No debemos olvidar

Hace diez años, nos enteramos gracias al  Semanario Universidad de cómo iban a imponer el TLC a costa de lo que fuera. ¿Se acuerdan?  No permitieron, en las empresas privadas,  acceso alguno a información del NO al TLC.  Los trabajadores ni siquiera se atrevían a recibir volantes o información a la salida del trabajo. 

Pero entramos por la puerta trasera porque los Comités Patrióticos cumplieron un gran papel, pues visitaban a los trabajadores en sus casas de habitación fuera del horario de trabajo,  donde los ojos represores de los patronos no llegaban. ¡Así sorteamos el Memorandum del Miedo!

 En cambio, el documento también contemplaba la entrada de la propaganda del SÍ en las empresas privadas pues se planteaba: Organizar un programa sistemático de visitas a las empresas por parte de altos funcionarios del gobierno… Que la empresa envíe de inmediato una carta al Ministerio de Planificación pidiendo que el gobierno le envíe un representante para hablar del Plan Nacional de Desarrollo o de la visión futura del país o algo por el estilo (eso para cubrirnos las espaldas de cara al TSE).  Así también se violentaba la prohibición del uso de fondos públicos.

Con todo ese apoyo gubernamental, los empresarios se unieron a la campaña de miedo en sus empresas y les aseguraron a los humildes trabajadores que si el TLC no pasaba, iba a producirse tal caos que tendrían que cerrar o vender a los empresarios extranjeros.  El caso más sonado durante esos días fue la empresa ATLAS, cuyo dueño propició una campaña de tal tipo.  El lunes 8 de octubre los empleados llegaron a la empresa, después de haber votado mayoritariamente SÍ al TLC y se enteraron que el dueño hacía tres meses había firmado la venta de la empresa a una corporación extranjera.   Los días después del referéndum muchas de esas empresas cerraron y dejaron a sus trabajadores en la calle.  ¿Se acuerdan?

El miedo debía reproducirse cual bacteria

Para quien no haya vivido esos días en nuestro país, resulta desconcertante leer tanta reiteración acerca del temor, pero  el documento tipificaba y hacía la lista de los miedos que debían utilizarse.

  1. Miedo a perder el empleo.  La campaña en medios de comunicación masiva se orientó a presentar personas humildes que manifestaban que, sin el TLC, perderían el empleo;  el objetivo era   generar culpa en el resto de la población porque  si votaban “NO”,  esas personas quedarían desempleadas.  Esta amenaza se dio porque habían detectado que la oferta de empleo de la campaña donde decían que TLC significaba “Trabajo para Los Costarricenses” no había logrado convencer, ahora apostaban al miedo.
  1. Miedo al ataque a las instituciones democráticas. La estrategia consistía en hacer creer que el SI representaba los valores, la institucionalidad y la democracia mientras que el NO representaba la violencia y la deslealtad.  Carece de sentido siquiera comentar quien representó los valores y quien los antivalores ante la apabullante evidencia de un gobierno que tomó por asalto la democracia y terminó fomentando el pánico al darse cuenta que nada le funcionaba como deseaba.
  1. Miedo a la injerencia extranjera específicamente de Fidel Castro, Hugo Chávez y Ortega.   Curiosamente ninguno de esos personajes tuvo participación alguna en el proceso de referéndum, mientras que en territorio costarricense el embajador de los Estados Unidos Mark Langdale presionaba y visitaba empresas transnacionales donde aterrorizaba a los trabajadores y los coaccionaba para que votaran a favor del TLC.  Las denuncias presentadas en ese sentido fueron obviamente desestimadas por el Tribunal Electoral.
  1. Miedo al efecto de un triunfo del NO sobre el gobierno, lo que amenazaría la estabilidad económica.   Mientras el gobierno proyectaba el espejismo de un gran desarrollo económico y bienestar, se contraponía el caos económico que se produciría en Costa Rica al irse la inversión extranjera que le da seguridad a tantas familias.  La salida de las empresas extranjeras fue un motivo que se reiteró hasta la saciedad.

 

Maquiavelo, consejero de un Premio Nobel de la Paz

De todo el memorando, la frase sediciosa y conspirativa más grave es la que propone “sembrar cizaña” entre los opositores al TLC.  ¡Un vicepresidente y un diputado que, a su vez,  es primo del premio Nobel de la Paz 1987, Oscar Arias Sánchez haciendo  semejante propuesta por escrito!  Además,  el presidente Arias en lugar de reaccionar indispuesto y molesto –como se esperaría de un pacifista-, posibilitó que se aplicara  paso a paso la estrategia.   Un líder mundial de la paz jamás permitiría que entre sus compatriotas se proponga  sembrar odio,  crear discordia,  hostilidad, fomentar el conflicto y poner al pueblo a pelear.  

Un detalle gracioso del Memorando del Miedo fueron las  artimañas propuestas  para burlar los controles del Tribunal Electoral.  Probablemente, los autores no tenían claro el grado de sumisión de los magistrados de ese tribunal ante el presidente, como se demostró a lo largo del proceso.

El Tribunal electoral exoneró a Arias y, aunque parezca increíble, también absolvió de toda responsabilidad al vicepresidente Kevin Casas, coautor del memorando,  quien renunció a su cargo por la gran presión popular.  El diputado Fernando Sánchez continuó y no hubo Tribunal Electoral ni Corte de Justicia que condenara su acción, fue enviado como embajador al Vaticano durante la administración Chinchilla.   Se confirma así que Arias acabó con la democracia y concentró el poder sobre todos los poderes del Estado.

Las palabras de Maquiavelo resultan una  hoja de ruta para ejercer la tiranía en democracia – ofrecida por Oscar Arias S. en campaña-  he aquí su enseñanza: Más le vale al príncipe ser temido que amado, pues el amor pronto se olvida, pero el temor acompaña por siempre a los hombres…  Otras máximas del italiano guiaron tanto a los autores del documento como a su gestor, por ejemplo: Para conservar el poder, debes saber cuándo y cómo destruir seres humanos, ciudades, países, etc. A los pueblos que no creen, se les puede hacer creer por la fuerza. La simpleza de los hombres y sus necesidades los llevan a creer fácilmente en los engaños. Debes parecer todo piedad, todo fe, todo integridad, todo humanidad, todo religión, porque todos te verán mas muy pocos sabrán quién eres en realidad.