La actividad económica en general no logrado acelerarse en el último año.

Sin embargo, un insuficiente dinamismo productivo, sumado a la poca capacidad de la economía para responder a la demanda de empleo, arrojan algunas sombras sobre el panorama nacional.

El informe destaca que en el último año (abril 2018-abril 2019) la inflación no ha superado el 2%, en tanto que la cantidad de dinero requerida para adquirir la canasta básica se ha reducido en casi un 2%.

“Por ahora, salvo algún incremento extraordinario en el precio internacional de los hidrocarburos, no se visualizan presiones importantes que puedan afectar el comportamiento de la inflación en el país”, indica el Observatorio.

Señala además que la situación fiscal se encuentra en “calma relativa”, dado que el déficit del gobierno central es igual al del año anterior (1,5% del PIB) y la desconfianza de los agentes económicos es menor. En consecuencia, el valor del dólar ha alcanzado “nuevo rango de equilibrio”, entre los 600 y 615 colones.

Adicionalmente, las tasas de interés internas permanecen estables, tras las presiones al alza que se dieron durante buena parte del 2017 y 2018.

 

Las sombras

            Por otra parte, el aparato productivo no muestra señales de una acelerada recuperación con respecto al ritmo de crecimiento que se registró al cierre de 2018.

            Datos recientemente publicados por el Banco Central “muestran que ni el consumo de los hogares, ni el gasto del gobierno, ni la inversión, alcanzaron tasas de crecimiento anuales mayores al 2,5%, siendo el de la economía en su conjunto a penas del 2,7% (PIB real). 

Preocupa además que la capacidad de generación de empleo es insuficiente, no sólo por la cantidad de personas que decidieron incorporarse al mercado laboral en el último año (alrededor de 214 mil personas contra 167 mil nuevos puestos), sino porque el ritmo y patrón de crecimiento de la economía es inapropiado. Es decir, no sólo preocupa que la tasa de desempleo abierto sea superior al 10%, sino también la calidad de los puestos de trabajo.

Asociada a la calidad del empleo que se está generando, mayoritariamente informal, se observa una disminución en el ingreso promedio, una tendencia que empezó a darse desde mediados de 2016 y que se ha acrecentado en el último medio año, advierte el informe.

“Ante este escenario de “luces y sombras”, ¿qué decisiones se podrían tomar? Sin duda, se está bajo un panorama que llama a la prudencia. Lo más probable es que los ingresos que reciben las personas y las empresas no muestren grandes mejoras, pero tampoco se sentirá con fuerza el impacto de mayores precios u obligaciones financieras en sus respectivos presupuestos (debido a la estabilidad en la inflación y tasas de interés); en consecuencia, es un buen momento para revisar con detalle en qué gastamos, qué tan endeudados estamos y qué ahorros podríamos generar”, según el Observatorio.

“Finalmente, en el caso de las autoridades de gobierno, es claro que la prioridad en este primer año de la administración Alvarado Quesada debió ser –tal como efectivamente sucedió– la estabilidad macroeconómica; no obstante, en este momento la invitación es a redoblar los esfuerzos en torno a la “reactivación económica”; en temas tales como simplificación de trámites, formalización del empleo y de la actividad productiva, mayor eficiencia del sistema financiero y mayor claridad sobre el rol que el propio Ejecutivo, en calidad de propietario, desea de la banca pública, entre otros”, concluye el documento.