los partidos que participan en la campaña electoral y de esos, ni siquiera un centavo se destinó para ayudar a los que perdieron sus casas, su trabajo, su cosecha, caminos y puentes.  

Esto es una realidad pero una realidad obscena. Es para que un pueblo entero sienta vergüenza por los actos de aquellos diputados que llegaron a la Asamblea gracias a sus votos.

Hoy se anuncia que el Partido Unidad Social Cristiana hizo una emisión de bonos de deuda política por 4.250 millones, para financiar, su campaña electoral y podría hacer otras dos por seis mil millones.

En la misma información se dice que esos bonos, es decir, los 4.250 millones fueron entregados al banco BCT como garantía para financiar 2500 millones que esa entidad le concedió a la agrupación PUSC, por medio de un fideicomiso.

¿Quién hace el negocio con la deuda política? Obvia y especialmente los bancos privados.

El dinero de la deuda política se despilfarra en gastos tontos e innecesarios. Para elegir presidente y diputados sin altura política.

Por acción u omisión los votos se hacen comprados. Las normas que establecen este sin sentido deben ser modificadas y, de urgencia, hay que protestar con la abstención.

Ni un voto para los ejecutores de esta terrible injusticia.

No pocos delitos se han cometido para embolsarse parte de esos recursos. Es una manifestación más de la corrupción que carcome el tejido social costarricense.