Trump se aísla del G-20 por su negativa a apoyar la lucha contra el cambio climático

La cumbre del G-20, cuyos líderes se reúnen desde el viernes en Hamburgo (Alemania), ha constatado el aislamiento de la nueva Administración estadounidense del resto de la comunidad internacional por su rechazo a la lucha contra el cambio climático y, en menor medida, el libre comercio.

Trump junto a la canciller alemana, Angela Merkel, durante la cumbre del G-20 en Hamburgo.

La reunión, celebrada en una ciudad tomada por unos 20.000 policías y decenas de miles de manifestantes, algunos de ellos que han protagonizado choques violentos, ha evidenciado una correlación de fuerzas inédita hasta ahora: de un lado, Estados Unidos y de otro, el resto del mundo industrializado. 19 contra uno.

La canciller alemana, Angela Merkel, anfitriona de la cumbre, ha admitido que “donde lamentablemente no hay consenso, hay que reflejar el disenso, no ocultarlo” y se ha mostrado satisfecha de que todos los demás mandatarios hayan confirmado su compromiso con el acuerdo de París y se hayan mostrado dispuestos a ponerlo en práctica "lo más rápidamente posible" a través de un plan de acción frente al estadounidense Donald Trump.

“Creo que está claro que no hemos podido alcanzar un consenso, pero las diferencias no han sido camufladas, se establecen claramente”, dijo la canciller Angela Merkel en una conferencia de prensa en la que expuso las conclusiones de la cumbre del G20.

El punto que ha complicado hasta última hora la aprobación del documento final ha sido el referido a la lucha contra el calentamiento global. El documento “toma nota” de la decisión de la Administración Trump de retirarse del acuerdo de París en diciembre de 2015, subraya que todos los demás países consideran este pacto, que Washington quería revisar, “irrevocable”, y agrega que EE UU ayudará a terceros países a “usar combustibles fósiles de forma más eficaz y efectiva”. Este último párrafo ha sido el más polémico, pues varios países objetivaban un respaldo a los combustibles fósiles que contradice los esfuerzos de la comunidad internacional contra el cambio climático, por lo que ha quedado como una mera declaración estadounidense, no compartida por los demás y completada con una mención a “otras fuentes de energía renovables y limpias”.

Guerra del acero

En materia de libre comercio, sí ha sido posible llegar a una fórmula de compromiso. El G-20 expresa su voluntad de "luchar contra el proteccionismo, como ya hiciera la cumbre del G-7 en Taormina (Italia) de junio pasado, y se apuesta por un libre comercio "justo" y "basado en reglas", al tiempo que se bendice el uso de "instrumentos legítimos de defensa comercial", tal como pretendía la delegación estadounidense.

Establece además un calendario para tratar de resolver en un foro multilateral el contencioso sobre el acero,con la idea de impedir medidas unilaterales como las que baraja Washington para las importaciones.  "No voy a ocultar que las negociaciones sobre comercio han sido difíciles", ha dicho Merkel. "Hemos fijado un calendario ambicioso, porque si no lo hacemos, nos arriesgamos a medidas unilaterales", añadió.