• Artículo publicado por Nuevo Diario de Nicaragua

Dos empresas compiten para construir canal interocéanico seco en Costa Rica

Dos proyectos aspiran a construir el denominado “canal seco” interoceánico de Costa Rica que podría ser vital para el desarrollo económico del país, especialmente en su aspiración de colocarse como un actor logístico internacional.

Los dos proyectos, en fase de aprobación por parte de la Comisión Nacional de Concesiones (CNC), pertenecen a la iniciativa privada y responden a las empresas Americas Gateway Development Corporation Ltda (AMEGA) y Canal Seco de Costa Rica (CANSEC).

AMEGA lleva ventaja por la reciente aprobación de la etapa de proposición de un puerto de Transbordo en el Caribe costarricense ya que la aprobación de la etapa de postulación se realizó en el 2008 y se ratificó en el 2011.

Este puerto, ubicado en Moín, provincia de Limón (Caribe), tendrá un coste de más de mil millones de dólares, se extenderá por 70 hectáreas, contará con al menos 10 grúas postpanamax, mil metros de atraques con 19 metros de profundidad y un canal de acceso de 2.5 kilómetros de longitud.

Carlos Dengo, representante de AMEGA Costa Rica, explicó a Efe que “planteamos al Gobierno costarricense en el 2007 el proyecto de canal seco y nos contestó que al ser un megaproyecto habría que realizarlo en etapas”.

La primera etapa está ya aprobada, por lo que trabajan en el diseño final en la terminal de Transbordo de Contenedores del Atlántico.

“En estos momentos estamos en una etapa de doce meses de diseño de la terminal que tenemos que concluir en junio del próximo año entregando a la CNC el paquete de diseño final para que salga a licitación pública”, explicó Dengo.

El proyecto está presentado en mecanismo de iniciativa privada de concesión de obra pública.

“Ahora nos encontramos en etapa de diseño de la terminal de transbordo e iniciando los estudios de factibilidad que sería la segunda etapa, con el componente del ferrocarril planeado y el puerto de transferencia del Pacífico”, aseveró.

Para Dengo todo el tema del canal seco “es un tema de puro mercado” ya que su razón será “una vez que el Canal de Panamá se vuelva un poco lento, o un poco caro o su capacidad no sea suficiente para buques más grandes que ya se construyen”.

Por ello, el “factor tiempo” es muy importante: en qué momento la flota de navieras con más capacidad de las que puede admitir el Canal de Panamá “justifique tener una alternativa llegar a puerto, cargar en ferrocarril y volver a embarcar”.

Según los estudios de mercado de AMEGA “ese punto de equilibrio está unos años adelante, por lo que no tiene sentido iniciar la obra porque estaría infrautilizada” afirmó Carlos Dengo, que justificó la creación del megapuerto del Caribe, primera etapa, porque “es un negocio que ya existe para el puerto”.

El segundo proyecto lo lleva a cabo la empresa CANSEC que presentó y debatió recientemente su plan de construcción.

Según sus representantes, el canal seco que proponen tendría una longitud de 315 kilómetros, costaría 16,000 millones de dólares y constaría de tres líneas férreas (una de emergencia) y una autopista de 10 carriles que unirían los puertos que se construirían en Parismina (Limón) y Santa Elena (Guanacaste, Pacífico norte).

La construcción crearía 80,000 puestos de trabajo, facilitaría que se atravesara Costa Rica de costa a costa en 3 horas y se formarían zonas francas, banco propio y zonas de servicio.

CANSEC hizo público un mapa del trazado del canal seco pero sin detallar la ruta para evitar “falsas especulaciones”, pero sí parece claro que al menos atravesaría el cantón de La Cruz, Guanacaste, probablemente por los sectores de Cuajiniquil, hasta la Bahía de Santa Elena (en el Parque Nacional Santa Rosa).

La ruta se mantiene en secreto para evitar “falsas especulaciones”, según declaró la presidenta ejecutiva de CANSEC Lucía D’Ambrosio, “aunque está estudiada y no se va a tocar ninguna reserva natural”.

Mauricio Álvarez, presidente de la Federación Conservacionista de Costa Rica (FECON), dijo a Efe que los proyectos de canal seco “hasta el momento es una ficción que parece más una pesadilla socio ambiental. No hay estudios ni información disponible, solo especulación de rutas, impactos y mucha propaganda de supuestos beneficios”.

“Lo que si podemos decir -añadió- es que implica partir el país en dos, con las implicaciones socioambientales que significa”.

Este tipo de megaproyectos suelen provocar cierto tipo de incredulidad en la opinión pública, que Carlos Dengo detecta como cierta “desilusión social”.

“Hay desilusión en el país con proyectos grandes, pero nosotros ya hemos invertido 10 años y muchos millones de dólares, y lo sacaremos adelante por mucho esfuerzo que se requiera”, dijo.

“En AMEGA esperamos que el proyecto sea un factor importante de cambio y que los que vengan detrás no tarden diez años en su etapa de desarrollo sino, como máximo dos, porque se pierde mucho tiempo” finalizó Dengo.