Estudiantes del tercer grado de la escuela José Cubero almuerzan antes de iniciar sus clases.
Estudiantes del tercer grado de la escuela José Cubero almuerzan antes de iniciar sus clases.

“Está muy rico”, comenta Yogebet, y a la pregunta de si ha quedado satisfecha responde afirmativamente.

A los niños y niñas que vinieron por la mañana se les sirvió un “complemento”: gallo pinto con queso, una fruta y agua, nos ilustra la directora de la institución, la profesora María Elena Quirós.

Los estudiantes de 1.350 centros educativos (el 29% del total nacional) se benefician en este momento de un servicio de alimentación balanceada y en cantidad suficiente para desarrollar su actividad educativa.

 

    Un programa urgente

 

Estos centros fueron los primeros en ser incorporados, este año, al nuevo programa de comedores estudiantiles, diseñado por la anterior administración, encabezada por la ex ministra de Educación Sonia Marta Mora.

Otro 28% se incorporará al proyecto en agosto de este año para llegar al 57% y los restantes se sumarán en el 2019, explica la viceministra administrativa del Ministerio de Educación (MEP), Rosa Adolio.

El proyecto se elaboró y se echó a andar tras conocer los resultados de un censo nacional relativo al estado nutricional de la niñez y la adolescencia costarricenses, realizado en 2016.

Se censó una población de 347.379 escolares y los resultados fueron reveladores: solo el 64% de los censados tenían un peso normal según el Índice de Masa Corporal (IMC). Del resto, un 20% tenía sobrepeso, un 14% obesidad y solo un 2% presentaba signos de desnutrición.

En otros términos: el problema alimentario más significativo del país ya no es la desnutrición sino el sobrepeso, ocasionado por los malos hábitos alimenticios, como el excesivo consumo de grasas y azúcares simples.

Con estos datos, el MEP elaboró un menú científicamente balanceado, para lo cual contó con la colaboración de la Escuela de Nutrición de la Universidad de Costa Rica y con el apoyo del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF).

Este año, el ministerio invirtió 38.000 millones de colones adicionales para financiar la adquisición de los alimentos, así como para aumentar el número de cocineras y equipos para que los comedores escolares pudieran implementar adecuadamente el programa.

 

Nada es perfecto

 

Pese a la magnitud de este esfuerzo, se ha presentado problemas en algunos centros educativos.

El origen más frecuente de tales problemas, explicó Adolio, es que a la hora de elaborar los planes no se contempló el aumento de demanda del servicio debido al crecimiento de la matrícula en preescolar, un programa que a partir de este año se hizo obligatorio.

“Ese problema lo estamos corrigiendo en este momento”, aseguró la viceministra.

Ante la denuncia de la diputada Nidia Céspedes, del Partido Restauración Nacional, en el sentido de que en varias escuelas de San Carlos los niños “se están muriendo de hambre”, la viceministra dijo que se ha abierto una investigación.

“Si es cierto que en algunas escuelas les están dando a los niños una galleta y un vaso de agua, eso no tiene nada que ver con la implementación del programa, alguien está haciendo algo mal y lo vamos a abordar con la dirección regional y con los centros mencionados por la señora diputada”, afirmó la viceministra.

Hay otros problemas puntuales que tendrán que ser corregidos. Por ejemplo, en ocasiones el proveedor no llega a tiempo con los alimentos. “Nosotras lo que hemos hecho es que tenemos una reserva para los lunes porque, en caso de que haya un atraso en la entrega, podemos solventar la situación sin que los niños se vean afectados”, explicó la directora de la escuela José Cubero, María Elena Quirós.

“Aquí atendemos a 895 niños y niñas, a todos se les da el almuerzo o el desayuno, desde materno hasta sexto, todos los días. Yo considero que el menú es bueno, balanceado y nutritivo. Las buenas iniciativas siempre pueden presentar problemas de ajuste al principio, uno como administrador lo que tiene que hacer es cooperar, tratando de sortearlos”, señaló la funcionaria.

 

Dos importantes novedades

 

Al programa de comedores escolares se incorporado dos novedades muy significativas.

Una de ellas es la extensión del servicio al periodo de vacaciones para el sector de estudiantado de menos recursos, el que no recibe una adecuada alimentación en su casa debido a una situación económica difícil.

La otra es también una ampliación del servicio de comedor a los estudiantes de colegios nocturnos, que antes no eran beneficiarios del programa. Esta medida fue considerada como una necesidad por parte de las autoridades educativas, ya que muchos estudiantes de colegios nocturnos son trabajadores, llegan cansados y hambrientos al colegio y en esas condiciones su rendimiento tiende a ser deficiente.

 

¿Agua o refresco?

 

Una de las reacciones más frecuentes al nuevo programa nutricional del MEP ha sido la sustitución de los refrescos azucarados por agua pura y cristalina. Muchos padres de familia lo consideran una exageración.

Para los expertos del MEP esto es un asunto de especial importancia, que tiene que ver con el desarrollo de hábitos alimenticios sanos, que no solo funcionarán durante la etapa escolar, sino para la vida futura de los ciudadanos.

Existe un hábito en muchas familias de consumir refrescos con grandes cantidades de azúcar, que es uno de los principales factores del sobrepeso y la obesidad, ya que el exceso (lo que no es utilizado por el organismo de forma inmediata) se transforma en grasas que el cuerpo almacena en los tejidos. Además, dicho exceso afecta el funcionamiento de órganos como el hígado y el páncreas.

Uno de los problemas más alarmantes revelados por las autoridades de salud es el incremento en el número de casos de diabetes tipo II en personas muy jóvenes, incluidos niños y adolescentes.

Acostumbrar a los niños a satisfacer la sed con agua, en vez de líquidos azucarados, puede llegar a hacer una diferencia en su salud actual y futura.